De camino a la Bretaña, para hacer un road trip por esta región francesa, y después de hacer noche en Burdeos, hicimos una parada en La Rochelle, atraídos, sobre todo, por su Puerto Viejo, inspiración de muchos artistas franceses.

Puerto viejo de La Rochelle
Entrada del Puerto Viejo presidida por las dos torres

Tenemos que confesar que otra de las razones que nos llevaron a La Rochelle, fue porque, como ya sabes, Óscar es un amante del rugby, y aquí juega uno de los mejores equipos del Top 14 francés, el Stade Rochelais.

Escudo del Stade Rochelais
Escudo del Stade Rochelais

La ciudad se ubica a orillas del océano Atlántico, frente a las islas de Ré, Aix y Oléron. Es la capital del departamento de Charente-Maritime, y es una ciudad portuaria por excelencia, gracias a sus cuatro puertos.

El comercio que se ha desarrollado en ella y la buena calidad de vida la han colocado como uno de los lugares más visitados de Francia. A nosotros la ciudad nos encantó, y nos llevamos una grata sorpresa.

Breve historia de La Rochelle

Nos tenemos que ir hasta el S. XI para ver la primera mención de La Rochelle. En aquellos tiempos era un pequeño pueblo de pescadores llamado Rochella, porque se levantaba sobre una zona donde predominaba la roca.

Coincidiendo con su desarrollo, a finales del S. XI La Rochelle, obtiene el estatuto de ciudad libre.

Con el paso de los años y gracias a su excelente localización geográfica, el comercio marítimo se desarrolla gracias al próspero mercado del vino y la sal. Esto provoca también que el puerto crezca y la ciudad gane popularidad.

En el S. XVI, la ciudad acogió las nuevas ideas de la Reforma y se consagró como bastión del protestantismo (el 90% de la población de La Rochelle era protestante).

Puerto Viejo de La Rochelle
Puerto Viejo de La Rochelle

Después de unos siglos donde la ciudad se mantuvo al margen de la corona francesa, en el S. XVII, pierde todos sus privilegios. El comercio se derrumba, y el cambio de política religiosa lleva a las conversiones forzosas al catolicismo.

Pero el mar le da otra oportunidad a La Rochelle, con las nuevas relaciones comerciales con Nueva Francia (Canadá) y las Indias Occidentales. Este nuevo mercado genera importantes ganancias en la ciudad, lo que se ve traducido en la construcción de bellos edificios y ricos hoteles. También es el comienzo de una rica influencia intelectual y artística.

A finales del S. XIX se construye un gran puerto con capacidad para acoger grandes barcos, y la economía se recupera. Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad fue ocupada por la marina alemana, la cual creo una de sus mayores bases de submarinos del Atlántico, la cual aun existe y que está bajo la supervisión de la Marina francesa.

En la actualidad, La Rochelle es una ciudad milenaria, con una rica diversidad de patrimonio, testimonio de su historia y de la evolución de los gustos e influencias culturales de Europa y del otro lado del Atlántico.

Qué ver en La Rochelle en 1 día

La Rochelle es famosa por su Puerto Viejo, una de las razones por la que nos atrajo a nosotros, custodiado por la Torre de las Cadenas y la Torre de San Nicolás, pero ¡Ojo! la ciudad esconde otros muchos lugares y puntos de interés.

Puerto de La Rochelle
Puerto de La Rochelle

Pasea por las bonitas y entrañables callejuelas de la ciudad vieja, donde podrás ver casas de entramado de madera y pizarra con soportales, palacios y residencias renacentistas. Casi la totalidad de sus casas tienen las fachadas de piedra blanca del siglo XVII, aspecto que contribuye a la peculiar belleza de La Rochelle, y a que reciba el sobrenombre de La Ciudad Blanca.

A continuación te indicamos, siempre bajo nuestra humilde opinión, todo aquello que no te debes perder durante una visita de 1 día a La Rochelle.

Empezamos ¿Nos acompañas?

El Puerto Viejo (Le Vieux Port)

Dejamos el coche en uno de los estacionamientos que hay pegados, tanto al acuario de La Rochelle, como de la Oficina de Turismo. Además están prácticamente pegados al Puerto Viejo, una de las razones por la que nos acercamos a conocer esta bella ciudad.

El Vieux Port está presidido por dos majestuosas torres, guardianas de la ciudad. Situadas frente al Atlántico, son el símbolo intemporal del poder y la riqueza de La Rochelle a lo largo de los siglos.

Torre de la Linterna, La Rochelle
Torre de la Linterna

Estas fortificaciones marítimas, construidas en la Edad Media y hoy catalogadas Monumento Histórico, son visita obligada. Las torres se alzan a ambos lados de la entrada del Puerto Viejo: la más alta, es la Torre de Saint-Nicolas, que funcionó, tanto como vivienda, como defensa; la Torre de la Chaine está situada algo más lejos, es más baja y robusta y sirvió para las labores administrativas. Está unida por una muralla a la Torre de la Lanterne, que fue a la vez faro y prisión.

