En 1994, Óscar tuvo el privilegio de embarcarse en una travesía única: la Vuelta a Sudamérica en el Juan Sebastián de Elcano. Durante meses, este majestuoso velero se convirtió en su hogar, mientras navegaban por aguas peligrosas, exploraban puertos llenos de historia y forjaban recuerdos imborrables. ¿Cómo es la vida a bordo de un buque escuela? ¿Qué se siente al surcar los mares con el viento como único motor? Acompáñanos en este viaje a través del tiempo, donde Óscar revivirá cada puerto, cada ola y cada enseñanza que dejó esta experiencia inolvidable.

Como ya te contamos en Los inicios y quién está detrás de «El Tomavistas. Viajando Fetén», el gusanillo por los viajes, le viene a Óscar principalmente gracias a su trabajo, al que le tiene que agradecer el poder conocer medio mundo.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Óscar en su etapa en el J.S. de Elcano

Aparte de esta Vuelta a Sudamérica, Óscar puede decir con orgullo que ha dado también una vuelta al mundo ¡Sí, has leído bien! Entre los años 1992 y 1993 circunnavegó el globo a bordo del Buque-Escuela “Juan Sebastián de Elcano” (puedes leer el artículo pinchando en este enlace: Nueve meses de aventura: Una vuelta al mundo en el B/E «Juan Sebastián de Elcano» – El Tomavistas).

Curiosidad

A lo largo de su historia, el Juan Sebastián de Elcano ha navegado una distancia equivalente a más de 10 vueltas completas a la Tierra. Ha visitado más de 70 países y ha sido el embajador flotante de España en innumerables puertos alrededor del mundo.

En las siguientes líneas, te llevaremos a bordo de este impresionante buque el Juan Sebastián de Elcano y te contaremos en primera persona cómo fue vivir esta increíble aventura que fue la Vuelta a Sudamérica. Hablaremos de la rutina en alta mar, de los puertos en los que se hizo escala, de anécdotas y de curiosidades.

¿List@ para embarcarte en este viaje? ¡Zarpamos!

El “Juan Sebastián de Elcano” es, oficialmente, el buque-escuela de Guardias Marinas españoles. Las obras de su construcción comenzaron el 24 de noviembre de 1925. El 5 de marzo de 1927 se procedió a la botadura del buque y se entregó a la Marina Española el 17 de agosto de 1928. En el año 1956 y posteriormente en 1978 fue objeto de grandes obras de modernización, en el Arsenal de La Carraca (Cádiz).

Curiosidad

No es solo un barco, sino una auténtica universidad flotante. Cada año, el Juan Sebastián de Elcano embarca a los futuros oficiales de la Armada Española, quienes completan su formación en navegación, astronomía, liderazgo y vida en el mar mientras recorren medio mundo.

El buque, que lleva el nombre del famoso navegante español Juan Sebastián Elcano, es un velero de 4 palos, con una eslora de más de 90 metros y una tripulación compuesta principalmente por cadetes de la Escuela Naval Militar.

El casco es de hierro, y como decíamos antes, arbola 4 palos, cuyos nombres recuerdan los de otros buques-escuelas que le precedieron.

Características del BE Juan Sebastián de Elcano
Curiosidad

A pesar de su aspecto clásico, este bergantín-goleta cuenta con 20 velas que pueden desplegarse para cubrir más de 3.000 metros cuadrados. Sin embargo, su manejo sigue siendo completamente manual, lo que significa que los marinos deben coordinarse perfectamente para izarlas o arriarlas según las condiciones meteorológicas.

Durante el LXV Crucero de Instrucción (1994), el B/E «Juan Sebastián de Elcano», realizó una de las diecisiete Vueltas a Sudamérica, que el buque lleva hasta la fecha.

En concreto, este crucero de 1994 del buque escuela Juan Sebastián de Elcano fue una expedición organizada por la Armada Española que tuvo como objetivo fomentar la formación de los jóvenes marineros y promover la cultura marítima y naval de España. La expedición comenzó en enero de 1994 y visitó distintos puertos, realizando diferentes actividades culturales y deportivas.

