Qué ver en Tokio: guía completa para organizar un viaje de 7 días

Si estás preparando un viaje a Japón y buscas una guía sobre qué ver en Tokio, queremos contarte cómo fue nuestra experiencia después de pasar 7 días recorriendo la capital japonesa.

Antes de viajar pensábamos que movernos por una ciudad tan enorme iba a ser complicado. Sin embargo, una vez allí descubrimos justo lo contrario. Gracias al excelente transporte público y a Google Maps, recorrer Tokio nos resultó mucho más sencillo de lo que imaginábamos y pudimos visitar barrios muy diferentes entre sí sin perder apenas tiempo en los desplazamientos.

Durante nuestra estancia, del 21 al 28 de mayo, recorrimos algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, como Asakusa, Ueno, Shinjuku, Shibuya, Ginza, Akihabara o la zona de la Tokyo Skytree, además de descubrir otros rincones que nos ayudaron a conocer las distintas caras de Tokio.

En esta guía encontrarás un itinerario realista para descubrir Tokio en una semana, basado íntegramente en nuestra experiencia recorriendo la ciudad durante siete días. Preferimos enseñarte el Tokio que nosotros conocimos, explicarte qué barrios creemos que merecen más la pena, cuáles nos sorprendieron menos de lo esperado y compartir todos esos consejos prácticos que nos habría gustado conocer antes de viajar.

Si es tu primera vez en Tokio, esperamos que esta guía te ayude a organizar una ruta realista, aprovechar mejor el tiempo y disfrutar de una de las ciudades más fascinantes del mundo.

Templo Senso-ji iluminado de noche en el barrio de Asakusa, uno de los lugares imprescindibles que ver en Tokio

Tokio en un vistazo

⏱️ ¿Cuántos días dedicar a Tokio?
5 días para conocer los principales barrios de la ciudad.
7 días si quieres recorrer Tokio con calma y añadir excursiones como Kamakura o Nikko.

📍 Barrios imprescindibles que ver en Tokio
Asakusa.
Ueno.
Shinjuku.
Shibuya.
Ginza.
Akihabara.

🏨 ¿Merece la pena alojarse en Asakusa?
Sí. Para nosotros fue un acierto. Es un barrio tranquilo, muy bien comunicado y perfecto para recorrer Tokio en transporte público. Además, el KOKO Hotel Residence Asakusa Kappabashi nos pareció una opción excelente por sus amplias habitaciones, la cocina totalmente equipada y la lavadora y secadora incluidas.

🚇 ¿Es difícil moverse por Tokio?
No. Aunque antes de viajar pensábamos que sería una ciudad complicada, nos resultó sorprendentemente fácil movernos utilizando el metro, los trenes, la SUICA y Google Maps.

🚆 Mejores excursiones desde Tokio
Kamakura.
Nikko.
Monte Fuji (si el tiempo lo permite).

💡 Nuestro consejo
No intentes verlo todo. Tokio es una ciudad inmensa y cada barrio tiene una personalidad propia. Creemos que merece mucho más la pena recorrer menos zonas y disfrutarlas con calma que ir corriendo de un lugar a otro.

¿Cuántos días dedicar a Tokio?

Si es tu primer viaje a Japón, creemos que Tokio merece al menos cinco días completos. Es una ciudad enorme, con barrios muy diferentes entre sí, y recorrerla con calma hace que la experiencia cambie por completo.

Es cierto que en tres o cuatro días podrás visitar algunos de los lugares más conocidos, como Asakusa, Shibuya, Shinjuku o Ueno. Sin embargo, probablemente tendrás que ir con un ritmo bastante intenso y dejarás fuera zonas que también merecen mucho la pena.

Nosotros pasamos siete noches en Tokio, de las cuales dedicamos cinco días completos a recorrer la ciudad y reservamos otros dos para hacer las excursiones a Kamakura y Nikko. Creemos que fue una distribución muy equilibrada, ya que nos permitió conocer Tokio sin prisas y descubrir también dos de los destinos más interesantes de sus alrededores.

Además, una de las decisiones que más acertadas nos parecieron fue no intentar verlo todo. En lugar de ir corriendo de un sitio a otro, preferimos dedicar tiempo a cada barrio, recorrer sus calles con calma y entrar en tiendas o rincones que no llevábamos apuntados. Al final, muchas veces esos pequeños descubrimientos son los que más recuerdas del viaje.

Si dispones de una semana, nuestra recomendación sería dedicar cinco días a Tokio y reservar otros dos para realizar alguna excursión. En nuestro caso elegimos Kamakura y Nikko, aunque también teníamos previsto visitar el Monte Fuji. Desgraciadamente, el mal tiempo nos obligó a cancelar esa jornada, así que ya tenemos una buena excusa para volver a Japón.

Mapa con todos los lugares que ver en Tokio

Para ayudarte a organizar mejor la visita, hemos preparado un mapa con todos los lugares que recorrimos durante nuestros cinco días en Tokio.

En él encontrarás señalados los principales barrios, templos, miradores, calles comerciales y puntos de interés que aparecen a lo largo de esta guía. Además, hemos organizado los lugares siguiendo el mismo recorrido que hicimos nosotros, para que puedas utilizarlo como referencia a la hora de planificar tu itinerario.

Creemos que merece la pena dedicar unos minutos a consultarlo antes de comenzar la visita. Tokio es una ciudad enorme, pero cuando entiendes cómo se distribuyen sus barrios y organizas cada jornada por zonas, recorrerla resulta mucho más sencillo de lo que parece.

📍 Aquí puedes consultar el mapa completo de nuestra ruta por Tokio.

Dónde alojarse en Tokio

Elegir dónde alojarse en Tokio puede parecer complicado la primera vez. La ciudad es enorme y cada barrio tiene un ambiente muy diferente, por lo que la elección dependerá en gran medida del tipo de viaje que quieras hacer.

Después de comparar varias opciones, nosotros decidimos alojarnos en Asakusa y creemos que fue una decisión muy acertada. Es un barrio con un ambiente mucho más tranquilo que zonas como Shibuya o Shinjuku, pero al mismo tiempo está muy bien comunicado y cuenta con una gran oferta de restaurantes, tiendas y comercios.

Nuestro alojamiento fue el KOKO Hotel Residence Asakusa Kappabashi, un hotel que recomendamos especialmente si vas a pasar varios días en Tokio.

Las habitaciones nos parecieron muy amplias, algo que no siempre es fácil encontrar en la capital japonesa. Además, disponer de una cocina completamente equipada, una nevera grande, lavadora y secadora hizo que la estancia resultara mucho más cómoda, especialmente después de varios días recorriendo Japón.

