Nikko fue una de las excursiones desde Tokio que más nos gustó durante nuestro viaje por Japón. En una sola jornada pudimos recorrer algunos de sus templos y santuarios más importantes, caminar junto al río Daiya y descubrir una ciudad con un ambiente completamente diferente al de la capital.

Salimos desde Asakusa en el Tobu Limited Express y llegamos a Nikko sobre las 11:00. Desde la estación hicimos todo el recorrido caminando: pasamos por el Puente Shinkyo, visitamos el Templo Rinnō-ji y el Santuario Tōshō-gū, comimos en el centro y regresamos de nuevo a pie mientras entrábamos en algunas tiendas de recuerdos.

En este artículo te contamos qué ver en Nikko en un día siguiendo exactamente nuestra ruta. No es una lista con todos los lugares de la zona, sino un recorrido realista para hacer una excursión desde Tokio sin intentar encajar más visitas de las que caben en una jornada.

Puente Shinkyo de Nikko durante una excursión de un día desde Tokio

Nikko de un vistazo

📍 Ubicación: Prefectura de Tochigi, a unos 140 km al norte de Tokio.

🚆 Cómo fuimos: Tobu Limited Express desde Asakusa.

⏱ Tiempo de trayecto: Aproximadamente 2 horas.

⌛ Tiempo de la visita: Entre 8 y 9 horas.

🥾 Cómo hicimos la visita: Completamente a pie. Aunque desde la estación salen autobuses hasta la zona de templos y santuarios, preferimos recorrer caminando los casi 2 km que la separan del parque para empezar a descubrir la ciudad con tranquilidad.

⭐ Lo que más nos gustó: El Santuario Nikkō Tōshō-gū nos pareció una auténtica maravilla. También disfrutamos mucho del paseo desde la estación hasta la zona histórica y del ambiente tranquilo que se respira en Nikko.

🍜 Dónde comimos: En Nikko Maruhide Shokudo, un restaurante tradicional donde nos trataron de maravilla y disfrutamos de una comida deliciosa.

🎫 Entrada principal: Para comprar la entrada al Santuario Nikkō Tōshō-gū conviene llevar dinero en efectivo. Cuando lo visitamos, las máquinas expendedoras de tickets no aceptaban tarjetas.

💡 Nuestro consejo: Si solo dispones de un día, creemos que lo mejor es centrar la visita en la zona histórica. Intentar añadir el lago Chūzenji o las cataratas Kegon hará que tengas que ir con más prisas y depender del autobús para llegar hasta allí.

Mapa de nuestra ruta

Antes de entrar en detalle, te dejamos el recorrido que seguimos durante nuestra excursión a Nikko desde Tokio. Aunque desde la estación salen autobuses hasta la zona de templos y santuarios, nosotros preferimos hacer el trayecto caminando para ir descubriendo poco a poco el ambiente de la ciudad. Fue una decisión de la que no nos arrepentimos.

El itinerario fue el siguiente:

  • Estación de Tobu Nikko.
  • Paseo hasta el Puente Shinkyo.
  • Escalinata de acceso al recinto histórico.
  • Fuente del Dragón.
  • Templo Rinnō-ji.
  • Pagoda Sōrintō.
  • Ōgoma-dō (Goma-dō Hall).
  • Pagoda Gojū-no-tō.
  • Santuario Nikkō Tōshō-gū.
  • Exterior del Santuario Futarasan.
  • Exterior del Templo Honbo.
  • Comida en Nikko Maruhide Shokudo.
  • Paseo junto al río Daiya.
  • Regreso a pie hasta la estación, entrando en varias tiendas de recuerdos y haciendo una última parada para tomar algo antes de coger el tren de vuelta a Tokio.

A continuación puedes ver el mapa con el recorrido completo de nuestra excursión. Creemos que seguir este itinerario es una forma muy cómoda de aprovechar el día, evitando desplazamientos innecesarios y disfrutando del camino desde la estación hasta la zona monumental, uno de los aspectos que más nos sorprendió de Nikko.