Se tardó en completar esta vuelta a Sudamérica, un total de 186 días, es decir, poco más de 6 meses navegando por muchos océanos y mares del globo. De estos 186 días, 142 fueron días de mar, un 76% del crucero. Recorrieron un total de 16.996 millas náuticas, a una velocidad media de 4,72 nudos.

Esta fue la vuelta a Sudamérica y te lo vamos a contar ¿Te vienes con nosotros?

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano

El 9 de enero de 1994, el buque partió del puerto de Cádiz rumbo al primer destino del crucero, Las Palmas de Gran Canaria.

La salida a la mar en Cádiz es súper emocionante, ya que, la ciudad se vuelca con todo lo relacionado con el B/E «Juan Sebastián de Elcano». Esto se debe a que «Elcano» fue construido hace casi 100 años en astilleros gaditanos y la ciudad lo considera como algo suyo. ¡Hoy en día, el Buque Escuela es su mejor embajador!

Como te decíamos, la salida es espectacular, es una fiesta. Cientos de pequeñas y no tan pequeñas embarcaciones, hacen sonar sus sirenas, y acompañan al buque durante varias millas, hasta que este se pierde en el horizonte. Vivirlo desde fuera tiene que ser genial, pero Óscar, que lo vivió desde dentro, siempre dice que es algo que tiene grabado a fuego en su memoria.

B/E "Juan Sebastián de Elcano" saliendo del puerto de Cádiz
Salida de «Elcano» del puerto de Cádiz (Foto propiedad de la Armada Española)

Después de 7 días de navegación, y de más de 680 millas recorridas, a una velocidad media de 4,75 nudos (80% a vela), el 16 de enero de 1994, llegaron al puerto de Las Palmas.

En Las Palmas recalaron solamente 3 días, del 16 al 19 de enero, pero suficientes para poder hacer un poco de turismo y conocer un poco más a fondo esta bonita ciudad.

Como te decíamos en estos 3 días, guardias aparte (24 horas), les dio tiempo para conocer lugares tan emblemáticos de Las Palmas, como el Casco Antiguo, con su bonita Plaza Mayor de Santa Ana. Presidiendo esta plaza se encuentra la Catedral de Santa Ana. También, se acercaron hasta la playa de Las Canteras y a su Paseo de Las Canteras, ideal para pasear al atardecer.

Otro de los lugares que visitaron fue el histórico barrio de Triana y pasearon por las calles peatonales de Triana y San Pedro. Cerca del puerto, recorrieron el bonito parque de Santa Catalina, un lugar perfecto para hacer un descanso y tomar algo en alguna de las cafeterías que te puedes encontrar aquí.

El día 19 de enero, y después de pasar 3 maravillosos días en Las Palmas, salieron a la mar rumbo a tierras brasileñas ¡Río de Janeiro, les esperaba!

Tras 29 días de navegación cruzando el océano Atlántico, recorriendo más de 3.700 millas, a una velocidad media de 5,38 nudos (80% a vela), el 17 de febrero atracaron en el puerto de Río de Janeiro.

Curiosidad

Durante la travesía entre Las Palmas y Río de Janeiro, llegó uno de los momentos más especiales que puede vivir un marino, el Paso del Ecuador. Cruzar el Ecuador no es solo un cambio de hemisferio, sino un momento especial para cualquier tripulación. La ceremonia de cruce del Ecuador es una tradición marinera con siglos de historia.
Aunque sus raíces exactas son objeto de debate, se cree que la tradición se originó hace más de 400 años, posiblemente iniciada por la Armada británica.
La figura central de la ceremonia es Neptuno, dios del mar, representado por un miembro de la tripulación disfrazado con barba y tridente. Junto a él, aparece su «corte», que suele incluir a su esposa, sirenas y jueces que supervisan el proceso. Neptuno avisa al Comandante del buque su intención de abordar la nave, para poder bautizar a los marinos y marineros que por primera vez cruza

Pasaron 5 maravillosos días en la ciudad, recorriendo los principales lugares. Además tuvieron la gran suerte de coincidir en plenos carnavales.

Si hay un evento que define la esencia de Brasil, ese es sin duda el Carnaval de Río de Janeiro. Cada año, esta fiesta paraliza la ciudad y la llena de música, colores y samba hasta el amanecer.

