Saumur – Tours
Total 112 km
Comenzamos una etapa larga, no por los kilómetros a recorrer, sino que por el gran número de pueblos y castillos que íbamos a visitar.
La primera parada del día fue Brézé y como no, para ver su Castillo. Este castillo renacentista sobresale por poseer los fosos secos más profundos de Europa. Con una altura máxima de 18 metros y una anchura de 13 metros, estos fosos son realmente espectaculares.

Las galerías que se extienden por debajo del castillo forman una auténtica e insólita fortaleza subterránea que se puede visitar. Nosotros, por falta de tiempo, lo visitamos solo por fuera.
Si quieres conocer los precios y horarios de visita, te dejamos el enlace a la web del castillo (www.chateaudebreze.com).

La siguiente parada del día fue la Abadía de Fontevrault. Construida entre 1110 y 1119 y fundada por Robert de Arbrissel, quien había acabado de crear una nueva orden, la Orden de Fontevrault.
La abadía, en sus comienzos, era un monasterio en el que vivían monjes y monjas. La orden fue disuelta durante la Revolución Francesa.
Posteriormente, se convirtió en una prisión, de 1804 a 1963, año en que fue donada al Ministerio de Cultura francés. La restauración de la abadía y la iglesia terminó aproximadamente en el año 2006.


Para más información sobre horarios y precios, visita su web (www.fontevraud.fr).
Merece la pena darse una vuelta por el pueblo de Fontevraud, pueblo tranquilo y con un encanto especial.

Siguiente destino del día, Chinon con su imponente Fortaleza Real.
Construida sobre un espolón rocoso que domina el río Vienne y la ciudad. Forma parte del conjunto de Castillos del Loira que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.
Para más información sobre los horarios y precios de la visita, te dejamos la web del castillo, http://www.forteressechinon.fr/es/


Después de dejar Chinon nos dirigimos al Castillo de Ussé, en la localidad de Rigny-Ussé.
Con sus torres fortificadas y sus pináculos, parece un castillo de cuento de hadas. Se dice que por este motivo debió servir de inspiración a Charles Perrault para la «Bella durmiente», su famoso cuento infantil.

El Castillo fue edificado en los ss. XV y XVI, y aunque sigue estando habitado, está abierto al público desde febrero a noviembre.
Para más información sobre horarios y precios de la visita, te dejamos la web del castillo http://www.chateaudusse.fr/.

La siguiente parada, fue otro impresionante castillo, el de Azay-Le-Rideau. Situado en una pequeña isla del río Indre, lo que lo hace aún más increíble y hermoso.
Este castillo es una maravilla del Renacimiento. Balzac describió esta pequeña joya como «un diamante tallado, engarzado en el Indre». La historia del castillo se inicia en 1510 cuando Gilles Berthelot lo adquiere junto con el señorío. En esta misma fecha inicia la reconstrucción de la mansión según el gusto italiano.

Su lujosa apariencia debía reflejar la distinción de nobleza otorgada por el cargo de notario secretario del rey. Cuando uno de sus ayudantes es acusado de malversación y ejecutado, Berthelot se da a la fuga. El rey, entonces, se apropia el castillo y se lo regala a uno de sus compañeros de armas, Antoine Raffin, en el año 1537.
Los descendientes de Raffin viven en el castillo hasta el S. XVIII. Durante la revolución francesa el marqués Charles de Biencourt adquiere la propiedad. Este marqués y sus descendientes devuelven al castillo su antiguo esplendor con la creación del gran parque romántico.
A finales del S. XIX, el último marqués se ve obligado a vender la propiedad. Finalmente, el estado adquiere el castillo y el gran parque en el año 1905.

Del castillo no te puedes perder la extraordinaria escalera de honor con ornamentos esculpidos. Un lugar romántico a más no poder.
Para más información de los horarios y precios de la visita, te dejamos la web del castillo www.azay-le-rideau.fr.
No te pierdas el exterior del castillo, el gran parque romántico, sin lugar a dudas, es un entorno increíble.

También merece mucho la pena darse una vuelta por el precioso pueblo de Azay-Le-Rideau.

Sin perder más tiempo nos dirigimos a Langeais, donde paramos para visitar su castillo.
Es una imponente fortaleza medieval del S. XV, con sus torres, murallas, un camino de ronda y un puente levadizo, pero que también posee una hermosa fachada renacentista que da al jardín.


En este escenario tuvo lugar en 1491 la imponente celebración de la boda del rey Carlos VIII con la duquesa Ana de Bretaña.
En el jardín del castillo se alzan las ruinas del torreón.
Para más información sobre horarios y precios de la visita del castillo, te dejamos su web www.chateau-de-langeais.com.
Estamos llegando al final de esta etapa, pero aún nos falta por visitar el castillo de Villandry. Situado en la región Centre Val de Loire. Es el último de los grandes castillos edificados en los bordes del Loira, en el Renacimiento.


Notable por la armonía de su arquitectura y de sus jardines, Villadry se construyó hacia 1536. Para levantarlo, Jean le Breton, ministro de finanzas del Rey Francisco I, mandó arrasar una antigua fortaleza del S. XII de la que actualmente solo quedan los cimientos y el torreón.
Los descendientes de le Breton conservaron el castillo hasta el año 1754, cuando pasa a manos del Marqués de Castellane, Embajador del Rey y perteneciente a una ilustre familia de la Provenza. Éste ordena construir las dependencias actuales de estilo clásico a ambos lados del ante patio y reforma el interior para adecuarlo a las normas de confort del S. XVIII.


El castillo es conocido sobre todo por sus jardines, repartidos por 3 niveles. Nosotros lo vimos por fuera y visitamos sus impresionantes jardines.
Para más información sobre horarios y precios de las visitas, te dejamos la web del castillo http://www.chateauvillandry.fr.
Una vez visitados los jardines, ponemos rumbo al final de esta etapa, concretamente a la ciudad de Tours.

Capital actual de Touraine, es una ciudad histórico-artística que fue capital del reino de Francia en los ss. XV y XVI. La ciudad conserva numerosos vestigios de su pasado glorioso, que se pueden descubrir en sus edificios, monumentos y palacios.
La plaza Plumereau, es el corazón de la ciudad vieja, es un lugar muy animado. Con sus bonitas casas con entramado de madera, esta plaza peatonal es un lugar muy recomendable para sentarse en la terraza de un café o de un restaurante.

Alrededor de la plaza, hay que contemplar las bellas fachadas de las casas antiguas, algunas de las cuales han conservado sus pintorescas esculturas de madera.
En una visita a la capital de Touraine, no puedes de dejar de ver la catedral de Saint-Gatien, cuya fachada de estilo gótico flamígero presenta una rica decoración. En este monumento religioso de estilo gótico sobresalen las espléndidas vidrieras antiguas de los ss. XIII, XIV y XV. Imprescindible, también, callejear por su centro histórico.


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