Japón era uno de esos viajes que teníamos en mente desde hacía años. No solo por sus templos, sus ciudades enormes o su gastronomía, sino por esa mezcla tan especial entre tradición, modernidad, orden y una forma de vivir completamente distinta a la nuestra.
El 12 de mayo salimos desde Madrid rumbo a Japón, haciendo escala en Shanghái, y el día 13 aterrizamos en el aeropuerto de Kansai, en Osaka. A partir de ahí comenzó una ruta de 16 días por libre que nos llevó por Osaka, Miyajima, Hiroshima, Himeji, Kioto, Nara, Tokio, Kamakura y Nikko.
Organizamos todo el viaje nosotros mismos: vuelos, hoteles, transportes, excursiones y visitas. No usamos el JR Pass nacional porque, después de hacer números, no nos compensaba. En cambio, sí utilizamos el JR Kansai-Hiroshima Area Pass para una parte concreta del viaje.
En este artículo te contamos nuestra ruta por Japón en 16 días tal y como la hicimos, con el itinerario real, las bases que elegimos para dormir, los desplazamientos principales y algunas recomendaciones que nos hubiera gustado saber antes de viajar.
La idea no es profundizar aquí en cada destino, sino ofrecer una visión global del recorrido para ayudarte a organizar tu propio viaje por Japón. De hecho, nuestra intención inicial era añadir también una excursión para contemplar el Monte Fuji, pero las previsiones meteorológicas nos obligaron a cancelarla. Será una de las primeras cosas que intentaremos hacer cuando volvamos al país.
Antes de entrar en materia, te recomendamos consultar también nuestra guía de preparativos para viajar a Japón, donde explicamos aspectos tan importantes como internet, dinero, tarjetas de transporte, equipaje, seguros o cómo organizar toda la documentación antes de salir de casa.
Resumen rápido
📅 Duración del viaje: 16 días (del 12 al 29 de mayo, incluyendo vuelos internacionales).
✈️ Llegada: Aeropuerto Internacional de Kansai (Osaka).
✈️ Regreso: Aeropuerto Internacional de Narita (Tokio).
🚄 Tipo de viaje: Japón por libre.
🏨 Bases del viaje:
- Osaka (4 noches).
- Kioto (4 noches).
- Tokio (7 noches).
📍 Lugares visitados:
- Osaka.
- Miyajima.
- Hiroshima.
- Himeji.
- Kioto.
- Nara.
- Tokio.
- Kamakura.
- Nikko.
🎫 Pase de transporte utilizado:
JR Kansai-Hiroshima Area Pass.
❌ No utilizamos el JR Pass nacional.
🌸 Época del viaje:
Segunda quincena de mayo, justo después de la Golden Week.
⭐ Lugares que más nos impresionaron:
- Miyajima.
- Castillo de Himeji.
- Nikko.
- Nara.
💰 Presupuesto:
Aunque Japón tiene fama de ser un destino caro, nuestra experiencia fue bastante diferente. Más adelante te contaremos cuánto nos costó exactamente este viaje de 16 días y en qué partidas gastamos más dinero.
🚶 Ideal para:
Quienes buscan una primera ruta por Japón combinando grandes ciudades, patrimonio histórico, naturaleza y algunas de las excursiones más interesantes del país.
Nuestra ruta por Japón día a día
Para organizar este viaje decidimos utilizar tres bases principales: Osaka, Kioto y Tokio. De esta forma evitamos cambiar constantemente de alojamiento y pudimos realizar varias excursiones utilizando el excelente sistema de transporte japonés.
La ruta nos permitió combinar algunos de los lugares más emblemáticos del país con otros que terminaron convirtiéndose en grandes sorpresas. Desde la emoción de llegar a Miyajima viendo aparecer el gran Torii sobre el agua hasta la tranquilidad de los templos de Nikko, cada etapa nos mostró una faceta diferente de Japón.
A continuación te contamos cómo organizamos el itinerario y qué fue lo que más nos gustó de cada destino. Más adelante iremos publicando guías específicas de cada lugar para ayudarte a preparar cada visita con más detalle.
Base 1: Osaka (4 noches)
Nuestra aventura por Japón comenzó el 13 de mayo con la llegada al aeropuerto internacional de Kansai, en Osaka. Tras superar los controles de entrada, recoger las tarjetas de transporte y familiarizarnos con el funcionamiento de los trenes japoneses, llegamos a nuestro alojamiento y empezamos a descubrir el país con una mezcla de ilusión y cansancio acumulado por el viaje.