Cómo llegar y moverse por Nikko

La forma más práctica de hacer una excursión a Nikko desde Tokio es en tren. Nosotros elegimos Tobu Railway porque nos alojábamos muy cerca de Asakusa y desde allí podíamos viajar directamente hasta la estación de Tobu Nikko.

Tomamos el Tobu Limited Express, un tren con asientos reservados que tarda aproximadamente dos horas en llegar a Nikko. Durante el recorrido dejamos atrás el área metropolitana de Tokio y atravesamos un paisaje completamente diferente, con pequeños pueblos y grandes plantaciones de arroz que hacen el viaje muy agradable.

Para viajar en este tren necesitas dos billetes: el correspondiente al trayecto y otro adicional para el Limited Express, que incluye la reserva del asiento. Como era la primera vez que utilizábamos Tobu Railway y queríamos asegurarnos de viajar juntos, preferimos comprarlos un par de días antes en las taquillas atendidas de la estación de Asakusa.

Fue todo un acierto. El personal nos explicó qué billetes necesitábamos y realizó todo el proceso en apenas unos minutos, evitando posibles confusiones con las máquinas expendedoras. Si no estás familiarizado con el sistema de Tobu Railway, creemos que merece la pena hacer lo mismo.

Llegamos a la estación de Tobu Nikko alrededor de las 11:00 de la mañana. Justo delante de la estación salen autobuses hacia conjunto monumental, pero nosotros decidimos recorrer caminando los casi dos kilómetros que la separan del Puente Shinkyo.

Fue una de las mejores decisiones del día. El paseo es muy agradable, permite descubrir poco a poco el ambiente de Nikko y llegar a la zona Patrimonio de la Humanidad sin prisas.

Una vez en el Puente Shinkyo, todos los lugares incluidos en nuestra ruta se encuentran muy cerca entre sí. El Templo Rinnō-ji, la Pagoda Gojū-no-tō, el Santuario Nikkō Tōshō-gū y el Santuario Futarasan pueden recorrerse perfectamente a pie, aunque conviene llevar calzado cómodo porque hay algunas escaleras y tramos con pendiente.

Si tu intención es ampliar la excursión hasta el lago Chūzenji o las cataratas Kegon, entonces sí te resultará útil utilizar el autobús. Pero para una ruta como la nuestra, centrada en la zona histórica, creemos que caminar es la mejor forma de disfrutar de Nikko.

Qué ver en Nikko en un día: nuestra ruta paso a paso

Comenzamos la ruta frente a la estación de Tobu Nikko. En lugar de subir al autobús, recorrimos caminando los menos de dos kilómetros que la separan de la zona histórica. Durante el trayecto pasamos junto a pequeños comercios, restaurantes y algunos edificios tradicionales, una primera toma de contacto con la ciudad que nos gustó mucho.

Puente Shinkyo

La primera gran parada del día fue el Puente Shinkyo, uno de los lugares más reconocibles de Nikko y la puerta de entrada a su conjunto histórico.

Su intenso color rojo destaca entre el bosque y las aguas del río Daiya, formando una de las imágenes más bonitas de la ciudad.

Es posible pagar una entrada para acceder al puente, aunque nosotros decidimos contemplarlo desde el exterior. Desde la carretera y los alrededores se aprecia perfectamente su ubicación sobre el río y, en nuestra opinión, es también desde donde se consiguen las mejores fotografías.

Después de recorrer la zona continuamos hacia las escaleras que conducen al recinto de templos y santuarios.

Escalinata de acceso al conjunto histórico de Nikko rodeada de vegetación

Fuente del Dragón

Al subir hacia la zona monumental nos encontramos con la Fuente del Dragón, donde hicimos una breve parada antes de continuar la visita.

Fuente del Dragón en el recinto histórico de Nikko

Este tipo de fuentes se utiliza para realizar el ritual de purificación antes de entrar en los recintos religiosos japoneses. Aunque no es uno de los grandes monumentos de Nikko, su figura en forma de dragón y el entorno arbolado hacen que sea un rincón curioso dentro del recorrido.

