Sarlat la Canéda no es solo uno de los destinos más encantadores del Perigord Noir, es un auténtico museo al aire libre que te transporta al corazón de la Edad Media. Si te preguntas qué ver en Sarlat la Canéda en 1 día, prepárate para una experiencia inolvidable entre historia, arte y gastronomía.

Sarlat la Canéda se encuentra en la región de Nueva Aquitania, en el corazón del Périgord Noir, al suroeste de Francia. Esta joya medieval está enclavada en el departamento de la Dordoña, una zona conocida por su patrimonio histórico, sus castillos y su gastronomía excepcional.

Calle típica de Sarlat-la-Canéda
Calle típica de Sarlat

Fundada en la Alta Edad Media y desarrollada especialmente entre los siglos XIII y XIV gracias al comercio de productos locales y su posición estratégica entre rutas de peregrinación, esta localidad ha sabido conservar con mimo su patrimonio. No es casualidad que Sarlat haya sido una de las primeras ciudades de Francia restauradas tras la ley Malraux de 1962 para la protección del patrimonio histórico, lo que permitió recuperar más de 250 edificios catalogados.

¿Sabías qué…?

Gracias a esta Ley, Sarlat pudo restaurar y preservar su excepcional conjunto arquitectónico medieval y renacentista, convirtiéndose en un modelo de conservación urbana en Europa. Esta iniciativa no solo salvaguardó su riqueza histórica, sino que también impulsó el turismo cultural en la región.

Entre sus muchos encantos, destaca por tener una de las mayores densidades de edificios históricos por metro cuadrado de toda Europa. Fue precisamente esta riqueza la que le valió la distinción de «Ville d’Art et d’Histoire» por parte del Ministerio de Cultura francés. Entre sus piedras doradas se esconden historias de nobles, abades y comerciantes, y sus calles adoquinadas han sido testigo del paso del tiempo y del rodaje de decenas de películas de época, aprovechando su atmósfera intacta.

Rincón típico de Sarlat-la-Canéda

Y por si fuera poco, la ciudad es también un festín para los sentidos: sus mercados rebosan trufas negras, foie gras, quesos del Périgord, vinos de la región y una vida local que late con fuerza en cada rincón. Así que sí, este lugar es mucho más que bonito: es auténtico, y completamente fetén.

¿Quieres saber qué ver en un día en Sarlat la Canéda? Te lo contamos a continuación ¿Nos acompañas?

¿Sabías qué…?

Una opción muy popular entre los viajeros, y es lo que hicimos nosotros, es combinar el viaje con una ruta por el valle del Dordoña, salpicado de castillos, grutas prehistóricas y miradores espectaculares.

La mejor forma de llegar y disfrutar de la experiencia es en coche, lo que te permitirá recorrer con libertad otros pueblos cercanos de gran belleza como Domme, Beynac-et-Cazenac o La Roque-Gageac, todos ellos considerados entre los más bonitos de Francia. La red de carreteras está en buen estado, y hay varios parkings públicos disponibles en las afueras y en el centro histórico de Sarlat.

Desde Burdeos, el trayecto por carretera dura unas 2 horas y media (aproximadamente 200 km) siguiendo la A89 hasta Périgueux y luego tomando la D704 hasta Sarlat.

Desde Toulouse, el viaje es de unas 2 horas (unos 180 km) siguiendo la A20 hasta Souillac, y luego tomando la D703 hasta Sarlat.

¡Ojo! Si prefieres el tren, la estación más cercana está en Souillac, a unos 30 kilómetros. Desde allí, puedes tomar un autobús o alquilar un coche para llegar a Sarlat. En temporada alta, también hay conexiones con autocares turísticos desde grandes ciudades como Burdeos o Brive-la-Gaillarde.

Parking de pago en Sarlat-la-Canéda
Parking Rigaudie Sarlat

💡 Consejo fetén: Si llegas en coche, toma nota de esto: para aparcar de forma gratuita puedes dirigirte al parking de la Rue Verperie, a menos de 15 minutos andando del centro histórico. Si prefieres dejar el coche más cerca del centro, hay varios aparcamientos de pago como el de Place Pasteur, Rigaudie Sarlat, o el de la rue des Écus. Estos parkings son de pago de lunes a sábado, normalmente de 9:00 a 12:00 y de 14:00 a 19:00, siendo gratuitos los domingos, festivos y de 19:00 a 09:00 h. Es más, durante el horario de pago, la primera hora de estancia, es gratuita.

Sarlat es una ciudad que se disfruta con los cinco sentidos, y sus calles esconden tesoros arquitectónicos e históricos que hacen de cada rincón una sorpresa.