Elegimos Osaka como primera base porque nos parecía la mejor forma de explorar la región de Kansai sin tener que cambiar constantemente de hotel. La ciudad cuenta con excelentes conexiones ferroviarias y permite realizar cómodamente algunas de las excursiones más interesantes del oeste de Japón.
Durante los cuatro días que estuvimos alojados aquí combinamos la visita a Osaka con excursiones a Miyajima, Hiroshima y Himeji, aprovechando además el JR Kansai-Hiroshima Area Pass, que resultó una de las mejores decisiones del viaje.
Mirando atrás, creemos que utilizar Osaka como primera base fue todo un acierto. Nos permitió adaptarnos poco a poco al ritmo del país y empezar el viaje con una logística muy sencilla.
Osaka
Osaka fue nuestra primera toma de contacto real con Japón y, mirando atrás, creemos que no podríamos haber elegido una ciudad mejor para empezar el viaje.

Más allá de los lugares que visitamos, la ciudad nos sirvió para familiarizarnos con muchos aspectos que iban a formar parte de nuestro día a día durante las siguientes semanas. Aquí aprendimos a movernos por el transporte japonés, a utilizar las estaciones de tren, a comprar en los famosos kombini y a adaptarnos poco a poco a las costumbres locales.
También fue el lugar donde empezamos a comprobar algo que nos acompañaría durante todo el viaje: la increíble sensación de seguridad, la limpieza de las ciudades y el respeto con el que los japoneses utilizan los espacios públicos.
Osaka tiene además un ambiente más relajado y desenfadado que otras grandes ciudades del país, algo que nos ayudó mucho durante esos primeros días de adaptación. Por eso creemos que es una excelente opción para comenzar una primera ruta por Japón.
Más allá de la propia ciudad, Osaka nos permitió realizar cómodamente varias excursiones que terminaron convirtiéndose en algunos de los mejores recuerdos del viaje.
Excursión a Miyajima y Hiroshima
Una de las excursiones que más ilusión nos hacía antes de viajar era la visita a Miyajima y Hiroshima, y terminó convirtiéndose en uno de los mejores días de toda la ruta.
Salimos temprano desde Osaka utilizando el JR Kansai-Hiroshima Area Pass. Primero viajamos en shinkansen hasta Hiroshima y, desde allí, enlazamos con otro tren incluido en el pase hasta el puerto de Miyajimaguchi. La última parte del trayecto la realizamos a bordo del ferry de JR que conecta el continente con la isla de Miyajima, también incluido en el pase.
La llegada a Miyajima fue uno de esos momentos que permanecen grabados en la memoria. Ver aparecer poco a poco el gran Torii flotante mientras el ferry se aproxima a la isla fue una imagen que llevábamos años imaginando y que, aun así, consiguió superar nuestras expectativas.

Dedicamos la mañana a recorrer la isla, pasear entre sus calles, visitar el santuario de Itsukushima y disfrutar de una atmósfera muy diferente a la de cualquier otro lugar que habíamos visto hasta ese momento.
Por la tarde regresamos a Hiroshima para visitar algunos de sus lugares más emblemáticos, entre ellos el Parque Memorial de la Paz y la Cúpula de la Bomba Atómica. Fue una visita completamente distinta a Miyajima, mucho más reflexiva y emotiva, pero que creemos imprescindible para comprender una parte fundamental de la historia del siglo XX.

La combinación de ambos lugares en una misma jornada nos pareció perfecta. Por un lado, la belleza y espiritualidad de Miyajima. Por otro, la memoria histórica y el mensaje de paz que transmite Hiroshima.
Excursión a Himeji
Otra de las excursiones que realizamos desde Osaka fue la visita a Himeji, una ciudad conocida principalmente por albergar el castillo más famoso y mejor conservado de Japón.
Esta fue otra de las excursiones en las que aprovechamos el JR Kansai-Hiroshima Area Pass. Gracias a él pudimos desplazarnos cómodamente desde Osaka hasta Himeji en shinkansen sin necesidad de adquirir billetes adicionales, algo que terminó convirtiendo este pase en una de las mejores inversiones de todo el viaje.
Antes de viajar ya teníamos esta visita marcada como imprescindible, pero la realidad superó claramente nuestras expectativas. Nada más verlo aparecer a lo lejos entendimos por qué está considerado uno de los grandes símbolos del país.

Su imponente silueta blanca, su excelente estado de conservación y el entorno que lo rodea convierten la visita en una experiencia muy especial incluso para quienes, como nosotros, no suelen sentirse especialmente atraídos por los castillos.
Además de recorrer los jardines y los exteriores, también accedimos al interior del castillo, lo que nos permitió comprender mejor su importancia histórica y disfrutar de algunas vistas magníficas desde los niveles superiores.
