Enclavada entre las montañas y valles de Castilla-La Mancha, la Serranía de Guadalajara es uno de esos secretos mejor guardados de España. Si alguna vez te has preguntado qué ver en la Serranía de Guadalajara, este destino lo tiene todo: paisajes de postal, pueblos medievales cargados de historia y una tranquilidad que parece casi olvidada en los tiempos que corren. ¡Descubre con nosotros todos sus encantos!

Esta zona es el tipo de lugar que te invita a viajar sin prisas, a perderte en sus pueblos y a enloquecer con su gastronomía.
Durante el puente de diciembre, decidimos explorar esta joya escondida y fue como abrir una caja repleta de tesoros. Desde pueblos llenos de historia como Albendiego, con su iglesia románica de Santa Coloma, hasta maravillas como el castillo de Atienza, una fortaleza clave en la Reconquista. Y no podemos olvidar Sigüenza, con su imponente catedral y su encantador casco histórico, o Carabias, con su hermosa iglesia porticada que parece sacada de un cuento. ¡Cada rincón de esta región sorprende por su autenticidad!
Pero, además, la Serranía de Guadalajara te puede sorprender por otros detalles ¿Sabías que en Campisábalos se encuentra uno de los aires más puros del mundo, según estudios internacionales?
Acompáñanos en este viaje al corazón de una España poco conocida, pero que está llena de sorpresas. No siempre aparece en las guías más turísticas, pero te aseguramos que la Serranía de Guadalajara tiene ese algo especial que te atrapa.
Prepárate para recorrer sus pueblos, maravillarte con sus paisajes y descubrir una gastronomía maravillosa ¿Te animas a descubrirla con nosotros? ¡Sigue leyendo!
Qué ver en la Serranía de Guadalajara
Como te decíamos antes, durante el puente de diciembre, tuvimos la suerte de visitar algunos de sus lugares más interesantes, una pequeña muestra de lo que esta comarca tiene para ofrecer. Desde joyas medievales como Atienza y Sigüenza hasta rincones menos conocidos como Palazuelos o Carabias, su románico, cada parada de nuestro recorrido fue una bonita sorpresa.
Sin embargo, debemos admitir que esta región tiene muchísimo más por descubrir. Lugares como Valverde de los Arroyos, con sus vistas espectaculares, el Barranco del Río Dulce, los pueblos negros o el hayedo de Tejera Negra, no pudieron entrar en nuestro itinerario por falta de tiempo. Así que, mientras te contamos todo lo que vimos y vivimos, no olvides que esto es solo el principio de lo que puedes explorar en la Serranía de Guadalajara. ¡Toma nota y empieza a planear tu propia ruta!
Sigüenza

Sigüenza es, sin duda, una de las joyas más brillantes de la Serranía de Guadalajara, es el plato fuerte de la ruta. Conocida como la «Ciudad del Doncel» en honor a su famosa escultura funeraria, esta localidad nos recibió con su imponente Catedral de Santa María, un majestuoso edificio que mezcla estilos románico, gótico y renacentista.
Pasear por la Calle Mayor es como retroceder en el tiempo: casas nobles, plazas con encanto y pequeños comercios que conservan el aire de antaño hacen que cada rincón cuente una historia.
El castillo de Sigüenza, hoy convertido en parador, se alza vigilante sobre la ciudad, ofreciendo unas vistas espectaculares y transportándote a épocas de caballeros y batallas. Y, por supuesto, la gastronomía aquí no decepciona: no te puedes ir sin probar las especialidades locales como el cabrito asado o los dulces artesanos.
Palazuelos

A pocos minutos de Sigüenza se ubica una de las localidades que más nos sorprendió, Palazuelos.
Palazuelos es uno de esos lugares que te sorprenden desde el primer momento. Este encantador pueblo, rodeado por una muralla medieval casi intacta, parece salido de una postal. Al cruzar sus puertas, uno se adentra en un rincón detenido en el tiempo, con calles empedradas y casas de piedra que evocan su historia como plaza defensiva estratégica.
El corazón del pueblo es su plaza Mayor, donde destaca su antiguo Rollo de Justicia. Desde allí, se puede admirar el castillo de Palazuelos, una fortaleza que, aunque en ruinas, sigue conservando su imponente presencia y recuerda su importancia durante siglos pasados.
Palazuelos es ideal para quienes buscan la tranquilidad y la autenticidad de un pueblo pequeño, alejado del bullicio y perfecto para desconectar. Es el tipo de lugar que, aunque pequeño, deja una gran huella en quienes lo visitan. Sin duda, una joya imprescindible qué ver en la Serranía de Guadalajara.
Carabias