A continuación, te contamos los lugares imprescindibles que visitamos durante nuestro recorrido y que no pueden faltar en tu itinerario.

Capilla de los Penitentes Azules de Sarlat-la-Canéda

Una pequeña joya escondida entre callejones del casco histórico. Su fachada sobria contrasta con su historia: fue sede de una hermandad religiosa en el siglo XVII, y en la actualidad se utiliza para exposiciones temporales y eventos culturales. Curiosamente, su nombre proviene del color de los hábitos de los miembros de la cofradía.

Linterna de los muertos en Sarlat-la-Canéda

Una misteriosa torre del siglo XII cuya función original aún no está del todo clara. Algunos creen que servía para guiar a las almas de los difuntos, otros que conmemoraba milagros atribuidos a San Bernardo. Su arquitectura es única, y es una de las pocas que se conservan en Francia.

Catedral de Sarlat-la-Canéda
Vista de uno de los laterales de la catedral

El gran templo de Sarlat y uno de los iconos indiscutibles de la ciudad. La catedral Saint-Sacerdos tiene sus orígenes en el siglo XII, cuando comenzó como una iglesia románica, aunque la mayoría de la estructura actual es fruto de las reformas góticas llevadas a cabo entre los siglos XIV y XVII. Se alza majestuosa en el corazón del casco antiguo.

Catedral de Sarlat-la-Canéda
El bonito gran órgano de la catedral
¿Sabías qué…?

La catedral fue construida sobre los restos de una antigua iglesia merovingia, y su nombre rinde homenaje a Saint Sacerdos, obispo de Limoges en el siglo VII, cuyas reliquias se conservan en la catedral.
Eva en una calle de Sarlat-la-Canéda y al fondo la torre campanario de la catedral
Eva delante del campanario de la catedral

Su campanario, con una silueta reconocible desde casi cualquier punto del pueblo, marca el ritmo pausado de las horas. El interior es amplio, sereno, con un ambiente solemne que invita a detenerse. Contempla sus magníficos vitrales, y el gran órgano, restaurado en el siglo XX, sigue acompañando misas y conciertos ocasionales.

💡 Consejo fetén: No te la pierdas iluminada por la tarde.

Imagen de la torre de la antigua iglesia de Sainte-Marie en Sarlat-la-Canéda
Campanario de la iglesia de Sainte-Marie, convertido en ascensor panorámico

Ubicado en la antigua iglesia de Sainte-Marie, restaurada por el arquitecto Jean Nouvel, este ascensor te lleva hasta lo alto de la torre para disfrutar de una vista 360° del casco antiguo. Ideal para hacer fotos y orientarte al inicio de la visita.

💡 Consejo fetén: Es muy caro, para lo que realmente puedes disfrutar. Las vistas están bien, pero bajo nuestra humilde opinión, creemos que Sarlat es mucho más bonita a pie de calle.

Bonita imagen del exterior del Museo de la Trufa de Sarlat-la-Canéda
Imagen del exterior del Museo de la Trufa

Un espacio moderno e interactivo que rinde homenaje al oro negro del Périgord: la trufa. Aprenderás todo sobre su cultivo, recolección y curiosidades.

Una visita muy recomendable si quieres profundizar en la cultura gastronómica local.

Eva y Óscar besándose en la Fuente de Sainte-Marie en Sarlat-la-Canéda
Nosotros delante de la fuente medieval de Sainte-Marie

Justo al lado de la iglesia de Sainte-Marie se encuentra esta encantadora fuente medieval, que según cuentan sirvió como abrevadero para animales durante siglos. Está excavada en la roca y resguardada bajo un pequeño pasaje que le confiere una atmósfera íntima y casi mágica.

Además de ser un rincón fresco y pintoresco ideal para una pausa en los días calurosos del Périgord, esta fuente fue durante mucho tiempo uno de los puntos de abastecimiento de agua para los habitantes del casco antiguo. Su ubicación estratégica, justo junto al mercado cubierto, la convertía en parada obligatoria para comerciantes y vecinos.

¿Sabías qué…?

Muchas fuentes en pueblos medievales se consideraban lugares sagrados por su conexión con manantiales subterráneos. La Fontaine Sainte-Marie conserva aún ese halo de misterio y autenticidad que la hace fetén. Perfecta para un respiro entre paseo y paseo.
Sarlat-la-Canéda

Justo por detrás de la catedral y pegados a la Linterna de los muertos, se encuentran estos jardines.