Si tuviéramos que recomendar una única excursión histórica desde Osaka o Kioto, Himeji estaría sin duda entre las primeras opciones. Fue una de esas visitas que justifican por sí solas el desplazamiento y que terminó convirtiéndose en uno de nuestros grandes recuerdos del viaje por Japón.
Base 2: Kioto (4 noches)
Después de completar nuestra etapa en Osaka, nos trasladamos a Kioto para establecer la segunda gran base del viaje. Para este trayecto seguimos aprovechando el JR Kansai-Hiroshima Area Pass y, además, tuvimos la oportunidad de viajar en el famoso Tren Hello Kitty, uno de esos pequeños detalles que hacen todavía más especial la experiencia de recorrer Japón en tren.
Si Osaka nos había servido para adaptarnos a Japón y familiarizarnos con su ritmo de vida, Kioto representó una inmersión mucho más profunda en su historia, sus tradiciones y su patrimonio cultural.
La ciudad concentra algunos de los templos, santuarios y barrios históricos más conocidos del país, pero también nos permitió realizar una de las excursiones que más nos sorprendieron durante el viaje: Nara.
Mirando atrás, creemos que dedicar varios días a Kioto fue una de las mejores decisiones de toda la ruta. La ciudad tiene muchísimo que ofrecer y resulta imposible abarcarla en una sola visita.

Kioto
Kioto fue, probablemente, el lugar donde sentimos con más fuerza la imagen que muchos viajeros tienen de Japón antes de visitarlo por primera vez.
Después de varios días en Osaka, llegar a Kioto supuso encontrarnos con un Japón mucho más tradicional. Templos centenarios, santuarios, jardines cuidados al detalle, calles históricas y rincones que parecen haberse detenido en el tiempo forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
Durante nuestra estancia visitamos algunos de los lugares más emblemáticos de Kioto y, aunque muchos de ellos reciben una enorme cantidad de visitantes cada día, seguimos encontrándolos tan impresionantes como imaginábamos antes del viaje. La riqueza cultural e histórica de la ciudad es difícil de describir hasta que se vive en persona.
Más allá de los monumentos, una de las cosas que más nos gustó fue precisamente esa sensación constante de estar descubriendo una parte esencial de la historia y la identidad de Japón. Cada barrio, cada templo y cada paseo parecían ofrecer una perspectiva diferente del país.
Si Osaka fue la mejor puerta de entrada para adaptarnos al viaje, Kioto fue el lugar que más nos ayudó a comprender la tradición japonesa y una de las ciudades que más ganas nos dejó de volver en el futuro.
Excursión a Nara
Nara fue una de las excursiones que realizamos desde Kioto y también el último día en el que pudimos aprovechar el JR Kansai-Hiroshima Area Pass, ya que este pase tiene una validez de cinco días consecutivos desde su primer uso.
Antes de viajar habíamos leído mucho sobre los famosos ciervos de Nara y, aunque resulta curioso verlos caminando libremente por la ciudad, la realidad es que lo que más nos impresionó fue todo el conjunto histórico y monumental que rodea al parque.
Uno de los momentos más impactantes de la visita fue atravesar la enorme Puerta Nandaimon camino del Todai-ji. Incluso después de varios días recorriendo algunos de los templos más importantes de Japón, sus dimensiones consiguen sorprender.

La visita nos gustó especialmente porque combina naturaleza, patrimonio histórico y algunos de los edificios más impresionantes que vimos durante todo el viaje. Cada rincón parece formar parte de un conjunto perfectamente integrado, donde los templos, los senderos y las zonas verdes crean una atmósfera muy especial.
Los ciervos son, sin duda, uno de los grandes símbolos de Nara y mucha gente compra las famosas galletas para alimentarlos. Nosotros preferimos centrarnos más en la visita monumental, ya que en algunas zonas pueden llegar a ser bastante insistentes con los visitantes que llevan comida.
Si tuviéramos que resumir nuestra experiencia en Nara, diríamos que fue mucho más que una ciudad llena de ciervos. Fue una de las visitas culturales más completas de todo el viaje y una excursión que recomendamos incluir en cualquier primera ruta por Japón.
Base 3: Tokio (7 noches)
La última etapa de nuestra ruta por Japón tuvo como protagonista a Tokio. Después de varios días recorriendo Osaka, Miyajima, Hiroshima, Himeji, Kioto y Nara, llegó el momento de descubrir una de las ciudades más fascinantes y complejas del mundo.