Otro aspecto que nos convenció fue su ubicación. En pocos minutos caminando llegábamos a Kappabashi, al templo Senso-ji y a algunas de las calles más animadas de Asakusa. Aun así, por la noche la zona era muy tranquila, algo que agradecíamos después de pasar el día recorriendo barrios mucho más concurridos.

Si algún día volviéramos a Tokio para pasar otra semana, no tendríamos ningún problema en repetir tanto el barrio como el alojamiento.

Qué ver en Tokio

Tokio es una ciudad inmensa y una de las mejores formas de descubrirla es recorrerla por barrios. Cada zona tiene un ambiente completamente distinto, por lo que pasar de una a otra muchas veces da la sensación de haber cambiado de ciudad.

Durante nuestra estancia preferimos organizar cada jornada visitando barrios cercanos entre sí. De esta forma aprovechamos mucho mejor el tiempo, evitamos desplazamientos innecesarios y pudimos recorrer cada zona con calma, alejándonos en muchas ocasiones de las calles más turísticas para descubrir rincones que no habríamos encontrado siguiendo un itinerario demasiado ajustado.

A continuación te mostramos los barrios y lugares que visitamos nosotros durante nuestros siete días en Tokio. No pretende ser una lista de todos los atractivos de la ciudad, sino una guía basada en nuestra propia experiencia que puede servirte para organizar un primer viaje de una forma cómoda y realista.

Empezamos por Asakusa, el barrio donde nos alojamos durante toda la estancia y que terminó convirtiéndose en uno de nuestros lugares favoritos de Tokio. Este fue el orden que seguimos nosotros durante el viaje, aunque puedes adaptarlo fácilmente según la zona donde te alojes:

Asakusa: el barrio que más disfrutamos de Tokio

Si tuviéramos que recomendar un único barrio para una primera visita a Tokio, probablemente sería Asakusa. Aquí encontramos el ambiente más tradicional de la ciudad, calles llenas de pequeños comercios, templos históricos y un ritmo mucho más pausado que en zonas como Shibuya o Shinjuku. Fue el barrio donde nos alojamos durante toda la estancia y también el que más disfrutamos del viaje.

Aunque es una de las zonas más turísticas de Tokio, conserva una personalidad muy marcada. Desde el primer día nos sentimos muy cómodos recorriendo sus calles y, al alojarnos aquí durante toda la semana, tuvimos la oportunidad de descubrir el barrio tanto por la mañana como al caer la tarde. Creemos que eso hizo que termináramos conociéndolo mucho mejor que otras zonas de la ciudad.

Puerta Kaminarimon, entrada al templo Senso-ji en el barrio de Asakusa, Tokio

Kappabashi, la calle más curiosa de Tokio

Muy cerca de nuestro hotel se encuentra Kappabashi Shopping Street, una avenida de aproximadamente un kilómetro especializada en todo lo relacionado con la cocina y la restauración.

Si alguna vez has visto esas réplicas de platos japoneses tan realistas que se exhiben en los escaparates de los restaurantes, muchas de ellas se venden aquí. También encontrarás cuchillos japoneses, vajillas, utensilios de cocina, moldes para repostería y prácticamente cualquier cosa que puedas imaginar relacionada con la gastronomía.

Aunque no tengas pensado comprar nada, creemos que merece la pena recorrerla con calma porque es una calle diferente y bastante menos masificada que otras zonas de Tokio.

Kappabashi Shopping Street, la famosa calle de utensilios de cocina de Tokio

Fue precisamente en Kappabashi donde compramos los cuchillos japoneses que queríamos llevarnos como recuerdo del viaje. Después de comparar varias tiendas, nos decidimos por Kamata Hakensha, un pequeño establecimiento especializado que nos gustó por su trato cercano y porque nos dio la sensación de estar mucho menos orientado al turismo que otros comercios de la zona. Si estás pensando en comprar un buen cuchillo japonés, creemos que merece la pena acercarse.

Hozomon y Nakamise, la puerta de entrada a Senso-ji

Desde Kappabashi apenas tardábamos unos minutos en llegar hasta Hozomon, probablemente la puerta más fotografiada de Tokio gracias a su enorme farol rojo.

Es imposible no detenerse unos minutos para contemplarla, aunque también es uno de los puntos donde más gente encontrarás durante todo el día. Nosotros pasamos varias veces por aquí durante la semana y, aunque siempre había bastante ambiente, creemos que forma parte del encanto de Asakusa.

Antes de cruzarla se encuentra Nakamise Street, una animada calle comercial que conduce directamente hasta el templo Senso-ji. A ambos lados se suceden pequeñas tiendas donde se venden dulces tradicionales, recuerdos, abanicos, yukatas y todo tipo de productos típicos japoneses.

Es una calle muy turística, sí, pero también forma parte de la experiencia de visitar Asakusa y merece la pena recorrerla sin prisas.

Senso-ji, el templo más importante que ver en Asakusa

Al final de Nakamise y después de cruzar la Puerta Hozomon, aparece el gran protagonista del barrio: Senso-ji, el templo budista más antiguo de Tokio.

Aunque suele estar bastante concurrido, el recinto es amplio y transmite una sensación de tranquilidad que invita a pasear despacio. Nos gustó especialmente recorrer toda la explanada, observar cómo la gente se acercaba a quemar incienso o a hacer sus ofrendas y simplemente sentarnos un rato a disfrutar del ambiente.

Nuestro consejo es que no te limites a hacer la foto de rigor y seguir caminando. Dedica un poco de tiempo a recorrer todo el recinto porque realmente merece la pena.

Templo Senso-ji, el templo budista más antiguo y visitado de Tokio

Si tienes la oportunidad, vuelve también al caer la noche. Nosotros lo hicimos en varias ocasiones al alojarnos en Asakusa y nos pareció una experiencia completamente diferente. La iluminación del templo crea un ambiente muy especial, hay mucha menos gente que durante el día y recorrer el recinto con esa tranquilidad fue uno de los momentos que más disfrutamos de todo el viaje por Tokio.

Más allá de Senso-ji: las calles con más encanto de Asakusa

Una vez visitado el templo, creemos que lo mejor que puedes hacer es olvidarte del mapa durante un rato.

Muy cerca de Senso-ji aparecen calles mucho más tranquilas que conservan parte del encanto tradicional del barrio.

Nos gustó especialmente pasear por Denpoin Street, llena de pequeños comercios y con una estética muy cuidada, y también por Orange Street, donde abundan las tiendas de decoración, moda y cafeterías.

Otro rincón que merece la pena recorrer son las calles comerciales cubiertas que se extienden por los alrededores del templo. Son perfectas para refugiarse si llueve, curiosear entre pequeños negocios locales o simplemente seguir descubriendo otra cara de Asakusa.

