Nantes es una ciudad sorprendente en la que coexisten el pasado y la modernidad con elegancia.
Hemos visitado Nantes en 2 ocasiones: La primera cuando hicimos un road trip por la Bretaña y la segunda cuando recorrimos el Valle del Loira. De ahí que creíamos que ya iba siendo hora de plasmar en un post todo aquello que nos encantó de está preciosa ciudad, y que tú puedas aprovechar esta mini guía, para una futura visita, la cual te recomendamos, ya que Nantes es una ciudad que te va a sorprender.

Nantes está situada en el estuario del Loira, a poco más de 50 km del mar. Su privilegiada posición geográfica la ha convertido históricamente en una ciudad de intercambio y comercio, abierta a todas las posibilidades.
Fue la capital histórica de Bretaña, y durante su edad dorada fue el primer puerto de Francia lo que se refleja aún hoy en día en muchas de las fachadas de los muelles. En la actualidad es la capital de la Loire-Atlantique y la prefectura de la región Pays de la Loire.
- Curiosidad: Aunque Nantes está considerada la Puerta de la Bretaña, y que además fue capital histórica de esta región, hoy en día, y más concretamente desde el año 1955, cuando se crearon nuevas regiones en Francia, la ciudad pasó a pertenecer a la región de Países del Loira, separada de las regiones bretonas.
Breve historia de Nantes
La ciudad ya existía en la época romana, y se cree que era la capital de un pueblo llamado Namnetes, cuyo nombre adoptó después.
Con el paso del tiempo Nantes se convirtió en una fortaleza medieval, antes de pasar a ser la capital de los duques de Bretaña.

La ciudad continuó creciendo y ganando población, y el S. XIX, la industrialización, la metalurgia y la construcción naval, le dieron un gran impulso, tanto en población, como económicamente.
En la actualidad, con cerca de 300.000 habitantes, es la sexta ciudad más poblada de Francia (más de 600.000 con su comunidad urbana).
Qué ver en Nantes en 1 ó 2 días
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Nantes en muchas ocasiones es la gran olvidada, ya que es la puerta de entrada, tanto para la Bretaña, como para el Valle del Loira, por lo que muchos visitantes dejan de visitar la ciudad para centrarse a fondo en estas dos preciosas zonas de Francia.

Bajo nuestra humilde opinión, creemos que es un error no visitar Nantes. Creemos que la ciudad tiene muchas cosas que ofrecer y que no defrauda al visitante, todo lo contrario, como nos pasó a nosotros, tendrás ganas de volver, porque seguro te habrás dejado varias cosas en el tintero.
Si aún estás con nosotros, sigue leyendo porque empezamos a descubrirte los lugares de interés ¡Allá vamos!
Castillo de los Duques de Bretaña
Comenzamos la visita a Nantes, por el casco viejo y concretamente por uno de los lugares con más historia de la ciudad, el Castillo de los Duques de Bretaña, que hizo que Nantes recibiera el nombre de la «Ciudad de los Duques».
Situado en el corazón de Nantes, el Castillo de los Duques de Bretaña sigue siendo el último castillo, del Loira, antes del océano.

Construido a finales del siglo XV por el último duque de Bretaña y modificado por su hija, la famosa Ana de Bretaña, el edificio revela una fortaleza increíble que protege una hermosa fachada del Palacio residencial, que mezcla estilos y siglos.
Antigua residencia de los reyes de Francia en Bretaña, la torre de la Corona de Oro, el pozo con armaduras de hierro forjado en el que figura la corona ducal, y la gran residencia soñada por Francisco II, con sus tragaluces góticos, son algunos de los atractivos principales del castillo.

Con el paso de los años fue cárcel y cuartel militar. El Castillo se convierte en propiedad de la ciudad en la primera mitad del siglo XX.
En la actualidad, el castillo alberga el Museo de Historia de Nantes, que invita a descubrir la ciudad de una forma insólita. El recorrido está dividido en siete secuencias, desde Francisco I hasta nuestros días, incluyendo la Nantes industrial y la renovación actual. Treinta habitaciones hasta el moderno museo llevan a los visitantes a descubrir más sobre la ciudad y este precioso castillo.
Catedral de San Pedro y San Pablo
A muy pocos metros del Castillo de los Duques de Bretaña, cogiendo la Rue Mathelin Rodier se llega a la Place Saint-Pierre, donde se ubica la Catedral de Saint-Pierre et Saint-Paul
Se inicia su construcción en el S. XV, finalizando a finales del S. XIX (1434-1891). Tantos siglos de construcción hacen que, aunque predomine el estilo gótico flamígero, se puedan observar otros estilos. Se construyó en el emplazamiento de la anterior catedral, que era de estilo románico.