El traslado desde Kioto hasta Tokio también nos permitió realizar nuestro último gran viaje en shinkansen. Para ese trayecto reservamos con antelación los asientos recomendados para contemplar el Monte Fuji durante el recorrido, ya que el tren pasa por una de las zonas más conocidas para disfrutar de sus vistas. Sin embargo, el tiempo no nos acompañó y las nubes impidieron verlo. Fue una pequeña decepción, especialmente porque también tuvimos que cancelar la excursión que teníamos prevista para acercarnos a la zona del Fuji, aunque nos sirvió para tener una excusa perfecta para volver a Japón en el futuro.
Elegimos Tokio como última base del viaje y le dedicamos siete noches completas. Aunque pueda parecer mucho tiempo, la realidad es que la ciudad tiene una escala difícil de imaginar hasta que se visita por primera vez. Cada barrio ofrece una personalidad completamente distinta y resulta imposible abarcar todo lo que Tokio tiene que ofrecer en un solo viaje.
Además de recorrer algunos de sus distritos más conocidos, aprovechamos nuestra estancia para realizar dos excursiones que terminaron convirtiéndose en algunas de las experiencias más memorables de la ruta: Kamakura y Nikko.
Si Kioto nos había mostrado el Japón más tradicional, Tokio nos permitió descubrir una faceta completamente diferente del país, donde la modernidad, la tecnología y la tradición conviven de una forma sorprendentemente natural.
Tokio
Tokio fue la última gran etapa de nuestro viaje y la ciudad donde pasamos más tiempo. Le dedicamos siete noches completas y, aun así, terminamos con la sensación de haber descubierto solo una pequeña parte de todo lo que ofrece.

Lo que más nos sorprendió fue la capacidad que tiene Tokio para funcionar de forma casi perfecta a pesar de sus enormes dimensiones. Hablamos de una de las áreas metropolitanas más pobladas del mundo y, sin embargo, todo transmite una sensación constante de orden, limpieza y organización difícil de encontrar en otros lugares.
Durante nuestra estancia recorrimos algunos de sus barrios más conocidos, aunque si tuviéramos que recomendar tres zonas para una primera visita probablemente elegiríamos Asakusa, Ueno y Shinjuku.
Asakusa fue además el barrio que escogimos como base durante nuestra estancia en Tokio y no podríamos estar más satisfechos con la elección. Nos encantó su ambiente, la cercanía al templo Senso-ji, las buenas conexiones de transporte y el equilibrio que ofrece entre tradición y vida cotidiana.

Ueno nos gustó por su ambiente local, sus parques y la sensación de estar en una zona menos frenética que otros puntos de la ciudad. Shinjuku, en cambio, representa esa imagen de Tokio que muchos viajeros tienen en mente antes de llegar: grandes avenidas, rascacielos, neones y una actividad constante a cualquier hora del día.
Más allá de los lugares concretos que visitamos, Tokio nos dejó una sensación difícil de explicar. Es una ciudad inmensa, compleja y llena de contrastes, pero al mismo tiempo resulta sorprendentemente fácil moverse por ella y disfrutarla incluso durante una primera visita.
Excursión a Kamakura
Desde Tokio realizamos una excursión de un día a Kamakura, una de las escapadas más recomendables para quienes quieren descubrir una cara diferente de Japón sin alejarse demasiado de la capital.
Para llegar utilizamos los trenes locales, pagando cómodamente con la tarjeta SUICA que llevábamos instalada en el móvil y que utilizamos durante prácticamente todo el viaje. Fue una de las herramientas más útiles que encontramos en Japón, ya que permite utilizar trenes, metros y otros medios de transporte simplemente acercando el teléfono al torno de acceso. Nosotros la íbamos recargando poco a poco según la necesitábamos y nos resultó comodísima.
Kamakura nos gustó mucho por su ambiente tranquilo y por el contraste que ofrece respecto a Tokio. Aunque la ciudad cuenta con numerosos templos y lugares de interés, el gran protagonista de nuestra visita fue el famoso Gran Buda de Kamakura.

Habíamos visto cientos de fotografías antes de viajar, pero impresiona mucho más cuando lo tienes delante. Su tamaño, su estado de conservación y el entorno que lo rodea convierten la visita en uno de los momentos más especiales de la excursión.
Más allá del Gran Buda, Kamakura nos pareció una combinación muy equilibrada de patrimonio histórico, naturaleza y tranquilidad. Una excursión fácil de organizar y muy recomendable para quienes disponen de varios días en Tokio.
Excursión a Nikko
Si Miyajima nos regaló uno de los momentos más emocionantes del viaje, Nikko terminó convirtiéndose en una de las mayores sorpresas de toda la ruta.