Precisamente fueron este tipo de calles las que hicieron que disfrutáramos tanto del barrio. Más allá de sus monumentos, Asakusa invita a caminar sin rumbo fijo y dejarse sorprender por cada rincón.

Calle comercial tradicional del barrio de Asakusa, Tokio

Una de las mejores vistas gratuitas de Asakusa

Antes de terminar la visita, te recomendamos subir al Centro de Información Turística y Cultural de Asakusa.

Muchas personas entran únicamente para pedir información, pero en las plantas superiores hay una terraza desde la que se obtiene una magnífica panorámica de Kaminarimon, Nakamise Street, Hozomon, el templo Senso-ji y buena parte del barrio.

Nos pareció uno de esos miradores gratuitos que realmente merece la pena incluir en cualquier recorrido por Asakusa.

Vistas de Asakusa desde la terraza del Centro de Información Turística de Asakusa, Tokio

Termina el día en Hoppy Street

Nosotros solemos terminar las visitas buscando alguna calle con ambiente donde sentarnos un rato a observar la vida de la ciudad, y en Asakusa ese lugar fue Hoppy Street.

Se trata de una calle peatonal llena de pequeñas tabernas y restaurantes donde locales y turistas comparten mesa prácticamente a cualquier hora del día. El ambiente cambia completamente respecto a la solemnidad del templo y ofrece una imagen mucho más cotidiana del barrio.

Fue uno de esos lugares donde más sensación tuvimos de estar viendo el día a día de Tokio y no solo uno de sus grandes atractivos turísticos. Especialmente al final de la tarde, cuando las terrazas empiezan a llenarse y toda la calle cobra mucha vida.

Si hoy alguien nos preguntara qué barrio recomendamos para una primera visita a Tokio, volveríamos a responder Asakusa sin dudarlo. Combina tradición, buena gastronomía, un ambiente fantástico, excelentes comunicaciones y algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Para nosotros fue el mejor lugar donde alojarnos y uno de los grandes aciertos de todo el viaje.

Ueno: uno de los barrios más completos que ver en Tokio

Después de recorrer Asakusa, una de las zonas que más disfrutamos fue Ueno. Aunque ambos barrios conservan un aire bastante tradicional, la sensación es completamente diferente.

Ueno combina grandes espacios verdes con templos, santuarios y uno de los mercados callejeros con más ambiente de la ciudad. Es un barrio perfecto para pasear sin prisas e ir alternando naturaleza, cultura y vida local.

Parque de Ueno, uno de los espacios verdes más importantes que ver en Tokio

El Parque de Ueno, mucho más que un parque

Nuestra visita comenzó en el Parque de Ueno, uno de los espacios verdes más importantes de Tokio.

Más que un parque al uso, nos dio la sensación de ser una pequeña ciudad dentro de la propia ciudad. Caminando por sus senderos van apareciendo templos, santuarios, museos, estanques y multitud de rincones donde detenerse unos minutos.

Aunque nosotros lo visitamos a finales de mayo, cuando los cerezos ya habían perdido la flor, es fácil imaginar el ambiente que debe de haber durante la primavera, cuando todo este parque se convierte en uno de los lugares más populares para contemplar el sakura.

Nosotros te recomendamos recorrerlo sin prisas y dejarte llevar por sus caminos. Más que ir buscando un monumento concreto, creemos que lo mejor del Parque de Ueno es disfrutar del conjunto, alternando zonas tranquilas, templos y pequeños rincones donde hacer una pausa.

Templos y santuarios entre la vegetación

Dentro del parque fuimos visitando algunos de sus rincones más conocidos.

Uno de los que más nos llamó la atención fue el Santuario Ueno Toshogu, rodeado de árboles y con un ambiente mucho más tranquilo que otros templos de la ciudad.

También nos acercamos al templo Benten-do, construido sobre una pequeña isla en el estanque Shinobazu. Nos pareció uno de los lugares más agradables para descansar durante la visita. El contraste entre el agua, la vegetación y los edificios que asoman al fondo recuerda constantemente que estás en una de las mayores ciudades del mundo.

Más que visitar estos lugares con prisas, creemos que merece la pena disfrutarlos como parte del propio paseo por el parque.

Ameyoko, el lado más bullicioso de Ueno

Al salir del parque cambia completamente el ambiente.

Muy cerca se encuentra Ameyoko, un mercado al aire libre lleno de pequeños comercios, puestos de comida y tiendas de todo tipo.

Nos gustó mucho recorrerlo sin un objetivo concreto, simplemente observando el movimiento constante de gente, los escaparates y el ambiente que se respira a cualquier hora del día.

Es una zona mucho más caótica que el parque, pero precisamente esa mezcla de contrastes hace que Ueno nos pareciera un barrio tan interesante.

Mercado de Ameyoko, uno de los lugares con más ambiente del barrio de Ueno en Tokio

Un pequeño desvío hasta el Santuario Nezu

A poca distancia de Ueno decidimos acercarnos también al Santuario Nezu, uno de esos lugares que suelen quedar fuera de muchos itinerarios rápidos por Tokio.

Nos sorprendió especialmente el ambiente de tranquilidad que se respira allí. Después del bullicio de Ameyoko, llegar a este santuario supone un cambio radical.

Su famoso pasillo de torii rojos recuerda inevitablemente al de Fushimi Inari, en Kioto, aunque en una escala mucho más reducida y, al menos durante nuestra visita, bastante menos concurrida.

Aunque está algo más alejado que el resto de lugares que visitamos ese día, creemos que el pequeño desvío merece completamente la pena, especialmente si buscas un santuario mucho menos masificado que otros de Tokio.

La estatua de Hidesaburo Ueno y Hachiko

Muy cerca del Santuario Nezu también se encuentra la estatua dedicada a Hidesaburo Ueno y su perro Hachiko, mucho menos conocida que la famosa escultura de Shibuya.

Nos resultó curioso descubrir este lugar después de conocer la historia real de Hachiko y del profesor Ueno, cuya relación dio origen a una de las historias más conocidas de Japón.

Personalmente, nos llamó mucho más la atención conocer este lugar, además completamente solos, y todo lo que representa que la famosa estatua de Hachiko de Shibuya, que nos pareció bastante más pequeña de lo que esperábamos, y repleta de visitantes intentado hacerse la foto.

Si tuviéramos que resumir Ueno en pocas palabras, diríamos que fue uno de los barrios que mejor equilibró naturaleza, cultura y vida cotidiana. Quizá no tenga la fama de otros lugares de Tokio, pero para nosotros fue una de las visitas más agradables de todo el viaje.