Un rincón cargado de historia y silencio, los Jardins des Enfeus ocupan lo que fue el antiguo cementerio de los canónigos de la catedral. El término «enfeu» hace referencia a los nichos funerarios adosados a los muros, muchos de los cuales aún pueden observarse tallados directamente en la piedra.

Rodeado de muros de piedra y una vegetación cuidada, este espacio mezcla lo espiritual con lo bucólico. Su serenidad invita a detenerse y respirar, a dejarse llevar o simplemente hacer un alto en el camino. En su centro, algunos árboles frondosos dan sombra a bancos de piedra donde sentarse a contemplar.

Sarlat-la-Canéda

Curiosamente, este jardín se encuentra justo detrás de la catedral, como escondido a la vista del bullicio turístico, y es uno de esos rincones que parecen pensados para perderse y reflexionar. Es, sin duda, uno de esos lugares que guardan la esencia de Sarlat.

Este edificio, que hoy alberga un elegante restaurante, fue en su día uno de los epicentros del poder judicial en Sarlat. Construido en el siglo XVI, Le Présidial funcionaba como sede del tribunal real, encargado de impartir justicia en la región durante el Antiguo Régimen. Su nombre proviene precisamente del tipo de corte que albergaba: el «présidial», creado por Enrique II de Francia para descentralizar los procesos judiciales.

Sarlat-la-Canéda

Arquitectónicamente, es una joya renacentista con una fachada sobria pero elegante, que destaca entre las construcciones medievales circundantes. En su interior aún se respira cierto aire solemne, herencia de su pasado judicial, aunque hoy esté más enfocado en la gastronomía que en las sentencias.

¿Sabías qué…?

En los siglos XVI y XVII, era habitual que estos tribunales se situaran en edificios que también albergaban cárceles, y se cree que en los sótanos del Présidial aún podrían quedar restos de las antiguas celdas.

En nuestro paseo, cruzamos la Rue de la République, esa arteria que divide el casco antiguo de Sarlat, y nos adentramos en una zona menos transitada por el turismo. Aquí, al otro lado, el ritmo se calma, y te vas a encontrar con callejuelas y rincones con mucho encanto y autenticidad. Es como si el pueblo se guardase esta sorpresa para el final.

Sarlat-la-Canéda
Entrada principal a la capilla

Entre ellos, se alza la Chapelle des Pénitents Blancs, una antigua capilla que perteneció a la cofradía de los penitentes blancos, quienes practicaban la caridad y la penitencia desde la Edad Media.

Su estilo es más austero que el de los Pénitents Bleus, pero su valor patrimonial es igual de notable. Construida en el siglo XVII, su sobriedad exterior contrasta con el uso contemporáneo: hoy acoge exposiciones de arte y eventos culturales que le dan nueva vida.

¿Sabías qué…?

Durante siglos, estas cofradías eran las encargadas de asistir a los enfermos, enterrar a los muertos y ayudar a los más desfavorecidos, lo que les confería una gran relevancia social en la época.

Al adentrarnos en los rincones menos transitados de Sarlat, llegamos a lo que fue la Abbaye Sainte-Claire, un espacio que guarda el eco de un pasado monástico hoy casi olvidado. Fundada en el siglo XIII por las Clarisas, una orden franciscana femenina dedicada a la oración y a la vida austera, esta abadía tuvo un papel fundamental en la vida espiritual de la ciudad durante siglos.

Tras la Revolución Francesa, como ocurrió con muchos edificios religiosos, la abadía fue desamortizada y cayó en el abandono. Hoy solo se conservan algunos muros y vestigios arquitectónicos que dan testimonio de su existencia.

La «Torre del Verdugo» forma parte del antiguo recinto defensivo de la ciudad. Su nombre proviene de la leyenda de que aquí vivía el ejecutor de la justicia de Sarlat. Un rincón que guarda ecos medievales.

Justo al lado de esta torre se encuentra uno de los accesos históricos al recinto amurallado de Sarlat, un pequeño arco de entrada que, aunque pasa desapercibido para muchos visitantes, conserva la huella del trazado medieval. No suele aparecer en la mayoría de mapas turísticos, pero es uno de esos detalles arquitectónicos que dan sentido al conjunto urbano de la villa.

Sarlat-la-Canéda

No queremos acabar este recorrido por Sarlat, sin mencionar su alma: sus calles adoquinadas, sus callejones con encanto, sus encantadoras plazas como la de la Liberté, pasajes cubiertos y rincones floridos que parecen salidos de un cuento. Camina sin rumbo, déjate llevar… es la recomendación que te damos.

