Podemos decir, por experiencia, que Alejandría es una de esas ciudades que te atrapan desde el primer momento. Si te preguntas qué ver en Alejandría, sus calles cargadas de historia y su mezcla de culturas, la convierten en un inmejorable destino.
No es la Egipto de las pirámides, los templos faraónicos o los desiertos infinitos, sino un lugar donde el mundo antiguo y el moderno se combinan de una forma única. Alejandría, es un sitio donde puedes caminar por una fortaleza medieval, explorar catacumbas romanas y, en el mismo día, tomar un té en una cafetería frente al Mediterráneo.

Fundada en el año 331 a.C. por Alejandro Magno, Alejandría se convirtió en el epicentro del conocimiento y la cultura de la Antigüedad. Su Biblioteca, una de las más famosas de la historia, albergó cientos de miles de pergaminos y fue un faro (nunca mejor dicho) para los estudiosos de todo el mundo.
| ¿Sabias qué…? Aquí estuvo el mítico Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, que marcaba el camino a los navegantes y dominaba la isla de Pharos. |
Alejandría es diferente a cualquier otra ciudad egipcia. Su aire cosmopolita, con influencias griegas, romanas, otomanas y francesas, le dan un toque especial. Pasear por su Corniche, perderse en sus callejones llenos de historia o saborear un pescado fresco a la orilla del mar son solo algunas de las experiencias que ofrece. ¿Nos acompañas a descubrir los rincones imprescindibles de la ciudad?
Cómo llegar a Alejandría
Alejandría no tiene el protagonismo internacional de El Cairo, pero llegar hasta ella es más sencillo de lo que parece. Todo depende del punto de partida y del tipo de viajero que seas.
Desde España: lo más directo es volar a El Cairo
Alejandría cuenta con aeropuerto internacional, el Aeropuerto Borg El Arab (HBE), pero tiene pocas conexiones directas con Europa. Por eso, la mayoría de viajeros llegan primero a El Cairo. Desde España, hay vuelos directos con varias aerolíneas, incluidos vuelos low cost y opciones con escalas a buen precio.
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Desde El Cairo a Alejandría: tres opciones clave
En autobús
Una opción aún más barata. Empresas como Go Bus conectan ambas ciudades con bastantes horarios diarios. Suelen ser cómodos y con aire acondicionado. Eso sí, el tiempo de trayecto es algo más variable (entre 6 y 7 horas).
En tren
Es la opción más popular entre los viajeros. Hay trenes frecuentes desde la estación de Ramsés en El Cairo hasta Alejandría. El trayecto dura entre 3 y 4 horas, dependiendo del tipo de tren.
👉 Consejo fetén: evita los trenes más lentos y ve siempre con algo de margen por si hay retrasos.
En coche privado o Uber
Si prefieres moverte a tu ritmo, puedes contratar un coche con conductor o usar Uber. El trayecto por carretera dura unas 2,5 horas aproximadamente, aunque el tráfico puede alargarlo bastante si sales en hora punta.
Es una opción cómoda si viajas en grupo o si quieres hacer paradas en el camino.
¿Llegas desde otro punto de Egipto?
Alejandría también está conectada con otras ciudades como Luxor o Asuán, aunque los trayectos son largos y, en muchos casos, hacen escala en El Cairo. Si estás recorriendo el país en un itinerario amplio, valora usar Alejandría como final (o inicio) para cambiar el ritmo y descansar un poco junto al Mediterráneo.
¿Viajas con poco tiempo?
Entonces ve directo a El Cairo y sube a un tren rápido. Es la opción más eficaz para plantarte en Alejandría sin complicaciones.
Qué ver en Alejandría
La Ciudadela de Qaitbay: el testigo del antiguo Faro
Construida en el S. XV, esta fortaleza mameluca se alza justo donde estuvo una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo: el Faro de Alejandría. Su historia no solo impone, también emociona. Fue el sultán Qaitbay quien mandó levantarla para proteger la ciudad de invasiones por mar, aprovechando los restos del antiguo faro. Sí, es cierto, pisas donde antes brillaba una de las joyas del mundo antiguo.