Desde allí seguimos hacia el Templo Rinnō-ji, la siguiente parada de nuestra ruta.

Templo Rinnō-ji

La siguiente parada fue el Templo Rinnō-ji, uno de los edificios religiosos más importantes de Nikko y parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Aunque el protagonismo suele llevárselo el cercano Santuario Nikkō Tōshō-gū, nos gustó comenzar la visita aquí porque el ambiente era mucho más tranquilo y permitía recorrer el recinto con mucha tranquilidad.

Templo Rinnō-ji, uno de los principales templos de Nikko

En su interior se conservan tres grandes estatuas budistas recubiertas de pan de oro, mientras que en el exterior recomendamos dedicar unos minutos a pasear por los alrededores antes de continuar la ruta.

Muy cerca del templo pasamos junto a la Pagoda Sōrintō y el Ōgoma-dō, dos construcciones más discretas que suelen quedar eclipsadas por el resto del conjunto, pero que forman parte natural del recorrido hacia la siguiente gran parada.

Pagoda Gojū-no-tō

Pocos metros después aparece la Pagoda Gojū-no-tō, una pagoda de cinco plantas rodeada por enormes cedros.

Pagoda Gojū-no-tō de cinco plantas entre los cedros de Nikko

Su intenso color rojo contrasta con el verde del bosque y crea una de las estampas más bonitas de toda la visita. Nosotros nos detuvimos aquí un buen rato para hacer fotografías antes de entrar en el Santuario Nikkō Tōshō-gū.

Es uno de esos lugares que llaman la atención desde el primer momento, no solo por la altura de la pagoda, sino también por el entorno en el que se encuentra.

Santuario Nikkō Tōshō-gū

Tras recorrer esta primera parte del recinto llegó el momento de visitar el lugar que, para nosotros, justificó por sí solo la excursión a Nikko: el Santuario Nikkō Tōshō-gū.

Torii de entrada al Santuario Nikkō Tōshō-gū en Nikko

Dedicado a Tokugawa Ieyasu, fundador del shogunato Tokugawa, este santuario destaca por una decoración mucho más elaborada de lo habitual en Japón. Tallas de madera, pan de oro, colores vivos y cientos de detalles convierten la visita en una experiencia completamente diferente a la de otros templos y santuarios del país.

Consejo: lleva algo de efectivo porque, durante nuestra visita, las máquinas expendedoras de entradas solo aceptaban pago en metálico.

Establo Sagrado del Santuario Nikkō Tōshō-gū con los Tres Monos Sabios

Dentro del recinto se encuentran algunos de sus elementos más conocidos, como la talla de los Tres Monos Sabios o la figura del Gato Durmiente, aunque gran parte del encanto está en recorrer sus patios, puertas y edificios fijándote en todos sus detalles.

Detalle de la decoración del Santuario Nikkō Tōshō-gū en Nikko

Habíamos visto muchas fotografías antes del viaje, pero ninguna hace justicia a la cantidad de detalles que tiene el santuario. Cuanto más tiempo dedicas a observar sus puertas, tallas y tejados, más elementos descubres.

Puerta ricamente decorada del Santuario Nikkō Tōshō-gū en Nikko

Para nosotros fue, sin duda, el lugar más impresionante de toda la excursión a Nikko y el principal motivo por el que merece la pena dedicar un día a visitar esta ciudad desde Tokio.

Santuario Futarasan y exterior del Honbo

Después de visitar el Santuario Nikkō Tōshō-gū continuamos hasta el Santuario Futarasan, situado a pocos minutos a pie.

Linternas de piedra en el recinto histórico de Nikko

Nosotros lo contemplamos únicamente desde el exterior, ya que preferimos seguir con la ruta que teníamos prevista. Aun así, nos gustó acercarnos hasta su entrada y disfrutar del ambiente, bastante más tranquilo que el del concurrido Tōshō-gū.

Durante el paseo también pasamos junto al Honbo, que igualmente vimos desde fuera. No fueron dos visitas principales de nuestra excursión, pero encajan de manera natural en el recorrido por la zona histórica antes de iniciar el camino de regreso hacia el centro de Nikko.