Akihabara: el barrio de la electrónica, el manga y los videojuegos

Desde Ueno caminamos hasta Akihabara, uno de los barrios más famosos y reconocibles de Tokio.

El cambio vuelve a ser total. En apenas unos minutos desaparecen los parques y los templos para dar paso a enormes edificios repletos de tiendas de electrónica, anime, manga, videojuegos y todo tipo de productos relacionados con la cultura pop japonesa.

Aunque no somos especialmente aficionados a este mundo, creemos que merece la pena recorrer sus calles al menos una vez. El ambiente, los carteles luminosos, las enormes pantallas y el constante ir y venir de gente hacen que sea una de las zonas con más personalidad de Tokio.

Nosotros simplemente paseamos por el barrio, entrando en algunas tiendas y dejándonos llevar por el ambiente. Más que buscar un lugar concreto, Akihabara nos pareció un sitio para caminar sin rumbo y descubrir una faceta de Tokio completamente distinta a la que habíamos visto hasta ese momento.

Akihabara, el barrio de la electrónica, el manga y el anime en Tokio

Nuestro consejo es que no tengas prisa por llegar a un punto concreto. Lo mejor de Akihabara es recorrer sus calles principales y entrar en las tiendas que más te llamen la atención. Incluso aunque no seas un apasionado del manga o los videojuegos, creemos que merece la pena conocer este barrio porque representa una de las imágenes más icónicas y futuristas de la ciudad.

Tokyo Skytree: las mejores vistas de Tokio al caer la noche

Después de recorrer varios barrios de Tokio caminando, teníamos claro que queríamos verla desde las alturas. Entre los diferentes miradores de la ciudad, nosotros elegimos Tokyo Skytree.

Nuestra idea era subir aproximadamente una hora antes del atardecer para disfrutar de las vistas de Tokio con luz natural y ver cómo la ciudad se iba iluminando poco a poco. Sin embargo, cuando llegamos las entradas para esa franja horaria ya estaban agotadas, así que finalmente tuvimos que subir completamente de noche.

Aun así, la experiencia nos encantó. Antes de entrar aprovechamos para recorrer los alrededores de la torre. Toda la zona de Tokyo Solamachi nos pareció muy agradable para pasear, con numerosas tiendas, restaurantes y espacios abiertos desde los que contemplar la inmensa estructura de la Skytree.

Con 634 metros de altura, la Tokyo Skytree es la estructura más alta de Japón y uno de los iconos más reconocibles de la ciudad. A medida que te acercas resulta imposible no levantar la vista para intentar abarcarla por completo.

Tokyo Skytree, la torre más alta de Japón, vista desde la base

¿Merece la pena subir a la Tokyo Skytree?

En nuestra opinión, sí.

La subida es muy rápida y, una vez en el mirador, resulta difícil apartar la vista de las enormes cristaleras. Desde allí arriba puedes apreciar la inmensidad de Tokio como en ningún otro lugar. Calles, rascacielos, ríos, vías de tren y barrios enteros se extienden hasta perderse en el horizonte.

Aunque nosotros no pudimos verla de día, disfrutar de Tokio completamente iluminada fue una auténtica pasada. El mar de luces parece no tener fin y fue uno de esos momentos en los que realmente tomamos conciencia del tamaño de la ciudad.

Vista panorámica de Tokio desde el mirador de la Tokyo Skytree de noche

Nuestro consejo

Si tienes pensado subir a la Tokyo Skytree, compra las entradas con antelación, especialmente si quieres hacerlo al atardecer. Nosotros esperamos demasiado y cuando llegamos ya no quedaban entradas para esa franja horaria, así que tuvimos que conformarnos con subir de noche.

Aun así, creemos que la experiencia merece totalmente la pena. Pero si puedes elegir, intentaríamos llegar aproximadamente una hora antes de la puesta de sol para disfrutar de Tokio de día, contemplar el atardecer y terminar viendo cómo la ciudad se transforma por completo al caer la noche.

Marunouchi y Tokyo Station: el Tokio más elegante

Después de recorrer barrios como Asakusa o Ueno, donde predominan los templos, los parques y las calles tradicionales, nos apetecía descubrir otra cara completamente distinta de Tokio. Y la encontramos en Marunouchi, uno de los distritos financieros más importantes de la ciudad.

Aquí todo cambia. Las avenidas son más amplias, los rascacielos dominan el skyline y el ambiente resulta mucho más tranquilo y elegante de lo que esperábamos. Es una zona perfecta para pasear sin prisas y descubrir ese Tokio moderno que tantas veces hemos visto en fotografías.

Tokyo Station y la plaza de Marunouchi

Comenzamos el recorrido en Tokyo Station, una estación que sorprende incluso antes de entrar.

Su espectacular fachada de ladrillo rojo contrasta con los enormes edificios de cristal que la rodean y convierte la plaza de Marunouchi en uno de esos lugares donde merece la pena detenerse unos minutos para observar el constante ir y venir de viajeros.

Nos llamó mucho la atención ese contraste entre un edificio histórico perfectamente conservado y el entorno ultramoderno que lo rodea. Es una imagen que resume muy bien la personalidad de Tokio.

Fachada histórica de Tokyio Station rodeada por los rascacielos de Marunouchi

Si entras en la estación, no dejes de acercarte a Tokyo Character Street, un pasillo comercial lleno de tiendas dedicadas a personajes tan conocidos como Pokémon, Nintendo, Hello Kitty, Studio Ghibli o Shonen Jump.

Aunque no tengas pensado comprar nada, creemos que merece la pena recorrerlo. Más que una simple galería comercial, nos pareció un lugar muy entretenido donde descubrir otra faceta de la cultura japonesa.

Paseando por Marunouchi

Al salir de la estación continuamos caminando por Marunouchi Street, una avenida elegante, con amplias aceras, cafeterías, terrazas y edificios de oficinas que transmiten una imagen muy distinta a la del resto de barrios que habíamos visitado.

Nos gustó especialmente recorrer la zona sin un destino concreto, simplemente disfrutando del ambiente y entrando de vez en cuando en alguna tienda.

Uno de los rincones que más nos llamó la atención fue Marunouchi Brick Square, una pequeña plaza rodeada de edificios de ladrillo que rompe por completo con el paisaje de cristal y acero predominante en la zona. Es un lugar muy agradable para hacer una pausa antes de continuar el paseo.

Calles de Marunouchi un barrio tranquilo junto a Tokyo Station

Una parada inesperada: Godzilla en Yurakucho

Antes de llegar a Ginza hicimos una pequeña parada para ver la famosa estatua de Godzilla de Yurakucho.

No es una visita imprescindible, pero si te gusta el personaje o simplemente pasas por la zona, apenas supone un pequeño desvío y resulta curiosa.