Llegamos desde Asakusa utilizando la línea Tobu, una de las opciones más cómodas para realizar esta excursión desde Tokio. Antes de viajar habíamos leído bastante sobre el sistema de billetes y nos alegra haber preparado bien esta parte, ya que el proceso puede resultar algo confuso para quienes visitan Japón por primera vez. En nuestro caso optamos por gestionar los billetes con antelación y directamente en una ventanilla, lo que nos evitó problemas y simplificó mucho el trayecto.
Una vez en Nikko nos encontramos con un lugar completamente diferente a todo lo que habíamos visto hasta ese momento. La combinación de naturaleza, templos, santuarios y enormes bosques crea una atmósfera difícil de describir y que fue ganándonos a medida que avanzaba la visita.

Uno de los aspectos que más nos impresionó fue la integración de los complejos religiosos en el entorno natural. A diferencia de otros lugares del viaje, aquí la sensación de estar rodeado por montañas y bosques forma parte de la experiencia.
Además, Nikko nos dejó una lección práctica que merece la pena recordar: conviene llevar algo de dinero en efectivo. Aunque Japón está cada vez más adaptado al pago con tarjeta, durante nuestra visita encontramos varios accesos y servicios donde el efectivo seguía siendo la opción más cómoda.
Si tuviéramos que señalar una gran sorpresa del viaje, Nikko estaría sin duda entre los primeros puestos. Fue una excursión que superó ampliamente nuestras expectativas y que recomendamos incluir en cualquier ruta por Japón que disponga de varios días en Tokio.
Mapa de nuestra ruta por Japón en 16 días
Para que te resulte más fácil visualizar el recorrido, te dejamos el mapa con todas las ciudades y excursiones que realizamos durante el viaje.
La ruta estuvo organizada utilizando tres bases principales —Osaka, Kioto y Tokio—, desde las que realizamos varias excursiones aprovechando la excelente red ferroviaria japonesa.
Este fue el recorrido que seguimos durante nuestros 16 días por Japón:
📍 Osaka
📍 Miyajima
📍 Hiroshima
📍 Himeji
📍 Kioto
📍 Nara
📍 Tokio
📍 Kamakura
📍 Nikko
Como puedes ver, utilizamos tres bases principales (Osaka, Kioto y Tokio), una estrategia que volveríamos a repetir sin ninguna duda.
Consejos prácticos que aprendimos durante el viaje
Completa Visit Japan Web antes de viajar
Una de las mejores decisiones que tomamos antes de salir hacia Japón fue completar con antelación todos los datos en la plataforma Visit Japan Web.
Aproximadamente una o dos semanas antes del viaje rellenamos la información necesaria y obtuvimos los códigos QR que posteriormente nos solicitaron en los controles de entrada al país.
Gracias a ello el proceso de inmigración y aduanas fue mucho más rápido y sencillo. Nuestro consejo es no dejar este trámite para el último momento y llevar los códigos QR preparados antes de aterrizar en Japón.
Utiliza una tarjeta SUICA en el móvil
Una de las cosas que más nos facilitó el viaje fue llevar la tarjeta SUICA directamente en el teléfono móvil. La utilizamos para movernos por metros, trenes urbanos y numerosos transportes durante todo el recorrido. También se puede pagar con ella en máquinas de vending (expendedoras), en los kombini y en alguna tienda.
Además, permite recargar saldo fácilmente y evita tener que comprar billetes constantemente. Para nosotros fue una de las herramientas más cómodas de todo el viaje.
Google Maps funciona sorprendentemente bien en Japón
Durante todo el viaje utilizamos Google Maps constantemente y terminó convirtiéndose en una de las aplicaciones más útiles que llevábamos en el móvil.
No solo nos ayudó a orientarnos por ciudades como Osaka, Kioto o Tokio, sino que resultó especialmente útil para utilizar el transporte público. La aplicación indica qué tren o metro debes coger, el andén correspondiente, los horarios, los transbordos e incluso los vagones más recomendables para situarte cerca de la salida correcta de la estación.
También la utilizamos para movernos en autobús, localizar estaciones y calcular desplazamientos entre ciudades. Sinceramente, nos sorprendió lo bien que funciona en Japón y la recomendamos sin ninguna duda para organizar los trayectos del día a día.
Estudia bien si realmente te compensa el JR Pass
Antes de viajar dedicamos bastante tiempo a comparar opciones y finalmente decidimos no comprar el JR Pass nacional.
En nuestro caso resultó mucho más rentable utilizar el JR Kansai-Hiroshima Area Pass durante los primeros días y comprar por separado otros trayectos como el desplazamiento entre Kioto y Tokio.