Comer en Nikko Maruhide Shokudo

Después de varias horas recorriendo templos y santuarios hicimos una parada para comer en Nikko Maruhide Shokudo, y fue todo un acierto.

Disfrutamos mucho de la comida, pero también del trato que recibimos, muy cercano y amable. El restaurante tiene un ambiente sencillo y familiar, perfecto para descansar un rato antes de continuar la ruta.

Nuestra experiencia fue muy buena, por lo que lo recomendamos como una opción donde comer después de visitar la zona histórica de Nikko.

Paseo junto al río Daiya y regreso a la estación

Después de comer emprendimos el regreso a pie hacia la estación. En lugar de volver directamente, aprovechamos para recorrer parte del camino junto al río Daiya, disfrutando del paisaje con más calma que durante la mañana.

Edificio del Santuario Nikkō Tōshō-gū entre los cedros de Nikko

Antes de llegar a la estación entramos en varias tiendas de recuerdos y todavía hicimos una última parada para tomar algo antes de subir al tren de vuelta a Tokio.

Mirando atrás, creemos que uno de los grandes aciertos del día fue no intentar abarcar todos los lugares que aparecen en los mapas turísticos de Nikko. Preferimos concentrarnos en la zona histórica y recorrerla sin prisas, disfrutando tanto de los grandes monumentos como de los paseos entre una visita y otra.

Nuestra opinión sobre la excursión a Nikko desde Tokio

Nikko fue una de las excursiones que más nos sorprendieron durante nuestro viaje por Japón. El cambio respecto a Tokio se nota desde que empiezas a acercarte a la ciudad: el paisaje se vuelve más rural, aparecen las montañas y la zona histórica está rodeada de enormes cedros.

El gran protagonista del día fue el Santuario Nikkō Tōshō-gū. Habíamos visto muchas fotografías antes del viaje, pero en persona impresiona mucho más por la cantidad de tallas, colores y detalles que decoran sus edificios. Para nosotros, solo esta visita ya justifica el desplazamiento desde Tokio.

También nos gustó haber recorrido la ciudad caminando. El trayecto desde la estación hasta el Puente Shinkyo nos permitió conocer una parte más cotidiana de Nikko y no limitarnos únicamente al recinto monumental.

Si dispones de un solo día, creemos que lo más sensato es concentrarse en la zona histórica. Incluir también el lago Chūzenji y las cataratas Kegon obligaría a depender más del autobús y dejaría menos tiempo para recorrer los templos y santuarios con calma.

Nosotros volveríamos para conocer esa parte más natural de Nikko, pero no cambiaríamos el planteamiento de esta primera excursión: preferimos visitar menos lugares y disfrutar mejor de cada parada.

De hecho, si durante un viaje a Tokio solo pudiéramos elegir entre esta excursión y nuestra [ruta de un día por Kamakura], nos quedaríamos con Nikko. Kamakura nos gustó mucho, pero el Santuario Tōshō-gū y el entorno que lo rodea hicieron que esta visita nos pareciera todavía más especial.

Consejos para visitar Nikko

Después de nuestra experiencia, estos son los consejos que creemos que pueden ayudarte a organizar mejor la excursión.

Compra los billetes de Tobu Railway con antelación

Si vas a viajar en el Tobu Limited Express, recuerda que necesitarás el billete del trayecto y la reserva de asiento. Nosotros los compramos un par de días antes en la oficina de atención al cliente de la estación de Asakusa y nos evitamos cualquier duda el día de la excursión.

Recorre la zona histórica caminando

Siempre que te apetezca caminar un poco, creemos que merece la pena ir andando desde la estación hasta el Puente Shinkyo. Son menos de dos kilómetros y el paseo permite descubrir una parte de Nikko que muchos visitantes pasan por alto al subir directamente al autobús.

Lleva algo de dinero en efectivo

Durante nuestra visita, las máquinas expendedoras de entradas del Santuario Nikkō Tōshō-gū solo aceptaban efectivo. Además, siempre viene bien llevar algo de dinero en metálico para pequeños comercios o restaurantes.