Fue uno de esos pequeños detalles que nos recordaron que, incluso en la zona más elegante de Tokio, la cultura popular japonesa sigue muy presente.

Desde aquí solo hay unos minutos caminando hasta Ginza, por lo que ambas zonas se pueden recorrer perfectamente durante la misma jornada.

Ginza: mucho más que el barrio del lujo

Desde Marunouchi llegamos caminando hasta Ginza, probablemente el barrio comercial más famoso de Tokio.

Nada más entrar cambia completamente el ambiente. Grandes avenidas, edificios espectaculares y algunas de las tiendas más conocidas de Japón convierten el paseo en una experiencia muy diferente a la de otros barrios de la ciudad.

Mientras caminábamos fuimos pasando junto a algunos de los edificios más conocidos del barrio, como la icónica Seiko House Ginza Clock Tower, uno de los grandes símbolos de la zona.

Seiko House Ginza Clock Tower, uno de los edificios más emblemáticos de Ginza

Las tiendas que más nos gustaron

Aunque Ginza está llena de boutiques de lujo, nosotros disfrutamos especialmente visitando algunas de las grandes tiendas japonesas.

La que más nos sorprendió fue Itoya. Más que una simple papelería, nos pareció un auténtico templo dedicado al diseño, la creatividad y los artículos de escritura. Cada planta está especializada en un tipo de producto diferente y resulta muy fácil perder la noción del tiempo recorriéndola. Incluso aunque no tengas intención de comprar nada, creemos que merece la pena entrar.

También visitamos MUJI, Loft y el enorme UNIQLO de Ginza.

Más allá de las compras, nos parecieron tiendas muy interesantes para descubrir diseño japonés, artículos para el hogar, recuerdos diferentes o simplemente curiosear durante un buen rato.

Una cara completamente distinta de Tokio

Si Asakusa representa el Tokio más tradicional y Ueno combina naturaleza con vida local, Ginza nos enseñó una ciudad mucho más moderna, elegante y cosmopolita.

Edificio Ginza Place, uno de los iconos arquitectónicos del barrio de Ginza en Tokio

Precisamente esa capacidad que tiene Tokio para cambiar completamente de ambiente en apenas unos minutos fue una de las cosas que más nos sorprendió durante el viaje. Pasar de un templo centenario a una avenida llena de rascacielos, o de un mercado tradicional a una de las zonas comerciales más exclusivas del país, es una experiencia que pocas ciudades del mundo pueden ofrecer.

Shibuya, Harajuku y el Santuario Meiji: el día que más nos sorprendió

Había dos lugares de Tokio que llevábamos marcados desde antes incluso de comprar los billetes de avión: la estatua de Hachiko y el famoso cruce de Shibuya.

Probablemente sean dos de las imágenes más reconocibles de Japón y, como le ocurre a casi todo el mundo que visita Tokio por primera vez, nosotros también queríamos verlos con nuestros propios ojos.

Sin embargo, fue uno de esos días en los que la ciudad terminó sorprendiéndonos por donde menos lo esperábamos.

La estatua de Hachiko

Nuestra primera parada fue la conocida estatua de Hachiko, situada junto a la estación de Shibuya.

Después de haber leído tantas veces su historia y de verla en infinidad de fotografías, nos hizo ilusión llegar hasta allí. Eso sí, reconocemos que nos sorprendió por su tamaño.

La imaginábamos bastante más grande.

No deja de ser un lugar muy simbólico y creemos que merece la pena acercarse para conocer uno de los iconos de la ciudad, pero quizá las expectativas que llevábamos hicieron que nos dejara un sabor algo diferente del que esperábamos.

El cruce de Shibuya

Vista aérea del cruce de Shibuya en Tokio

A escasos metros aparece otro de los grandes símbolos de Tokio: el Shibuya Scramble Crossing.

Después de verlo en tantas películas, documentales y fotografías, quizá llegamos con unas expectativas demasiado altas. Nos gustó vivir la experiencia, pero sinceramente no nos pareció tan espectacular como imaginábamos antes del viaje.

Aun así, creemos que es uno de esos lugares que hay que conocer al menos una vez. Ver cómo cientos de personas cruzan al mismo tiempo desde todas las direcciones sigue siendo una de las imágenes más características de Tokio.

Las mejores vistas desde MAGNET by SHIBUYA109

Después de cruzar por el paso de peatones, subimos al mirador de MAGNET by SHIBUYA109.

Si quieres contemplar el famoso cruce desde las alturas, nos parece una opción muy recomendable. Eso sí, debes tener en cuenta que el acceso a la terraza es de pago. La entrada incluye una consumición, por lo que puedes aprovechar para sentarte un rato mientras disfrutas de las vistas sobre uno de los cruces más famosos del mundo.

Desde arriba se aprecia mucho mejor el movimiento constante de personas y el enorme ritmo que tiene esta parte de la ciudad. De hecho, fue desde aquí donde realmente disfrutamos del famoso cruce de Shibuya.

De Shibuya a Harajuku caminando

En lugar de coger el metro, decidimos continuar la ruta a pie hasta Harajuku.

Es un paseo muy agradable que permite descubrir cómo el ambiente va cambiando poco a poco.

La primera gran parada fue Takeshita Street, probablemente la calle más conocida del barrio.

Entrada a Takeshita St., la calle más famosa del barrio de Harajuku en Tokio

Nada más entrar cambia completamente la atmósfera. Tiendas de ropa, escaparates llamativos, cafeterías, música y un ambiente muy joven convierten esta calle en uno de los lugares más animados de Tokio.

Aunque suele estar bastante concurrida, creemos que merece la pena recorrerla al menos una vez. Es una de esas calles donde continuamente están ocurriendo cosas y donde resulta muy entretenido detenerse simplemente a observar el ambiente.

El Santuario Meiji, una de las grandes sorpresas de Tokio

Muy cerca del bullicio de Harajuku se encuentra uno de los lugares que más nos gustaron de toda la ciudad: el Santuario Meiji.

Lo que más impresiona no es únicamente el santuario, sino el camino hasta llegar a él.

En apenas unos minutos pasas del ruido de una de las zonas comerciales más famosas de Tokio a caminar entre enormes árboles, con un silencio que cuesta creer que exista en una ciudad de este tamaño.

Ese contraste fue una de las cosas que más nos sorprendió de todo el viaje.

Tras recorrer el bosque llegamos al recinto principal del santuario, donde además tuvimos la suerte de coincidir con una boda tradicional japonesa. Ver a los novios y al cortejo avanzar lentamente por el santuario, vestidos con los trajes tradicionales, fue uno de esos momentos inesperados que hacen un viaje todavía más especial y que recordamos con mucho cariño.