Nuestra recomendación es hacer números antes de viajar porque cada itinerario es diferente y no siempre el JR Pass nacional es la opción más económica.
El JR Kansai-Hiroshima Area Pass fue una gran inversión
Durante cinco días utilizamos este pase para desplazarnos entre Osaka, Miyajima, Hiroshima, Himeji, Kioto y Nara.
Además de ahorrarnos dinero, nos permitió utilizar varios trenes de larga distancia y el ferry de JR hacia Miyajima sin preocuparnos por comprar billetes adicionales en cada trayecto.
Reserva con antelación los asientos para ver el Monte Fuji
Si vas a viajar en shinkansen entre Osaka/Kioto y Tokio, merece la pena intentar reservar los asientos situados en el lado desde el que se obtienen las mejores vistas del Monte Fuji.
La buena noticia es que no necesitas conocer exactamente cuáles son esos asientos. Cuando acudimos a la ventanilla para reservar nuestros billetes, la persona que nos atendió ya sabía perfectamente qué plazas eran las más recomendables para ver el Fuji y nos las asignó sin ningún problema.
Nosotros hicimos la reserva con esa intención, aunque la meteorología no nos acompañó y las nubes nos impidieron verlo. Aun así, es un detalle que recomendamos tener en cuenta al organizar el viaje.
Compra los billetes de Nikko directamente en ventanilla
Para visitar Nikko desde Asakusa utilizamos la línea Tobu. Antes de viajar habíamos leído que el sistema de billetes podía resultar algo confuso, ya que en algunos servicios se necesitan dos billetes distintos para completar el trayecto, y si lo haces en las máquinas automáticas, estas solo te van a dar uno de esos billetes, te faltaría el billete suplemento.
Por eso decidimos acudir directamente a una ventanilla, donde nos gestionaron todo el proceso y nos entregaron los billetes necesarios para el viaje. Fue mucho más sencillo y evitamos posibles errores en las máquinas automáticas.
Lleva siempre algo de dinero en efectivo
Japón está mucho más adaptado al pago con tarjeta de lo que imaginábamos antes de viajar, pero todavía encontramos algunas excepciones.
La más importante fue Nikko, donde agradecimos llevar efectivo para acceder a algunos templos y realizar pequeños pagos. Nuestro consejo es no depender exclusivamente de las tarjetas y llevar siempre algunos yenes encima, sobre todo en la excursión a Nikko.
Viajar después de la Golden Week nos pareció una excelente idea
Nosotros realizamos esta ruta durante la segunda quincena de mayo, justo después de la Golden Week, uno de los periodos vacacionales más importantes de Japón.
Encontramos bastante turismo en algunos lugares populares, pero en ningún momento tuvimos sensación de agobio. Las temperaturas fueron, en ocasiones, más alta de lo que esperábamos, pero pudimos disfrutar de todas las visitas con bastante comodidad.
Organiza la ruta utilizando varias bases
Una de las mejores decisiones del viaje fue utilizar Osaka, Kioto y Tokio como únicas bases.
Gracias a ello evitamos estar cambiando constantemente de hotel y pudimos realizar la mayoría de excursiones utilizando el excelente sistema ferroviario japonés.
Mirando atrás, repetiríamos exactamente la misma estrategia.
Lo que más nos sorprendió de Japón
Antes de viajar habíamos leído mucho sobre Japón y pensábamos que llegábamos bastante preparados para lo que íbamos a encontrar. Sin embargo, hubo varias cosas que consiguieron sorprendernos incluso más de lo esperado.
La limpieza de las ciudades
Probablemente fue una de las primeras cosas que nos llamó la atención nada más llegar. Tanto en Osaka como en Kioto, Tokio o cualquier otro lugar que visitamos, encontramos calles, estaciones y espacios públicos extraordinariamente limpios.
Lo curioso es que, al mismo tiempo, no abundan las papeleras como ocurre en muchos países occidentales. Aun así, la sensación general de limpieza es constante.
El respeto por los demás
Japón nos pareció uno de los países más respetuosos que hemos visitado.
La forma en la que la gente utiliza el transporte público, respeta las colas, evita molestar a los demás o mantiene el silencio en determinadas situaciones fue algo que observamos durante todo el viaje y que nos llamó mucho la atención.
Lo bien que funciona el transporte
Sabíamos que el sistema ferroviario japonés tenía fama de ser eficiente, pero vivirlo en primera persona es otra cosa.
Durante el viaje utilizamos trenes urbanos, metros, shinkansen, ferrys y diferentes líneas regionales. En general, todo funcionó con una puntualidad y una organización que hicieron muy fácil desplazarse por el país.