Torre de San Nicolás, La Rochelle
Torre de San Nicolás
Torre de las Cadenas, La Rochelle
Torre de las Cadenas
ENTRADA A LAS TORRES
No puedes dejar de hacer una visita a sus impresionantes torres medievales (Torre de la Linterna, Torre de las Cadenas), símbolos inequívocos de la ciudad francesa.
No te lo pienses y reserva AQUÍ.

* La Torre de San Nicolás está cerrada por reformas, hasta nuevo aviso.

Muy cerca de la Torre de San Nicolás, párate a contemplar el viejo e histórico faro, activo desde mediados del S. XIX.

Pueto Viejo, La Rochelle

Pasea por el Muelle Duperre (Quai Duperre) y aprovecha para tomar algo y relajarte en alguna de las terrazas que lo inundan, o descubre sus muchas casas históricas, como por ejemplo, Le Poids du Roi (número 10), lugar donde se cobraban los impuestos por las mercancías que se exportaban y se traían de fuera.

Pasea también por el Cours des Dames, lugar ideal para descubrir a numerosos artesanos y artistas.

Muelle Duperre, La Rochelle
Muelle Duperre

Torre Puerta del Gran Reloj (La Grosse Horloge)

Nuestra siguiente parada es justo donde se unen el Muelle Duperre y el Cours des Dames. En este punto se erige, el conocido como Gran Reloj, patrimonio de La Rochelle de estilo gótico.

Torre del Gran Reloj, La Rochelle
Torre del Gran Reloj

Esta puerta con reloj, pertenece a la antigua muralla del S. XII que separaba el puerto de la ciudad.

La maciza base del S. XIV tenía dos aberturas, una para peatones y otra para paso de carruajes. A finales del S. XVII, se transformó, convirtiendo la puerta en un solo arco. A mediados del S. XVIII, el techo de la torre se cambió por la cúpula adornada con pilastras, columnas y alacenas que sostienen mapas del mundo y banderas, y donde también se encuentra el reloj.

Torre del Gran Reloj, La Rochelle
Gran Reloj y la Estatua de Duperre

Prácticamente enfrente de la torre se ubica la Estatua del Almirante Duperre, que dirigió la flota francesa durante la toma de Argel en 1830.

  • Curiosidad: Duperre ingresó en la Marina como grumete, y gracias a su valía como marino pudo llegar al empleo de Almirante, y luego, llegar a ser Ministro de la Marina.

La Ciudad Vieja

Una vez pasas por debajo del arco del Gran Reloj te adentrarás en la Ciudad Vieja.

Si puedes, patea todo el casco antiguo, la riqueza arquitectónica de La Rochelle queda ilustrada por una alta concentración, en todas sus calles, de casas que datan de los S. XV, XVI, XVII y XVIII.

La Rochelle, Francia
Callejeando por la ciudad vieja

Descubre casas con entramado de madera y pizarra, con fachadas de piedra, y los grandes hoteles, propiedad de armadores del S. XVIII.

Las Calles Porticadas

Uno de los encantos de La Rochelle es sin duda sus calles porticadas, especificidad propia de una ciudad cuya vocación comercial se despertó desde su nacimiento, y donde antiguamente, los comerciantes guardaban sus mercancías y los que hoy en día han acogido a una gran variedad de tiendas y establecimientos.

La Rochelle, Francia

La ciudad, al no contar con mercado, ni feria, obligaba a los comerciantes a exhibir sus puestos durante todo el año bajo los pórticos de la planta baja de sus casas. De este modo, estaban protegidos del mal tiempo.

Hoy en día, estas calles porticadas, siguen acogiendo una gran variedad de tiendas y establecimientos. No te pierdas la Rue Chef de Ville, Rue des Merciers, Rue du Palais o la Rue de l’Escale.

Palacio de Justicia

Caminando por la Rue du Palais te vas a encontrar con el edifico del Palacio de Justicia.

Reconstruido en el S. XVIII, en el lugar que ocupaba del antiguo Palacio de Justicia erigido por Enrique IV, se completó justo al inicio de la Revolución Francesa, de ahí que en su fachada se pueda ver la inscripción que dice: «Templo de Justicia bajo el reinado de la Libertad e Igualdad, año II de la República Francesa».

Ayuntamiento (L’Hôtel de Ville)

A los pocos metros del Palacio de Justicia, a la derecha comienza la Rue Dupaty, calle con casas porticadas, y que te va a llevar hasta el Ayuntamiento. A mitad de la calle ya podrás ver la espectacular Torre del Campanario.

Considerado uno de los Ayuntamientos más bellos de Francia, resucitó de sus cenizas a finales de 2019, tras un grave incendio en el año 2013 (cuando visitamos La Rochelle, aún estaba en obras).

Del exterior destaca su estilo gótico y la Torre del Campanario. El edificio tiene una pared perimetral almenada, torres de ángulos, una torre de vigilancia en la que descansa la estatua de Enrique IV. Otras estatuas adornan la fachada, simbolizando las cuatro virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza).