Haz una pausa para comer

Después de recorrer la zona monumental agradecimos mucho parar a comer antes de volver a la estación. Nosotros elegimos Nikko Maruhide Shokudo y fue una de las mejores decisiones del día, tanto por la comida como por el trato recibido.

No intentes abarcar toda la región en un solo día

Si solo dispones de una jornada, creemos que lo mejor es centrarte en el conjunto de templos y santuarios. Lugares como el lago Chūzenji o las cataratas Kegon bien merecen una visita, pero incorporarlos al mismo itinerario hace que el día sea mucho más apretado.

Preguntas frecuentes sobre Nikko

¿Merece la pena hacer una excursión a Nikko desde Tokio?

Sí. Para nosotros, Nikko fue una de las mejores excursiones que hicimos desde Tokio. En unas dos horas de tren puedes pasar del ambiente urbano de la capital a un entorno rodeado de bosques, templos y santuarios, con el Santuario Nikkō Tōshō-gū como gran protagonista.

¿Se puede visitar Nikko en un día?

Sí. Si te concentras en la zona histórica, puedes visitar en una jornada los principales templos y santuarios de Nikko, además del Puente Shinkyo. Para incluir también el lago Chūzenji y las cataratas Kegon necesitarías ajustar mucho más los tiempos o dedicar otra jornada.

¿Cómo llegar a Nikko desde Tokio?

Nosotros viajamos desde Asakusa con Tobu Railway, utilizando un Tobu Limited Express directo hasta la estación de Tobu Nikko. El trayecto dura aproximadamente dos horas y requiere el billete ordinario más el billete del Limited Express con reserva de asiento.

¿Es necesario utilizar el autobús para visitar Nikko?

No, siempre que tu ruta se limite a la zona histórica y no te importe caminar. Desde la estación de Tobu Nikko hasta el Puente Shinkyo hay menos de dos kilómetros, y los principales templos y santuarios están bastante próximos entre sí.

El autobús resulta más útil para llegar al lago Chūzenji, las cataratas Kegon u otros lugares alejados del centro.

¿Qué es imprescindible ver en Nikko en un día?

Para nosotros, la visita imprescindible es el Santuario Nikkō Tōshō-gū. También incluiríamos el Puente Shinkyo, el Templo Rinnō-ji, la Pagoda Gojū-no-tō y el paseo por el resto del conjunto histórico.

¿Es mejor visitar Nikko o Kamakura desde Tokio?

Las dos excursiones merecen la pena, pero ofrecen experiencias diferentes. Kamakura combina templos, el Gran Buda, calles comerciales y el trayecto en el tren Enoden. Nikko destaca por su entorno boscoso y por la espectacular decoración del Santuario Tōshō-gū.

Después de visitar ambas, nosotros elegiríamos Nikko si solo pudiéramos hacer una excursión desde Tokio, aunque nuestra [ruta de un día por Kamakura] también fue una de las visitas que más disfrutamos del viaje.

Conclusión

Después de nuestra experiencia, entendemos perfectamente por qué Nikko está considerada una de las mejores visitas que puedes hacer durante una estancia en Tokio. El Santuario Nikkō Tōshō-gū nos pareció uno de los lugares más espectaculares que visitamos durante todo el viaje por Japón y, por sí solo, ya justifica el desplazamiento.

Creemos que la clave está en no intentar verlo todo. Centrar la visita en los principales templos y santuarios nos permitió disfrutar de los templos, pasear por la ciudad, comer con tranquilidad y volver a Tokio con la sensación de haber aprovechado muy bien el día.

De hecho, si solo pudiéramos recomendar una excursión desde Tokio, elegiríamos Nikko. Nos gustó incluso más que Kamakura y nos dejó con ganas de volver para descubrir el lago Chūzenji, las cataratas Kegon y el resto del parque nacional.

Esperamos que esta ruta te sirva para organizar tu visita y disfrutar de Nikko tanto como lo hicimos nosotros.

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