La sensación de seguridad
Otra de las cosas que más nos sorprendió fue la tranquilidad con la que nos movimos durante todo el viaje.
En ningún momento tuvimos sensación de inseguridad, ni siquiera caminando de noche por grandes ciudades como Osaka o Tokio. Fue algo que nos permitió disfrutar mucho más de la experiencia y movernos con total libertad.
La capacidad de combinar tradición y modernidad
Quizá sea uno de los aspectos más difíciles de explicar hasta que se visita el país.
En cuestión de horas puedes pasar de recorrer barrios futuristas llenos de pantallas y rascacielos a caminar entre templos centenarios rodeados de bosques. Esa convivencia entre tradición y modernidad es una de las señas de identidad de Japón y una de las cosas que más nos gustaron del viaje.
La calidad de la comida y sus precios
Antes de viajar teníamos la idea de que comer en Japón iba a ser bastante más caro de lo que realmente fue.
Durante todo el viaje encontramos restaurantes, cafeterías y locales donde era posible comer muy bien por precios que, en muchos casos, nos parecieron incluso más razonables que los de España. Además, la calidad general de la comida nos sorprendió enormemente.
Más allá del sushi, descubrimos platos y especialidades que terminaron convirtiéndose en algunos de nuestros favoritos del viaje. Desde pequeños restaurantes locales hasta establecimientos situados en estaciones de tren o centros comerciales, la sensación que tuvimos fue que resulta difícil comer mal en Japón.
Para nosotros fue una de las grandes sorpresas del viaje y una prueba más de que Japón no siempre es tan caro como muchas veces se piensa antes de visitarlo.
Lo que haríamos diferente si volviéramos
Aunque estamos muy satisfechos con la ruta que realizamos, siempre hay pequeños detalles que uno ajustaría después de vivir la experiencia.
Intentaríamos de nuevo visitar el Monte Fuji
Sin ninguna duda, sería una de nuestras prioridades.
Antes del viaje habíamos reservado una excursión para acercarnos a la zona del Monte Fuji y también seleccionamos cuidadosamente los asientos del shinkansen entre Kioto y Tokio para intentar verlo durante el trayecto. Sin embargo, el mal tiempo nos acompañó durante esos días y las nubes impidieron cualquier vista de la montaña.
Lejos de considerarlo una frustración, nos lo tomamos como una buena excusa para regresar a Japón en el futuro.
Dedicaríamos más tiempo a algunos lugares que nos sorprendieron
Hay destinos que ya sabes que te van a gustar antes de visitarlos, pero también existen lugares que terminan superando completamente las expectativas.
En nuestro caso, Miyajima, Nikko y Nara fueron algunas de las grandes sorpresas del viaje. Si volviéramos, probablemente intentaríamos dedicarles más tiempo para explorarlos con mayor calma y disfrutar de sus alrededores.
Mantendríamos la misma estrategia de bases
Si algo funcionó especialmente bien durante el viaje fue utilizar Osaka, Kioto y Tokio como únicas bases.
Nos permitió reducir desplazamientos innecesarios, evitar cambios constantes de alojamiento y aprovechar al máximo el excelente sistema ferroviario japonés.
Mirando atrás, creemos que volveríamos a organizar la ruta exactamente de la misma manera.
Qué nos pareció sobrevalorado
El Cruce de Shibuya y la estatua de Hachikō
Si hay un lugar que aparece en prácticamente todas las guías de Tokio es el famoso Cruce de Shibuya.

Por supuesto, fuimos a verlo. Al fin y al cabo, se trata de uno de los lugares más icónicos de la ciudad y una imagen que cualquier viajero asocia inmediatamente con Japón.
Sin embargo, fue una de las pocas visitas que no terminó de convencernos.
No porque sea un mal lugar ni porque no merezca la pena acercarse, sino porque las expectativas que habíamos creado eran mucho mayores que lo que finalmente encontramos. Al final no deja de ser un gran cruce peatonal rodeado de pantallas y edificios, algo llamativo, pero que a nosotros no nos generó una sensación especialmente diferente a la de otros puntos de Tokio.
Algo parecido nos ocurrió con la famosa estatua de Hachikō situada junto a la estación de Shibuya. Cuando la visitamos encontramos una enorme cola de personas esperando para hacerse una fotografía, algo que nos sorprendió bastante.
Curiosamente, durante el viaje descubrimos otra escultura dedicada a Hachikō y a su dueño, Hidesaburō Ueno, situada en el barrio de Ueno. Cuando la visitamos no había gente y pudimos disfrutarla con mucha más tranquilidad. Fue una de esas pequeñas sorpresas que suelen pasar desapercibidas en muchas guías de viaje.