Posee un bellísimo interior de toba (piedra caliza muy porosa y ligera) iluminado por una inmensa vidriera de 25 metros de altura dedicada a los santos bretones. En el brazo derecho del transepto (brazo corto de una planta de cruz latina), se encuentra la tumba de Francisco II.
- Curiosidad: La Catedral fue declarada Monumento Histórico en 1862 por el Gobierno francés.
Como crónica negra, en 1944 la Catedral sufre importantes desperfectos a raíz de un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial. Una bomba cae en la sacristía, dañando el ábside y 3 capillas. Posteriormente, en el año 1972 vuelve a sufrir importantes daños, debido a un voraz incendio. El 18 de julio de 2020, la catedral vuelve a cerrar, debido a un nuevo incendio, abriendo sus puertas a partir de enero de 2021.
- El acceso a la catedral es libre y gratuito. El acceso a las criptas se reservan a través de la Oficina de Turismo de Nantes, y es también gratuito.
Place Maréchal-Foch
Justo por detrás de la Catedral llegarás a esta bonita plaza, presidida por la espectacular Columna de Luis XVI, hecha en piedra blanca.

La columna tiene 28 metros de altura, colocada sobre un pedestal, y está coronada por una estatua del rey de Francia Luis XVI.
En esta plaza y pegada prácticamente a la Catedral podrás ver la Puerta de San Pedro o Porte de Saint Pierre, en francés.
La Puerta de San Pedro es el vestigio mejor conservado de las antiguas murallas de la ciudad de Nantes.
Antigua fábrica de Lu
Antes de perderte por las callejuelas del Barrio de Bouffay, te recomendamos pasar por la antigua fábrica de Lu, para ver su espectacular torre, de estilo art nouveau, La Tour Lu, emblema de la famosa marca de galletas.

En la actualidad, y tras un periodo de abandono, la antigua fábrica se convirtió en Le Lieu Unique (Un Lugar Único), un lugar muy concurrido, ya que en su interior alberga restaurantes, bares, salas de exposiciones, hay teatro, danza, conciertos y también hasta espectáculos de circo.
Sólo por ver su torre de art nouveau, te recomendamos acercarte hasta este lugar.
Barrio viejo de Bouffay
Este barrio te recomendamos recorrerlo con calma, disfrutando de sus callejuelas, en ocasiones laberínticas, e ir contemplando bonitos edificios de los siglos XVIII y XIX y casas con entramado de madera.

En este barrio se ubican el Castillo de los Duques de Bretaña y la Catedral, de los que te hemos hablado antes. Además es el mejor lugar para ir de compras, para comer o simplemente para sentarte en una terraza y tomarte algo, por ejemplo, una copita de rosado o vin rosé, que por aquí lo tienen muy rico.

La calle principal del barrio es la Rue de la Marne, una calle peatonal y llena de tiendas. Aquí se ubican las famosas Galerías Lafayette.
Iglesia de Sainte-Croix
Ubicada también en el barrio de Bouffay, de hecho es su iglesia parroquial, y casi pegada a la Rue de la Marne. Esta iglesia del S. XVII, es una de las más bonitas de Nantes.

- Curiosidad: En el registro parroquial de la iglesia consta que en fecha 8 de febrero de 1828, se realizó la transcripción del certificado de nacimiento y bautismo de Julio Verne.
Destaca su torre de campanario, formada por un reloj y rematada por un espectacular farol que cobija la campana. El farol está decorado con un círculo alegórico de ángeles tocando la trompeta.

Los fines de semana, delante de la iglesia, suele montarse un mercadillo de antigüedades, donde se pueden encontrar artículos muy interesantes.

Torre de la Bretaña (Tour de Bretagne)
Siguiendo por la Rue de la Marne, la cual se une con la Rue de la Barillerie, llegarás a Las Cours des 50 Otages. Desde este punto, verás a tu derecha un rascacielos de color oscuro ¡Sí, es la Tour de Bretagne!
La Tour es un rascacielos de 144 metros de altura inaugurado en 1976. En uno de sus últimos pisos hay un restaurante con un mirador, desde donde las vistas de Nantes son espectaculares. La pega es que desde el pasado junio de 2020 la Tour cerró sus puertas, para trabajos de restauración y mantenimiento, los cuales están previstos para varios años.
Place Royale
Según pasas Las Cours, sigue por la Rue d’Orléans, calle también peatonal y repleta de tiendas, hasta llegar a la gran Place Royale.
La plaza ubicada en el centro de la ciudad, fue construida a finales del S. XVIII. Está presidida por una espectacular fuente monumental, inaugurada en 1865, la cual simboliza la vocación fluvial y marítima de Nantes.

Prácticamente pegada a la Place Royale está la Place Félix Fournier, donde se ubica la espectacular Basílica gótica de San Nicolás.
Passage Pommeraye
En uno de los extremos de la Place Royale comienza la Rue de la Fosse, más o menos a mitad de la calle te vas a encontrar con la entrada al Passage Pommeraye.
Conocido también como Galería Pommeraye, es un pequeño pasaje comercial cubierto, construido a mediados del S. XIX. Posee tres alturas unidas por una escalera triunfal decorada y presidida por bellas estatuas de los espíritus de las Artes y las Ciencias y una decoración que emula la burguesía de la época, llena de pequeños detalles. El pasaje está todo acristalado, lo que lo hace más espectacular.