A menos de tres kilómetros de Palazuelos, se encuentra la pequeña localidad de Carabias. Este pequeño y tranquilo pueblo guarda un auténtico tesoro arquitectónico: la iglesia del Salvador.
Declarada Bien de Interés Cultural, la iglesia del Salvador ha sobrevivido al paso de los siglos manteniendo su aspecto medieval. Destaca su impresionante galería porticada. Los pórticos no solo sirvieron en la Edad Media para refugiarse de la lluvia, la nieve u otras inclemencias, también proporcionaron refugio ante la ley a personas perseguidas por las autoridades, sirviendo además como lugares de enterramiento, de reunión y de ocio.
Salinas de Imón

Siguiendo la carretera CM-110, desde Sigüenza dirección Atienza, te recomendamos hacer una breve pero interesante parada, en lo que queda de las Salinas de Imón.
Estas salinas en desuso desde el año 1996, fueron las más importantes de la comarca de Atienza y de la provincia. Son las de mayor tamaño y las que tuvieron una mayor producción de sal, y, además, han llegado a nuestros días en mejor estado de conservación.
Como el recinto está al borde de la carretera, se pueden ver las piscinas de sal y los almacenes derruidos sin necesidad de entrar al recinto.
Atienza, uno de los lugares qué ver en la Serranía de Guadalajara
Atienza es uno de los pueblos más bonitos e históricos de la Serranía de Guadalajara.
Dominada por su imponente castillo, que se alza sobre un cerro, esta localidad fue un enclave estratégico en la Edad Media, especialmente durante la Reconquista. Pasear por sus estrechas calles empedradas, rodeadas de casas nobles y plazas con encanto, es como retroceder en el tiempo.

Entre sus monumentos más destacados se encuentra la iglesia de Santa María del Rey, o la iglesia de San Gil, hoy convertida en museo, donde puedes admirar piezas de arte sacro de gran valor.
Pero quizás lo más interesante es la tradición que Atienza guarda con orgullo: la famosa Caballada de Atienza, una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional que se celebra cada Pentecostés. Esta celebración conmemora la astucia de los arrieros que, disfrazados, lograron rescatar al joven rey Alfonso VIII de las garras del enemigo.
| Curiosidad Un dato curioso que no muchos conocen, es que Atienza fue un importante núcleo de la trashumancia, y aún se pueden recorrer las antiguas cañadas reales que pasaban por sus alrededores, conectando pueblos y culturas. |
Albendiego
A poco más de veinte minutos en coche de Atienza, te vas a encontrar con este pequeño pueblo de la Serranía de Guadalajara. Cautiva con su tranquilidad y su patrimonio histórico, entre el que destaca la iglesia de Santa Coloma, un templo románico del S. XII famoso por su ábside decorado y sus ventanales ajedrezados.

| Curiosidad Un dato curioso, es la presencia de símbolos asociados a los Caballeros Templarios en la Ermita de Santa Coloma. Las celosías de las ventanas del ábside exhiben cruces de ocho puntas, emblema característico de la Orden de San Juan, que heredó propiedades de los Templarios tras su disolución. Esta peculiaridad ha llevado a algunos estudiosos a vincular la ermita con la presencia templaria en la región. |
Campisábalos
Campisábalos, es un pintoresco pueblo que destaca por su notable patrimonio histórico y cultural. Entre sus tesoros se encuentra la Iglesia de San Bartolomé, una joya del románico rural del S. XII, declarada Monumento Nacional en 1965. Anexa a la iglesia, se encuentra la Capilla de San Galindo del S. XV, y que añade un valor histórico adicional al conjunto.

En el muro sur de la cabecera de la iglesia, se halla una de las muestras escultóricas más interesantes del románico de Guadalajara. Se trata de un friso escultórico con un mensario o calendario agrícola. El orden de las imágenes esculpidas ha de interpretarse de derecha a izquierda. Se representan escenas sobre los trabajos según el mes. Por ejemplo, en abril, la escena muestra a un campesino podando las cepas. En julio, se muestra la siega de los cereales.
| Curiosidad Una curiosidad notable es que Campisábalos presume de tener uno de los aires más puros de Europa y el segundo más limpio del mundo, según la ONU. |
Villacadima