| ¿Sabias qué…? Dicen que algunas piedras de la ciudadela pertenecen al mismísimo faro. Y si te fijas bien en los bloques, verás inscripciones y tallas que no tienen pinta de ser del S. XV. |
👉 Consejo fetén para la visita: Ve por la mañana, justo cuando abre. A esa hora hay menos gente y la luz es perfecta para hacer fotos con el Mediterráneo de fondo. Entre semana se está mucho más tranquilo que en viernes o sábado (fin de semana en Egipto). Y no te vayas sin asomarte a la muralla: las vistas del mar son una pasada.
La Biblioteca de Alejandría
No es la original, claro, pero sí un homenaje espectacular a la que fue la biblioteca más famosa del mundo antiguo. La actual Bibliotheca Alexandrina abrió en 2002, justo al lado del mar, con un diseño brutal: un cilindro inclinado que parece un sol naciente.
La biblioteca original, fundada en el S. III a.C., llegó a tener hasta 700.000 manuscritos. Fue el gran centro del saber del mundo antiguo… hasta que ardió. Hoy, este nuevo espacio retoma el sueño de aquel lugar: reunir culturas, lenguas y conocimientos en un solo sitio.
| ¿Sabias qué…? En la fachada están grabadas letras de más de 100 alfabetos del mundo. Y dentro hay un museo del manuscrito, una imprenta antigua y hasta restos arqueológicos bajo una zona acristalada. |
👉 Consejo fetén para la visita: Visítala por la mañana, en días laborables. Es cuando hay más calma para disfrutarla a tu ritmo. Además, si puedes unirte a una visita guiada (hay en inglés y en español según el día), vale la pena: te cuentan detalles muy interesantes.
Las Catacumbas de Kom el Shoqafa: un viaje al inframundo
Bajo las calles de Alejandría se esconde un laberinto de tumbas, esculturas y pasillos excavados en la roca. Las Catacumbas de Kom el Shoqafa son el mayor complejo funerario romano encontrado en Egipto, y una de las pruebas más claras de la mezcla brutal entre lo egipcio, lo griego y lo romano.

Se remontan al S. II d.C., cuando Alejandría era un cruce de culturas. Aquí fueron enterradas varias generaciones de una familia rica, y sus tumbas combinan elementos faraónicos con esculturas romanas y detalles helenísticos. Vamos, un pastiche maravilloso.
| ¿Sabias qué…? Las catacumbas fueron descubiertas de casualidad en 1900… ¡porque se cayó un burro en el pozo de entrada! Y ahí estaba, bajo tierra, todo este mundo oculto. |
👉 Consejo fetén para la visita: La mejor hora es a primera hora de la mañana, justo al abrir, para evitar grupos grandes. Y lleva calzado cómodo: hay que bajar una buena escalera de caracol y el suelo puede estar resbaladizo. Ojo: no se pueden hacer fotos en el interior, así que guarda el móvil y disfruta del momento.
El Anfiteatro romano: un pedazo de Roma en Egipto
En medio de un barrio moderno, aparece este rincón que parece sacado de otra ciudad y de otro tiempo. El Anfiteatro Romano de Alejandría es el único de su tipo descubierto en Egipto. Un lugar pequeño pero lleno de historia que te conecta de golpe con el pasado grecorromano de la ciudad.
Fue construido en el S. IV d.C. y no está del todo claro si era un teatro, una sala de reuniones o un auditorio académico. Lo que sí se sabe es que aquí se celebraban espectáculos, conferencias y reuniones públicas. Tenía capacidad para unas 600 personas.
Fue descubierto por accidente en los años 60, mientras se excavaba para construir un edificio. Desde entonces han salido a la luz columnas, mosaicos y hasta una sección de baños romanos.
👉 Consejo fetén para la visita: Ve a media mañana, cuando la luz cae mejor sobre las gradas y hay menos sombras para hacer fotos. No es un sitio masificado, así que puedes recorrerlo con calma. Y si te interesa la arqueología, en la misma zona hay restos de villas romanas y mosaicos muy bien conservados.
El Pilar o Columna de Pompeyo, uno de los lugares qué ver en Alejandría

El Pilar de Pompeyo es uno de los monumentos más icónicos (y mal entendidos) de Alejandría. Se alza en lo alto de una colina de ruinas antiguas, rodeado de esfinges y fragmentos de columnas. Desde lejos impone… y cuando te acercas, más todavía. La columna mide más de 20 metros y fue tallada en una sola pieza de granito rosa de Asuán.
A pesar del nombre, no tiene nada que ver con Pompeyo. Fue erigido en el año 297 d.C. en honor al emperador romano Diocleciano, tras sofocar una revuelta en Alejandría.
| ¿Sabias qué…? Durante siglos, los cruzados creyeron que aquí estaban enterradas las cenizas de Pompeyo, de ahí el nombre equivocado. Pero en realidad, no hay tumba ni cenizas. Solo una columna gigante, colocada con una precisión que aún hoy desconcierta. |
El Palacio de Montaza: un retiro real frente al mar