Aquí encontrarás gran variedad de tiendas: moda, joyerías, souvenirs, decoración y alguna que otra tienda de bombones y chocolates.
Es, sin duda, uno de los lugares que no te debes perder de Nantes.
Place Graslin
Si cruzas todo el Passage Pommeraye, saldrás a la Rue Crébillon, una calle muy comercial y que une la Place Royale y la Place Graslin.

En esta bonita plaza semicircular, se ubica el magnífico Teatro Graslin, edificio de finales del S. XVIII e inscrito en el inventario de Monumentos Históricos en el año 1998.
Justo enfrente del Teatro, fíjate en la Brasería La Cigale, seguro que su fachada no te va a pasar desapercibida. El restaurante tiene un estilo Art Nouveau recargado, típico de la época. El establecimiento, abrió sus puertas al público el 1 de abril de 1895.

Desde el principio el restaurante fue frecuentado por gente burguesa y artistas que llegaban del Teatro Graslin.
Antiguos Muelles de la Fosse
Si sales de la Place Graslin por cualquiera de las Rues Piron o Jean Jacques Rousseau, llegarás a la zona de los antiguos Muelles de la Fosse (Quai de la Fosse).

Date una vuelta por el muelle de la Fosse para ver mansiones del siglo XVIII, con su construcción tan característica. Llega hasta lo que fue el Hotel Durbé (nº 86), donde lo que hoy son las zonas comunes, sirvió antiguamente de almacén a la Compañía de Indias.
Máquinas de la Isla (Les Machines de I’lle)
Continua caminando por Quai de la Fosse hasta el Puente de Anne de Bretagne, crúzalo para llegar a la Isla de Nantes.

Habrás llegado a Les Machines de I’lle, un espacio expositivo que se suele comparar, con una sabia mezcla, el mundo de Julio Verne y las invenciones de Leonardo da Vinci.
Lo que aquí puede verse es único: animales de madera y de acero, representados en una galería sorprendente. Si puedes súbete al espectacular elefante, cuya arquitectura gigantesca puede acoger hasta cincuenta pasajeros.


Sube también en el Carrusel de los mundos marinos, cuyas dimensiones dan vértigo: ¡25 metros de altura y 22 metros de diámetro! En el interior de este acuario mecánico, se pueden descubrir los secretos del mar, desde las profundidades abisales hasta la superficie, sin olvidar los fondos marinos.

Por último, no te vayas sin visitar la zona de talleres, lugar en el que nacen las formidables criaturas, y se puede contemplar el trabajo de sus constructores.
Jardín Japonés
Si aún te queda algo de tiempo, te recomendamos te dirijas a la Isla de Versalles, en el río Erdre. Este río, afluente del Loira, atraviesa Nantes de norte a sur.
Nantes posee numerosas zonas verdes, pero nosotros queremos destacar el jardín Japonés. Lo encontrarás en la Maison de l’Erdre, y posee una rica colección de cactus y una flora procedente de Bretaña, pero también de América del norte, Asia y África. Es un bonito lugar para descansar y estar tranquilo.

Esto es todo ¿Te ha gustado el artículo? ¿Conocías Nantes? Si no es así, esperamos que este artículo te sirva de ayuda para poder planificar una visita a esta magnífica ciudad francesa.
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Estuve hace una semana, había estado también años antes, ya lo conocía por tanto pero vuestras explicaciones y recorrido me parecen fenomenales.
Muchísimas gracias por tu comentario Montse.
A nosotros la ciudad nos encanta, y la verdad es que no sabemos porque la gente no la visita.
Hola! Qué sitios recomendais para comer o cenar?
Gracias
Hola Eva, buenas tardes.
Te recomendamos estos 4 restaurantes, en los que nosotros comimos/cenamos muy bien:
– Heb Ken (5 Rue de Guérande, al lado de la Place Royale). Es una creperie, que es lo más típico donde comer en Nantes. A nosotros nos dio muy fuerte con las crepes o galettes, nos encantan. Para ser Francia, no está mal de precio.
– Ker Breizh Creperie (11 Rue de l’Héronnière, muy cerca de la Place Graslin). También es una creperie, más barata que la anterior, por eso muchas veces tienes que ir con reserva. Nosotros no la necesitamos, cuando fuimos había sitio.
Crêperie Ste. Croix (11 Rue Sainte-Croix, en pleno barrio de Bouffay y pegada a la Rue de la Marne). Como los anteriores, este también es una creperie. De precio como el primero.
– L’Épicerie de Ginette (6 Pl. du Bouffay). Este te lo recomendamos para cenar, porque su especialidad son las tartines, lo que para nosotros son tostas. Tiene muy buen precio.
Esperamos haberte servido de ayuda.
No dudes en consultarnos cualquier otra cosa.
Un saludo.