A escasos ocho minutos de Campisábalos, siguiendo la carretera CM-110, se encuentra esta pequeña aldea, hoy barrio perteneciente al cercano pueblo de Cantalojas, pero que esconde una verdadera joya del románico de Guadalajara, la iglesia de San Pedro.
La iglesia de San Pedro, Bien de Interés Cultural, fue construida entre los siglos XII y XIII, y modificada en el XVI. Destaca su portada, considerada una de las más bellas del románico de Guadalajara.
Cantalojas, otro de los pueblos qué ver en la Serranía de Guadalajara
Cantalojas es un pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara, conocido por ser el acceso principal al impresionante Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra, uno de los más meridionales de Europa y un espectáculo de colores en otoño.
El pueblo conserva el encanto de la arquitectura negra, típica de la región, con sus casas de piedra y pizarra que parecen integrarse perfectamente en el paisaje.
Galve de Sorbe
Muy cerca de Cantalojas, se encuentra Galve de Sorbe, donde su monumento más emblemático es el Castillo de los Zúñiga, una fortaleza del S. XIV que domina el valle del Sorbe y la Sierra de Pela. Destaca su imponente torre del homenaje y los escudos heráldicos que adornan sus muros.
El casco urbano refleja la arquitectura tradicional serrana, con la Plaza Mayor como núcleo central. En ella se erige la picota del siglo XVI, símbolo de la jurisdicción local, y el edificio del Ayuntamiento, de estilo castellano aportalado.

| Curiosidad Una curiosidad histórica es que Galve de Sorbe fue propiedad del infante Don Juan Manuel, autor de «El Conde Lucanor», quien ordenó la construcción del castillo que aún hoy preside la localidad. |
Jadraque
Jadraque es otra localidad de la zona que combina historia, cultura y gastronomía en un entorno natural privilegiado.
En el casco urbano, la Iglesia de San Juan Bautista destaca por su arquitectura barroca del S. XVII. Construida sobre una antigua iglesia románica, es la más grande de la Sierra Norte de Guadalajara y presenta una orientación norte-sur, algo inusual en los templos cristianos.
No te puedes perder la visita a la Saleta de Jovellanos, una pequeña sala ubicada en la planta baja de la antigua casa-palacio de la familia Arias de Saavedra, actualmente conocida como la Casa de las Monjas, en Jadraque. Este espacio es célebre por albergar frescos realizados en 1808 por Gaspar Melchor de Jovellanos y, según algunas fuentes, por Francisco de Goya.

| Curiosidad Tras su encarcelamiento en el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca, Jovellanos se trasladó a Jadraque en junio de 1808, invitado por su amigo Juan Arias de Saavedra. Durante su estancia, que se prolongó hasta septiembre del mismo año, decoró la saleta con pinturas al fresco que reflejaban sus experiencias y pensamientos. Se dice que Francisco de Goya, de camino a Zaragoza en septiembre de 1808, visitó a Jovellanos en Jadraque y añadió detalles a las pinturas de la saleta. |
Por último, el Castillo de Jadraque, también conocido como Castillo del Cid, es su monumento más emblemático. Construido en el S. XV sobre una colina que domina el valle del Henares, ofrece vistas panorámicas impresionantes. Aunque popularmente se le asocia con el Cid Campeador, su construcción se atribuye a la familia Mendoza.
Cogolludo
A una altitud de 893 metros, la Villa de Cogolludo se asienta sobre una colina, junto al valle del Henares, entre las últimas estribaciones de la sierra.
Cogolludo cuenta con un rico patrimonio, donde destaca el Palacio de los Duques de Medinaceli situado en la bonita Plaza Mayor, construido a finales del S. XV, es uno de los primeros ejemplos de arquitectura renacentista en España. Este majestuoso edificio refleja la influencia italiana en su diseño y simboliza el poder de la nobleza de la época.

Visita también las iglesias de San Pedro y de Santa María de los Remedios. Esta última, edificada en el S. XVI sobre una anterior construcción románica, destaca por su arquitectura y las pinturas al fresco de Matías Ximeno que adornan su interior. De la iglesia de San Pedro, no se sabe exactamente su origen, aunque se aprecian restos que podrían indicar un origen románico.
El Castillo de Cogolludo, hoy en ruinas, ofrece una visión del pasado medieval de la localidad. Sus restos, nos dan a entender la importancia estratégica que tuvo la localidad en siglos anteriores.
Cogolludo también es conocido por su deliciosa gastronomía, especialmente por el cabrito asado.
Para finalizar este artículo de qué ver en la Serranía de Guadalajara, te dejamos, en el siguiente mapa, las ubicaciones exactas de todos los lugares mencionados:
Esto ha sido todo ¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Incluirías esta zona de Guadalajara en un viaje por Castilla La Mancha? Esperamos que con este artículo te hayas podido hacer una pequeña idea de qué ver en la Serranía de Guadalajara.
¡Déjanos tu opinión en los comentarios!
majaelrayo, valverde de los arroyos, campillo de ranas y umbralejo son interesantes de ver
Hola Jose.
Muchas gracias por tu comentario.
Sí, totalmente de acuerdo, nosotros los tenemos pendientes de visitar. Estamos esperando al otoño para volver a la zona, y así de esta manera poder amplicar el artículo con nuestras nuevas visitas.
Un saludo.