Curiosidad

Se estima que durante los días de carnaval se utilizan más de 10 toneladas de purpurina, lo que hace que Río literalmente brille.
El carnaval genera alrededor de 2.000 millones de dólares en ingresos para la ciudad, entre turismo, alojamiento y ventas de entradas.

El Carnaval de Río tiene sus raíces en las fiestas europeas del S. XVIII, cuando los colonos portugueses llevaron a Brasil la tradición del «Entrudo», una celebración que consistía en juegos con agua y harina.

Con el tiempo, la influencia africana y la cultura local transformaron esta festividad en un evento vibrante donde la samba se convirtió en la protagonista. Fue en la década de 1930 cuando las primeras escuelas de samba comenzaron a organizar desfiles, dando forma al carnaval que hoy conocemos.

Curiosidad

Aunque la fiesta dura apenas unos días, las escuelas de samba trabajan durante 12 meses en la confección de los trajes, la composición de la música y la preparación de sus bailarines.
Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Desfile de carnaval por las calles de Río de Janeiro

Aunque el desfile de las escuelas de samba, en el famosísimo «Sambódromo», es el evento principal, la fiesta toma las calles con más de 500 «blocos de carnaval», comparsas que desfilan por distintos barrios de la ciudad. Óscar, no pudo entrar en el sambódromo, pero tuvo la suerte de ver uno de estos blocos de carnaval, y lo disfrutó a tope.

Curiosidad

El Sambódromo de Río puede albergar hasta 90.000 espectadores y el desfile de cada escuela de samba dura aproximadamente 80 minutos.

Pero Río de Janeiro es mucho más que samba y carnaval, y como te decíamos antes, a Óscar le dio tiempo a visitar los lugares principales que esconde esta ciudad. Aquí te dejamos los lugares que visitó durante su estancia en Río:

Cristo Redentor: El gran símbolo de Brasil. Esta gigantesca estatua de 38 metros de altura se alza en la cima del Morro del Corcovado, a 710 metros sobre el nivel del mar. Desde aquí, las vistas de la ciudad son impresionantes. Subir puede ser una aventura en sí misma, ya que puedes llegar en tren, en furgoneta o, si te atreves, haciendo senderismo.

Pan de Azúcar: Otro de los clásicos de Río. Este peñasco de granito de casi 400 metros se puede ascender en un teleférico con paredes de cristal, que ofrece unas vistas espectaculares de la bahía de Guanabara.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Óscar a los pies del impresionante Cristo Redentor
Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Subida hacia el Pan de Azúcar y al fondo se puede ver el Cristo Redentor

Playas de Copacabana e Ipanema: No hay visita completa a Río sin pasear por estas dos playas icónicas. Copacabana es el alma de la ciudad, con su famoso paseo de mosaicos en blanco y negro y su ambiente animado a cualquier hora del día. Ipanema, más sofisticada, es el lugar perfecto para ver una puesta de sol inolvidable desde el mirador de Arpoador.

Escalera de Selarón: Una de las estampas más coloridas de la ciudad. Esta escalera de 215 peldaños fue decorada por el artista chileno Jorge Selarón, quien usó azulejos de más de 60 países. Esta escalera se encuentra en el barrio de Santa Teresa, un lugar ideal para disfrutar de un ambiente bohemio.

El barrio de Santa Teresa: Hablando de Santa Teresa, este es uno de los rincones con más encanto de Río. Calles adoquinadas, casas coloniales y un aire artístico lo convierten en un sitio perfecto para perderse.

Estadio Maracaná: Para los amantes del fútbol, este es un templo sagrado. Aunque Óscar no es muy aficionado al futbol, no quiso perderse un partido en este mítico estadio. El partido que vio fue un Flamengo, contra Fluminense, el clásico del futbol brasileño. Es más que un partido de fútbol, es una batalla de historia, orgullo y rivalidad. El primer enfrentamiento se jugó en 1912 y desde entonces ha sido uno de los clásicos más disputados de Brasil.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Imagen de las gradas poco antes del comienzo del partido
Curiosidad

En 1963, un Fla-Flu (como se conoce a estos dos equipos) llevó a más de 194.000 personas al Maracaná, siendo uno de los partidos con mayor asistencia en la historia del fútbol.