La Rue Montaigne, por ejemplo, serpentea entre fachadas de piedra dorada y balcones floridos, mientras que la Rue Fénelon sorprende con su tranquilidad y casitas de entramado de madera. No te pierdas tampoco la Rue des Consuls, una de las más fotogénicas del centro, donde parece que el tiempo se ha detenido.

Sarlat-la-Canéda
Place de la Liberté durante el mercado
Sarlat-la-Canéda
Place de la Liberté

La Place de la Liberté, epicentro de la vida local, acoge cada semana (miércoles) el famoso mercado de Sarlat y es perfecta para sentarse en una terraza y ver pasar la vida. También merece una parada la coqueta Place du Marché aux Oies, donde una escultura de tres ocas rinde homenaje a la tradición del foie gras.

Sarlat-la-Canéda
Eva en la Place du Marché aux Oies

Desde la Place du Marché, puedes seguir explorando la Rue de la Salamandre o perderte por los pasajes que conectan plazas escondidas y callejones donde cada puerta, cada ventana, cuenta una historia. Por último, cruza la comercial Rue de la République, y camina sin rumbo por la Rue du Siége.

Sarlat-la-Canéda
Eva paseando por la rue du Siége

Si hay algo que hace de Sarlat un destino inolvidable, es su gastronomía. Este rincón del Périgord Noir es un auténtico paraíso para los amantes del buen comer. Aquí te vas a encontrar con una cocina que respeta la tradición y exalta los productos locales.

Sarlat-la-Canéda
Puesto de quesos durante el mercado de Sarlat

Uno de los grandes protagonistas es el foie gras, elaborado artesanalmente con mimo y presente en múltiples versiones: en bloc, mi-cuit, salteado o como ingrediente estrella en platos más elaborados. La trufa negra del Périgord, ese diamante gastronómico, es otro tesoro de la zona: su aroma intenso y sabor único elevan cualquier receta a un nivel sublime.

Sarlat-la-Canéda
Plato de magret de pato

También destacan los confits y magrets de pato, el queso cabécou, y las nueces del Périgord, utilizadas tanto en repostería como en ensaladas o aceites. Para acompañar, nada como un vino de la región de Bergerac, perfecto para maridar con esta cocina de carácter.

El mercado de Sarlat, que se celebra los miércoles y sábados, es una experiencia sensorial que no te puedes perder, damos fe. Frutas, embutidos, encurtidos, panes, setas, mieles, licores… ¡un festín de aromas y colores que encontrarás en la Place de la Liberté y calles aledañas!

Sarlat-la-Canéda
Mercado de Sarlat

Y para un toque dulce, prueba las galettes aux noix o un helado artesanal en alguna de las heladerías del casco histórico.

¿Dónde comer? Estos son algunos lugares que nos encantaron, y por eso te recomendamos:

Sarlat-la-Canéda
  • O’comptoir: lo encuentras en el número 9 de la Plaza de la Petite Rigaudie. Es un pequeño restaurante, pero que se come de vicio. El personal es encantador y te ayudan en todo lo que necesites. Los platos son elaborados y también disponen de menú del día (que es lo que elegimos nosotros). Un lugar muy recomendable y un lugar para volver.
  • Le Bouchon: en el número 1 de la Rue de la Paix. Es un lugar encantador. Está más dedicado a lo que nosotros conocemos como para tapear. La atención es muy buena.
  • Maison Lissajoux Boulangerie Patisserie: Local muy bonito, donde puedes ver, a través de una cristalera, como trabajan en el obrador. Los croissants están de vicio, al igual que el pan. No te vamos a negar que es un sitio caro, pero merece la pena desayunar aquí.

Para que no te pierdas nada de este recorrido fetén, te recomendamos consultar este mapa:

En él están marcados todos los lugares que hemos visitado, desde la Place de la Liberté hasta la Torre del Verdugo, pasando por iglesias, mercados, plazas y callejuelas llenas de encanto.

Sarlat es de esos lugares que no hace falta vender, porque se venden solos. Sarlat es otra cosa: historia en cada rincón, sabor en cada plato y una autenticidad que te atrapa. Aquí se viene a disfrutar sin postureo, a pasear sin reloj y a saborear el viaje sin prisas. Así es Sarlat: fetén, como nos gusta.

Sarlat-la-Canéda

Así que si buscas una escapada que combine historia, paisajes de película y gastronomía del diez, Sarlat te lo sirve en bandeja. Aquí lo auténtico es lo que manda. No te lo pienses más: ve, piérdete y disfruta. Porque hay sitios que se quedan contigo para siempre… y este, créenos, es uno de ellos. Viajando fetén, como siempre.

Déjanos en los comentarios qué lugar del mundo te gustaría descubrir. ¡Nos leemos en la próxima aventura!

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