  • Curiosidad: El edificio que alberga el Ayuntamiento, lo es desde el año 1298, siendo por tanto, el más antiguo en funcionamiento de toda Francia.

En su interior se pueden ver muchas obras de arte, tapices y pinturas, como la de Enrique IV. En el patio, el edificio refleja las diferentes campañas de construcción: S. XVI, XVII y XIX. Además el espacio ahora dedicado a la administración de la ciudad, el Ayuntamiento, incluye salas de estado, con sus muebles y obras de arte que se salvaron del devastador incendio.

Iglesia de Saint-Sauveur

Continua tu paseo por la Rue de la Grille, continuación de la Rue Dupaty, para llegar hasta la iglesia de Saint-Sauveur.

Construida en el S. XII por los monjes de la Ille d’Aix. Desde entonces ha sido destruida hasta en 3 ocasiones. La portada es el único vestigio que queda del último gran incendio que asoló la iglesia, allá por el año 1705.

La iglesia actual, es decir, la cuarta iglesia Saint-Sauveur, data de 1718. Hoy en día y después de un largo periodo de restauración, la iglesia reabrió en el año 2008. En la actualidad es un lugar de exposiciones y conciertos.

  • La iglesia abre de martes a sábado, de 10:00 a 12:30 h. y de 14:30 a 18:00 h. Los domingos, abre de 16:00 a 19:00 h.

Mansión de Henri II (La Maison Henri II)

Ubicado en la Rue des Augustins, fue construido para Hugues Pontard, cuyo hijo François fue alcalde de La Rochelle en 1567, en un estilo «antiguo» que combina columnas, frontones y artesonados.

Pero ¡Ojo! Este edificio del siglo XVI, en realidad no es una casa o mansión. Sus galerías superpuestas no son más que estrechos pasillos, que extienden la torreta de la escalera de la vivienda y llevan al estudio en la primera planta. La fachada poco profunda, es por lo tanto una decoración monumental, una arquitectura de ensueño cuyos tejados y ventanas de buhardilla simulaban, para los huéspedes de Hugues Pontard, una vivienda extraordinaria que dominaba el jardín.

Sin duda, una obra excepcional y única en la historia del Renacimiento francés.

Catedral de San Luis

Saliendo de la Mansión de Henri II y continuando por la Rue des Augustins, gira a la derecha en la Rue Chaudrier para llegar a la Catedral de San Luis.

La ciudad, después de pasar de las manos de los protestantes a la de los católicos, allá por el 1628, éstos consideraron oportuno crear una diócesis en La Rochelle. Para ello necesitaban una catedral, y así fue como en el año 1742 se inició su construcción. En el año 1784 y una vez rematadas las obras, se pudo bendecir la catedral.

En el interior destacan las pinturas de la cúpula del S. XIX y los exvotos de la bonita Capilla de los Marineros, pintados entre los S. XVII y XVIII.

Mercado del Centro de la Villa (Marché La Rochelle)

Desde la Place Verdun, entrada principal de la Catedral, parte la Rue Gargoulleau, la cual te va a llevar directamente hasta el mercado.

La verdad es que merece la pena visitar el mercado, aunque sólo sea por ver el edificio, típico de estructura metálica.

Mercado de La Rochelle

El mercado no sólo se concentra en el recinto si no que también se amplía por las calles cercanas.

También conocido como Mercado Tradicional de Les Halles, se encuentra en el corazón de La Rochelle. Más que un lugar para ir de compras, el mercado es una tradición, profundamente arraigada en el corazón de la gente de Rochelle. 

Desde el siglo XIX, la gente viene aquí para encontrar los mejores productos de la región. Se ofrecen gran variedad de productos y destaca la forma tan atractiva de como los presentan para su venta ¡Dan ganas de comprar de todo!

Estación de tren (Gare La Rochelle)

Como última visita te proponemos la bonita Estación de Tren de La Rochelle. Desde el mercado está a poco más de 12 minutos a pie, pero creemos que merece la pena. Además, si has dejado el coche en los estacionamientos que te dijimos anteriormente, la Estación te queda muy cerquita.

La Estación de tren de La Rochelle, fue puesta en servicio el 6 de septiembre de 1857. Es un elegante edificio construido en hierro y ladrillo.

Estación de tren de La Rochelle
Fachada principal de la Estación de Tren

La estación, ricamente decorada, recuerda la arquitectura de La Rochelle y, en particular, la de Grosse Horloge. La sala de viajeros está decorada con grandes mosaicos. Su fachada está decorada con numerosos grabados inspirados en la fauna marina. Los muelles están totalmente cubiertos por un gran techo de cristal.

  • Curiosidad: La torre, las fachadas y los tejados, la sala y sus mosaicos están catalogados como Monumentos Históricos desde abril de 1984.

Esto es todo ¿Te ha gustado el artículo? ¿Conocías La Rochelle? Si no es así, esperamos que este artículo te sirva de ayuda para poder planificar una visita a esta bonita ciudad de la costa atlántica francesa.

Torres del Puerto Viejo de La Rochelle
Las Torres de La Rochelle, icono de la ciudad
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