De hecho, disfrutamos mucho más explorando barrios como Asakusa, Ueno o Shinjuku, donde sentimos que había más cosas que descubrir y una experiencia más completa para quien visita la ciudad por primera vez.
Aun así, creemos que tanto el Cruce de Shibuya como la estatua original de Hachikō merecen una visita al menos una vez. Simplemente recomendamos ajustar las expectativas y no convertirlos en el centro de la experiencia en Tokio.
Preguntas frecuentes sobre una ruta por Japón en 16 días
¿Son suficientes 16 días para visitar Japón?
Sí. Creemos que 16 días permiten realizar una primera ruta muy completa por Japón, combinando ciudades como Osaka, Kioto y Tokio con excursiones tan interesantes como Miyajima, Hiroshima, Himeji, Nara, Kamakura o Nikko.
Evidentemente siempre quedan lugares por descubrir, pero nos pareció una duración muy equilibrada para un primer viaje.
¿Es necesario comprar el JR Pass nacional?
No necesariamente.
Nosotros no lo utilizamos porque, tras hacer cálculos, no nos compensaba económicamente para esta ruta. En su lugar optamos por el JR Kansai-Hiroshima Area Pass durante los primeros días y compramos otros trayectos por separado.
Nuestra recomendación es revisar cada itinerario antes de tomar una decisión.
¿Merece la pena utilizar la tarjeta SUICA?
Sin ninguna duda.
Para nosotros fue una de las herramientas más prácticas de todo el viaje. La llevábamos instalada en el móvil y la utilizamos constantemente para movernos por metros, trenes urbanos y otros transportes.
¿Cuál fue la ciudad que más os gustó?
Es una pregunta difícil porque cada destino nos ofreció algo diferente.
Si hablamos de ciudades, Kioto fue probablemente la que más nos impresionó por su patrimonio histórico y su atmósfera tradicional. Sin embargo, Osaka nos pareció una excelente puerta de entrada al país y Tokio nos fascinó por su organización y dimensiones.
¿Cuál fue la excursión que más os sorprendió?
Nikko fue probablemente la gran sorpresa del viaje.
Llegamos con expectativas relativamente normales y terminó convirtiéndose en una de las visitas que más nos gustaron por la combinación de naturaleza, templos y patrimonio histórico.
¿Es necesario llevar dinero en efectivo?
Sí, recomendamos llevar siempre algunos yenes en efectivo.
Durante la mayor parte del viaje pudimos pagar con tarjeta sin problemas, pero encontramos algunas excepciones, especialmente en Nikko, donde disponer de efectivo resultó muy útil.
¿Cuál es la mejor época para hacer esta ruta?
Nosotros viajamos durante la segunda quincena de mayo, justo después de la Golden Week, y nos pareció una época excelente.
Las temperaturas fueron agradables, los días largos y, aunque encontramos bastante turismo en algunos lugares populares, nunca sentimos una masificación excesiva.
¿Volveríais a Japón?
Sin ninguna duda.
De hecho, nos quedaron pendientes algunos planes, como visitar la zona del Monte Fuji, y hay varios lugares que nos gustaría explorar con más calma en un futuro viaje.

Conclusión
Después de 16 días recorriendo Japón, volvimos a casa con la sensación de haber cumplido uno de esos viajes que llevábamos años imaginando.
Durante estas más de dos semanas descubrimos ciudades completamente diferentes entre sí, recorrimos algunos de los templos más impresionantes que hemos visitado nunca, paseamos por lugares tan especiales como Miyajima, Nara o Nikko y comprobamos por nosotros mismos por qué Japón genera tanta fascinación entre quienes lo visitan.
Pero si algo nos llevamos de este viaje no son solo los lugares que vimos, sino también la forma en la que se vive el país. La limpieza, el respeto, la seguridad, la eficiencia del transporte o la amabilidad de la gente son detalles que terminan formando parte de la experiencia tanto como los templos, los castillos o los grandes barrios de Tokio.
¿Fue un viaje perfecto? No. El Monte Fuji decidió esconderse detrás de las nubes durante toda nuestra estancia y nos obligó a cancelar una de las excursiones que más ilusión nos hacía. Pero, siendo sinceros, tampoco nos importa demasiado. Japón es uno de esos destinos que dejan claro desde el primer momento que una sola visita nunca es suficiente.
Si estás preparando una ruta por Japón, esperamos que nuestro itinerario te sirva de ayuda. Y si todavía estás dudando si merece la pena hacer el viaje, nuestra respuesta es sencilla: sí. Sin ninguna duda.
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