Boda tradicional japonesa en el Santuario Meiji de Tokio

Fue, sin duda, uno de esos lugares donde apetece caminar despacio, detenerse a observar lo que ocurre alrededor y disfrutar del momento.

Un paseo por el Parque Yoyogi

Después de visitar Meiji continuamos caminando por el Parque Yoyogi, uno de los pulmones verdes de Tokio.

Nos pareció un sitio perfecto para descansar un rato antes de seguir descubriendo la ciudad.

Familias haciendo picnic, gente practicando deporte, músicos y grupos de amigos crean un ambiente muy agradable que muestra una faceta mucho más cotidiana de Tokio.

Lo que realmente nos llevamos de este día

Antes de viajar pensábamos que este día iba a estar marcado por Hachiko y el famoso cruce de Shibuya.

Sin embargo, cuando terminó la jornada, de lo que realmente seguíamos hablando era del paseo entre los árboles del Santuario Meiji, de la tranquilidad que transmite el lugar y de la suerte que tuvimos al presenciar una boda tradicional japonesa.

Fue una buena lección para el resto del viaje: en Japón merece la pena visitar los lugares más famosos, pero muchas veces son aquellos de los que esperas menos los que terminan dejándote el mejor recuerdo.

Shinjuku: el barrio donde mejor entendimos el Tokio más moderno

Si Asakusa nos mostró el lado más tradicional de la ciudad, Shinjuku nos enseñó justo la cara opuesta. Aquí encontramos el Tokio de los rascacielos, las enormes pantallas, los neones y las calles que nunca parecen detenerse.

Fue uno de los barrios donde más tiempo pasamos caminando y, cuanto más lo recorríamos, más nos gustaba. Más allá de sus grandes avenidas, fueron sus pequeños callejones llenos de historia y su ambiente al caer la noche los que terminaron convirtiéndolo en uno de nuestros lugares favoritos de Tokio.

Ambiente nocturno entre las izakayas de Omoide Yokocho en Shinjuku

El Ayuntamiento de Tokio y su espectacular show nocturno

Comenzamos la visita por la zona oeste del barrio, donde se concentran muchos de los edificios administrativos y de oficinas.

Aquí se encuentra el Ayuntamiento Metropolitano de Tokio, un edificio que llama la atención por su arquitectura y que se ha convertido en uno de los grandes referentes del skyline de la ciudad.

Nosotros no subimos al famoso mirador gratuito del edificio, pero sí tuvimos la oportunidad de ver el espectáculo de imágenes que se proyecta por la noche sobre su fachada. Nos pareció un show muy bien conseguido.

Muy cerca también está el Parque Central de Shinjuku, un espacio tranquilo donde resulta agradable pasear antes de adentrarse en la parte más animada del barrio. Aquí pudimos ver el espectáculo de luces, con el que pasamos un rato muy divertido.

Es curioso cómo en Tokio puedes pasar en apenas unos minutos de una zona silenciosa, rodeada de árboles, a otra completamente dominada por el ruido, las pantallas gigantes y el movimiento constante de gente.

El gato gigante que parece observar la ciudad

Lueces de neón y pantalla del gato 3D en Kabukicho, Shinjuku en Tokio

A medida que nos acercábamos al corazón de Shinjuku empezaron a aparecer las enormes pantallas publicitarias que caracterizan esta parte de la ciudad.

Una de las más curiosas es la del famoso Giant 3D Cat, un enorme gato tridimensional que aparece sobre un edificio y que ya se ha convertido en una pequeña atracción turística.

Es una parada rápida, pero resulta inevitable quedarse unos minutos mirando cómo el gato se mueve y parece interactuar con la calle.

Godzilla Road

Muy cerca del gato comienza otra de las zonas más conocidas del barrio.

Al caminar por Godzilla Road es imposible no levantar la vista para buscar la enorme cabeza de Godzilla que asoma entre los edificios.

Fue una de esas imágenes que habíamos visto infinidad de veces en fotografías y vídeos antes de viajar y que por fin pudimos contemplar en persona.

Aunque no seas especialmente fan del personaje, es una imagen bastante llamativa y otro de esos pequeños iconos que hacen que pasear por Shinjuku resulte tan entretenido.

En esta zona el ambiente ya empieza a cambiar por completo. Cada vez hay más pantallas, más carteles luminosos y más gente caminando en todas direcciones.

Omoide Yokocho, uno de los rincones con más personalidad

Si hubo un lugar que nos transportó al Tokio de otra época, ese fue Omoide Yokocho.

Entrada a Omoide Yokocho, el famoso callejón de bares de Shinjuku en Tokio

Se trata de una pequeña red de callejones muy estrechos repletos de diminutos bares y restaurantes que conservan un ambiente muy diferente al de las grandes avenidas que los rodean.

Aunque no entres a comer en ninguno de sus pequeños restaurantes, creemos que merece muchísimo la pena recorrer estos callejones. Es uno de los lugares donde más sensación tuvimos de estar viendo un Tokio diferente al de las grandes avenidas.

Nos encantó el contraste entre los farolillos, el humo que salía de algunas cocinas y el ambiente tan auténtico que se respira en cada rincón.

Es uno de esos lugares donde dan ganas de sentarse tranquilamente y dejar pasar el tiempo observando el ir y venir de la gente.

Golden Gai, el otro gran imprescindible de Shinjuku

Muy cerca de Omoide Yokocho se encuentra Golden Gai, probablemente la zona más famosa del barrio cuando cae la noche.

Está formada por un entramado de callejuelas muy estrechas donde se concentran decenas de pequeños bares, muchos de ellos con apenas unas pocas plazas.

Aunque no entramos en ninguno, nos pareció uno de los rincones con más personalidad de Tokio.

Pasear por Golden Gai al anochecer, con todos los carteles iluminados y el ambiente empezando a animarse, fue una de esas imágenes que todavía recordamos cuando pensamos en el viaje.

No hace falta consumir para disfrutar del lugar. Solo recorrer sus calles ya merece la pena.

Un barrio que cambia por completo cuando cae la noche

Si puedes elegir el momento para visitar Shinjuku, intentaríamos hacerlo a última hora de la tarde.

Nosotros llegamos todavía con luz y terminamos la visita completamente de noche. Creemos que es la mejor forma de descubrir el barrio, porque puedes recorrer sus zonas más tranquilas durante el día y ver cómo todo cambia cuando empiezan a encenderse los neones.

Las pantallas gigantes, los carteles luminosos y el movimiento constante de personas convierten Shinjuku en uno de los lugares más vibrantes de Tokio.

Uno de los barrios que más recordamos

Si hoy alguien nos preguntara qué barrio representa mejor la imagen que todos tenemos de Tokio antes de viajar, probablemente responderíamos Shinjuku.