El Palacio de Montaza es el lugar perfecto para cambiar el ritmo en Alejandría. Alejado del bullicio del centro, este complejo junto al Mediterráneo fue residencia de verano de la familia real egipcia.
El palacio fue construido a finales del S. XIX por el jedive Abbas II, pero fue el rey Fuad I quien lo amplió con un toque muy europeo. El resultado: una mezcla entre arquitectura otomana y estilo florentino, con torres puntiagudas que parecen sacadas de un castillo del norte de Italia.
Aunque el palacio no se puede visitar por dentro (es propiedad presidencial), los jardines de Montaza sí están abiertos al público y son uno de los espacios verdes más grandes de la ciudad. Mucha gente local viene aquí a hacer picnic o simplemente a pasear al atardecer.
👉 Consejo fetén para la visita: Ve por la tarde y quédate hasta que caiga el sol. El parque tiene rincones con vistas al mar, bancos entre los árboles y una calma que no se encuentra en otras partes de Alejandría. Ideal para un paseo relajado, cámara en mano y sin prisas.
La Corniche: el paseo más bonito de la ciudad

Si hay un lugar que define el alma de la ciudad, es su Corniche, un espectacular paseo marítimo de casi 20 kilómetros que recorre toda la bahía de Alejandría, desde el fuerte de Qaitbay hasta el barrio de Montaza. A un lado, el Mediterráneo y al otro, cafés, edificios históricos y el ritmo vibrante de la ciudad. Aquí no hay monumentos concretos, pero hay vida, escena local y vistas que cambian con cada paso.
La Corniche fue construida durante el S. XX siguiendo el modelo de otras grandes ciudades mediterráneas. Conecta los puntos clave de Alejandría y ha sido testigo de revoluciones, procesiones reales y, sobre todo, del día a día de generaciones de alejandrinos.
👉 Consejo fetén para la visita: Lo mejor es recorrerla al atardecer, cuando baja el calor y el cielo se vuelve naranja sobre el mar. Empieza desde la Ciudadela de Qaitbay y ve caminando hacia la Biblioteca, parando en los cafés o simplemente sentándote a ver la vida pasar.
Paseando por la Corniche, puedes parar en lugares tan interesantes como los que te proponemos a continuación:
Memorial al Marino Desconocido

En pleno corazón de la Corniche, este monumento rinde homenaje a los marineros egipcios caídos en combate. Este Memorial pasa muchas veces desapercibido entre el tráfico y el bullicio, pero si te detienes un momento, entenderás su peso histórico.
Fue levantado para conmemorar a los soldados de la Marina egipcia que perdieron la vida en distintas guerras, especialmente durante el conflicto del Canal de Suez y la guerra de octubre de 1973. Su diseño es sobrio y elegante, con columnas, una inscripción y una llama simbólica que representa la memoria eterna.
Mezquita de Abu al-Abbas al-Mursi

La Mezquita de Abu al-Abbas al-Mursi es uno de los templos más emblemáticos de Alejandría. Su cúpula blanca y sus minaretes altísimos se ven desde lejos, pero es al acercarte cuando entiendes por qué es un lugar tan querido por locales y visitantes.
Está dedicada al místico andalusí Abu al-Abbas al-Mursi, un sabio sufí que vivió en Alejandría en el S. XIII y fue muy respetado por su sabiduría. La mezquita actual fue construida en 1945 sobre una estructura anterior, y es uno de los ejemplos más bellos de la arquitectura islámica moderna en Egipto.
Aunque su origen es andalusí, el diseño de la mezquita tiene influencia marroquí y otomana. Y algo que pocos saben: este lugar sirvió de inspiración para el diseño de la Gran Mezquita de Jeddah, en Arabia Saudí.
👉 Consejo fetén para la visita: Es un lugar de culto activo, así que vístete con respeto y evita los momentos de oración si solo vas de visita. Si puedes, entra: el interior es tan impresionante como el exterior, con mármoles, lámparas colgantes y una paz especial.
👉 Para finalizar, te dejamos, en el siguiente mapa, las direcciones exactas de todos los sitios mencionados en este artículo:
Si buscas una escapada diferente dentro de Egipto, Alejandría te está esperando con los brazos abiertos. ¿Te animas a descubrir esta joya mediterránea? Déjanos en los comentarios qué es lo que más te ha sorprendido de la ciudad. ¡Nos leemos viajando fetén!
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