Sin embargo, lo que más recordamos no son sus enormes pantallas ni los rascacielos, sino rincones como Omoide Yokocho o Golden Gai, donde el tiempo parece haberse detenido y todavía se conserva un ambiente completamente distinto al del resto del barrio.

Fue uno de esos lugares donde terminamos caminando sin mirar el reloj y donde entendimos por qué Tokio consigue sorprender incluso cuando crees que ya la conoces.

Templo Zojo-ji, Parque Shiba, Torre de Tokio y Roppongi: una de las estampas más bonitas de Tokio

Si buscas una combinación perfecta entre tradición y modernidad, esta zona de Tokio es una parada imprescindible. En apenas unos minutos puedes visitar un templo con siglos de historia, pasear entre zonas verdes y disfrutar de algunas de las mejores vistas de la icónica Torre de Tokio.

Comienza la visita en el Templo Zojo-ji, uno de los templos budistas más importantes de la ciudad y antiguo lugar de enterramiento del clan Tokugawa. Su gran puerta de madera, el salón principal y el ambiente tranquilo contrastan con la silueta de la Torre de Tokio, que se eleva justo detrás creando una de las fotografías más famosas de la capital japonesa.

Templo Zojo-ji con la Torre de Tokio al fondo

Desde allí puedes recorrer el Parque Shiba, un agradable espacio verde ideal para descansar unos minutos mientras contemplas la torre desde diferentes perspectivas. Es un rincón muy frecuentado por los tokiotas para pasear o hacer un pequeño descanso entre rascacielos.

Si quieres subir a uno de los grandes símbolos de la ciudad, la Torre de Tokio sigue siendo una visita muy recomendable. Aunque hoy el Tokyo Skytree es más alto, la torre roja inspirada en la Torre Eiffel continúa siendo uno de los iconos más reconocibles de Japón y ofrece excelentes vistas panorámicas de la ciudad.

Muy cerca se encuentra el Santuario Atago, famoso por sus empinadas escaleras de piedra, conocidas como las «Escaleras del Éxito». La tradición dice que quien las sube alcanza el éxito en los negocios y la vida profesional. Más allá de la leyenda, es un pequeño oasis de tranquilidad que suele pasar desapercibido para muchos viajeros.

Para terminar la ruta, acércate a Roppongi Hills, uno de los complejos urbanos más modernos de Tokio. Además de restaurantes, tiendas y espacios culturales, aquí encontrarás el Tokyo City View, un mirador que ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad y una vista espectacular de la Torre de Tokio, especialmente al atardecer o cuando cae la noche.

Vista de la Torre de Tokio desde Hills Garden Plaza en Roppongi de noche

Odaiba: el Tokio más moderno junto a la bahía

Después de varios días recorriendo barrios muy diferentes entre sí, y al no poder hacer la excursión al Monte Fuji, decidimos dedicar unas horas a Odaiba para conocer otra cara completamente distinta de Tokio. Esta isla artificial, situada en la bahía, ofrece un ambiente mucho más relajado, con amplios paseos, centros comerciales y unas vistas muy diferentes a las del resto de la ciudad.

Estatua de la Libertad de Odaiba con el Rainbow Bridge y el Skyline de Tokio al fondo

La sensación al llegar cambia por completo. Las avenidas son más amplias, hay mucho más espacio para caminar y, por momentos, cuesta creer que sigues estando en una de las ciudades más grandes del mundo.

Fue un buen lugar para bajar el ritmo después de varios días recorriendo barrios mucho más intensos como Shibuya o Shinjuku.

Un paseo junto a la bahía

Nada más llegar nos dirigimos hacia el paseo marítimo.

Uno de los lugares más conocidos es la pequeña Estatua de la Libertad, desde donde también se obtienen unas magníficas vistas del Rainbow Bridge y del skyline de Tokio al otro lado de la bahía.

No deja de resultar curioso encontrarse una réplica de la Estatua de la Libertad en Japón, pero lo que realmente nos gustó fue el entorno. La combinación del paseo marítimo, el puente y los rascacielos del fondo crea una panorámica muy diferente a todo lo que habíamos visto durante los días anteriores.

Muy cerca también se encuentra la pequeña playa de Odaiba. Evidentemente no es un lugar para bañarse, pero sí un espacio muy agradable para sentarse un rato, descansar y disfrutar de las vistas sobre la bahía.

El Unicorn Gundam y DiverCity

Uno de los grandes reclamos de Odaiba es el enorme Unicorn Gundam, situado frente al centro comercial DiverCity Tokyo Plaza.

Gundam Unicorn gigante frente al centro comercial DiverCity Tokio Plaza en Odaiba

Incluso aunque no seas aficionado a la saga, impresiona verlo de cerca por su tamaño.

Nosotros aprovechamos para recorrer la zona y esperamos a que comenzara el espectáculo de luces y sonido que se proyecta sobre la figura.

En este caso tenemos que reconocer que nos dejó un poco fríos. Probablemente esperábamos algo más elaborado y espectacular. Si ya estás por la zona, creemos que merece la pena esperar unos minutos para verlo, pero sinceramente no organizaríamos la visita únicamente en función de este espectáculo.

Aun así, contemplar el Unicorn Gundam a tamaño real sigue siendo una de las imágenes más llamativas de Odaiba y una parada muy curiosa, especialmente si te gusta el universo Gundam.

Importante: el Unicorn Gundam dejará de exhibirse en agosto de 2026. Si viajas antes de esa fecha todavía podrás verlo, pero si visitas Tokio más adelante te recomendamos comprobar si ya ha sido sustituido por una nueva atracción.

Fuji TV y la Promenade de Daiba

Continuamos el paseo hasta el edificio de Fuji TV, uno de los más reconocibles de Odaiba por su peculiar diseño arquitectónico.

Desde allí seguimos caminando por la Promenade de Daiba, disfrutando simplemente del ambiente y de las vistas sobre la bahía.

Fue una de esas caminatas en las que no hay una larga lista de monumentos que visitar. Lo mejor era precisamente eso: pasear, detenerse de vez en cuando para hacer alguna fotografía y disfrutar de una parte de Tokio mucho menos acelerada.

¿Merece la pena visitar Odaiba?

Si dispones de pocos días en Tokio, probablemente priorizaríamos otros barrios como Asakusa, Ueno, Shibuya o Shinjuku.

Sin embargo, si vas a pasar una semana en la ciudad, como fue nuestro caso, creemos que Odaiba es una buena opción para dedicarle unas horas y descubrir un Tokio completamente diferente, con amplios paseos junto a la bahía, arquitectura moderna y un ambiente mucho más tranquilo que el del centro.

No fue el barrio que más nos impresionó, pero sí un buen lugar para bajar el ritmo después de varios días recorriendo una ciudad que nunca parece detenerse.

Las mejores excursiones de un día desde Tokio

Aunque Tokio da para llenar perfectamente una semana de viaje, creemos que reservar uno o dos días para descubrir sus alrededores es una decisión muy acertada. En apenas una o dos horas de tren puedes encontrarte con ciudades históricas, templos rodeados de naturaleza o paisajes completamente diferentes a los de la capital japonesa.

Durante nuestra estancia realizamos dos excursiones que teníamos muchas ganas de conocer: Kamakura y Nikko. Además, también teníamos previsto visitar el Monte Fuji, aunque el mal tiempo nos obligó a cancelar esa jornada. Sin duda, es una de las grandes razones por las que esperamos volver algún día a Japón.

Kamakura: templos, playas y un ambiente relajado

La primera excursión que hicimos fue a Kamakura, una pequeña ciudad costera situada al sur de Tokio y conocida por su enorme patrimonio histórico.

Nos pareció una escapada muy cómoda y completamente diferente al ambiente de la capital. Aquí el ritmo es mucho más tranquilo y la visita transcurre entre templos, santuarios, calles comerciales y agradables paseos.

Aunque el Gran Buda de Kamakura es su gran símbolo, creemos que la ciudad ofrece mucho más. Lo que realmente nos gustó fue recorrerla sin prisas y disfrutar de un ambiente mucho más relajado que el de Tokio.

Si dispones de una semana en la capital japonesa, creemos que merece muchísimo la pena dedicarle un día.

Muy pronto publicaremos nuestra guía completa sobre qué ver en Kamakura en un día, donde te contaremos el itinerario que seguimos y todos los lugares que visitamos.

Nikko: la excursión que más nos sorprendió

Si Kamakura nos gustó, Nikko consiguió incluso superarla.

Situada en plena montaña, combina naturaleza con algunos de los templos y santuarios más impresionantes que vimos durante todo nuestro viaje por Japón.

Nada más llegar ya se percibe un ambiente completamente distinto. Los enormes bosques de cedros, el conjunto monumental y la tranquilidad que se respira convierten la visita en una experiencia difícil de olvidar.

Fue una de esas excursiones que superan las expectativas y que, al terminar el día, te dejan la sensación de haber acertado por completo.

Si solo tuviéramos tiempo para hacer una excursión desde Tokio, probablemente elegiríamos Nikko.

También publicaremos muy pronto una guía completa sobre qué ver en Nikko en un día, con toda la información práctica para organizar la visita.

¿Kamakura o Nikko?

La respuesta depende del tipo de excursión que estés buscando.

Si prefieres una ciudad costera, con templos, calles con encanto y un ambiente tranquilo, Kamakura es una apuesta segura.

En cambio, si buscas naturaleza, patrimonio y algunos de los templos más espectaculares de Japón, nuestra recomendación sería Nikko.

Nosotros no renunciaríamos a ninguna de las dos si dispones de tiempo suficiente. Creemos que se complementan perfectamente y muestran dos caras muy diferentes de Japón, convirtiéndose en el complemento ideal para una estancia de una semana en Tokio.

Preguntas frecuentes sobre viajar a Tokio

¿Cuántos días hacen falta para visitar Tokio?

Aunque es posible conocer los principales lugares de interés en tres o cuatro días, creemos que lo ideal es dedicar al menos una semana. Nosotros pasamos siete noches en la ciudad y pudimos recorrer sus barrios con calma, además de hacer dos excursiones de un día a Kamakura y Nikko.

¿Cuál es el mejor barrio para alojarse en Tokio?

Después de nuestra experiencia, elegiríamos Asakusa. Nos pareció un barrio tranquilo, con muchísimo ambiente, excelentes conexiones en transporte público y una ubicación perfecta para recorrer la ciudad. Además, poder pasear por Senso-ji tanto de día como de noche fue uno de los grandes aciertos del viaje.

¿Es difícil moverse por Tokio?

Mucho menos de lo que parece.

Antes de viajar era una de nuestras mayores preocupaciones, pero utilizando Google Maps nos resultó muy sencillo movernos en metro y tren durante toda la semana. Las indicaciones son muy precisas y el transporte público japonés funciona de una forma espectacular.

¿Merece la pena subir a la Tokyo Skytree?

Sí. Para nosotros fue una de las mejores experiencias del viaje. Eso sí, te recomendamos comprar las entradas con antelación, especialmente si quieres subir al atardecer. Nosotros esperamos demasiado y ya no quedaban entradas para esa franja horaria.

¿Qué excursiones recomendamos desde Tokio?

Si dispones de varios días, creemos que Kamakura y Nikko son dos excursiones imprescindibles.

Kamakura ofrece un ambiente costero muy relajado y un importante patrimonio histórico, mientras que Nikko nos pareció una de las grandes sorpresas del viaje gracias a sus templos, sus bosques de cedros y su espectacular entorno natural.

¿Merece la pena visitar Tokio?

Sin ninguna duda. Tokio combina tradición, modernidad, barrios completamente diferentes entre sí y uno de los mejores sistemas de transporte público que hemos utilizado nunca. Es una ciudad que sorprende desde el primer día y que, después de una semana recorriéndola, nos dejó con muchas ganas de volver.

Nuestra opinión sobre Tokio

Tokio era una de las ciudades que más ganas teníamos de conocer antes de viajar a Japón y, después de pasar una semana recorriéndola, podemos decir que superó casi todas nuestras expectativas.

Nos sorprendió lo fácil que resulta moverse por una ciudad tan enorme, la personalidad tan diferente que tiene cada uno de sus barrios y la capacidad que tiene Tokio para cambiar completamente de ambiente en apenas unos minutos. Pasar de la tranquilidad de Asakusa al bullicio de Shinjuku, recorrer los bosques del Santuario Meiji o contemplar la ciudad desde la Tokyo Skytree fueron momentos que difícilmente olvidaremos.

Si tuviéramos que dar un único consejo a quien esté organizando su primer viaje, sería este: no intentes verlo todo. Dedica tiempo a caminar, a perderte por sus calles y a descubrir esos rincones que no siempre aparecen en las guías. Estamos convencidos de que ahí es donde se esconde gran parte de la magia de Tokio.

Nosotros nos fuimos con la sensación de haber conocido una ciudad fascinante, pero también con la certeza de que todavía nos quedan muchos lugares por descubrir. Y eso, probablemente, sea la mejor excusa para volver algún día.

Si prefieres conocer Tokio con una visita guiada o reservar alguna actividad, puedes consultar las opciones disponibles para tus fechas.

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