El 22 de febrero, y tras 5 intensos días, partieron del puerto de Rio de Janeiro hacia un nuevo país y ciudad, tocaba recalar en la ciudad de Buenos Aires.

Fue una travesía tranquila, prácticamente costera, donde en 9 días de mar recorrieron 1.120 millas, a una velocidad media de 5,19 nudos (40% a vela).

Buenos Aires les recibió con los brazos abiertos, la ciudad se volcó con la visita del Buque Escuela. Las colas para visitar el buque eran interminables todos los días.

Como la estancia en puerto fue de 6 días, a Óscar le dio tiempo a visitar la ciudad y también a ir a actos a través de la Embajada de España en Buenos Aires, como por ejemplo, el organizado por la Federación de Sociedades Españolas, que preparó un típico asado con cuero y fiesta criolla para toda la tripulación del buque, en el Club Deportivo Español de Buenos Aires.

Curiosidad

Un dato curioso y que Óscar vivió en Buenos Aires, es que en el mismo año de su visita, el escritor Pepe Muleiro publicó, en Argentina, el libro «Los más inteligentes chistes sobre gallegos«. Este libro de chistes, trajo mucha polémica, hasta el punto de que el presidente del país en estas fechas, Carlos Menem, pidió disculpas en nombre de los ciudadanos de su país.
Libro de chistes sobre gallegos
Portada del polémico libro

Buenos Aires, la ciudad más grande de Argentina y una de las más pobladas de Sudamérica, combina historia y cultura. Fundada en 1536 y refundada en 1580, ha sido el epicentro de grandes momentos históricos, desde la independencia hasta la llegada del tango.

Estos son alguno de los lugares que visitó Óscar durante su estancia en la capital de Argentina:

Plaza de Mayo y la Casa Rosada: El corazón político e histórico de Argentina. Aquí se encuentran la Casa Rosada, sede del gobierno, y la Catedral Metropolitana. Es el lugar donde se han vivido los momentos más icónicos de la historia argentina, desde la Revolución de 1810 hasta las marchas de las Madres de Plaza de Mayo.

Plaza de la Republica y avenida 9 de julio: Donde se levanta uno de los iconos de la ciudad, el gran obelisco de piedra blanca, construido en 1936.

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La Boca y Caminito: Uno de los barrios más pintorescos de la ciudad. Sus casas de colores y su ambiente tanguero hacen de Caminito un lugar único. Aquí también se encuentra la Bombonera, el estadio del Boca Juniors.

Recoleta y su Cementerio: Recoleta es sinónimo de elegancia y cultura. Su cementerio es uno de los más famosos del mundo, con mausoleos impresionantes y tumbas de personajes históricos como Evita Perón.

Palermo: El barrio más moderno y dinámico de Buenos Aires.

San Telmo y su feria: El barrio más antiguo de la ciudad y cuna del tango. Su feria de antigüedades de los domingos es una de las más famosas de América Latina.

Por último, una de las visitas más especiales que Óscar y sus compañeros hicieron en Buenos Aires, y al ser muchos de ellos andaluces, fue al Centro de Andalucía en Buenos Aires. Un pedazo del sur de España en plena Argentina. Entre tapas, flamenco y buena conversación, pasaron un rato de esos que se quedan en la memoria. Porque viajar no solo es ver monumentos, sino también compartir momentos con buena gente. ¡Y eso sí que lo tuvieron!

El 9 de marzo partieron del puerto de Buenos Aires en demora del puerto de Montevideo. Fue la navegación más corta del crucero de instrucción, solamente 2 días, en los que recorrieron 120 millas, a 2,5 nudos de velocidad media.

Arribaron a Montevideo el 11 de marzo, para pasar 5 días en esta vibrante ciudad. Tenemos que reconocer que este fue uno de los puertos que menos disfrutó Óscar, entre varias guardias y algún que otro acto al que asistió, le quedó poco tiempo para conocer la ciudad. Aun así, guarda un bonito recuerdo, sobre todo de alguno de los lugares que pudo visitar.

Estos son alguno de los lugares que visitó:

Ciudad Vieja: con sus dos emblemáticas plazas, la de Zabala y Constitución. Muy cerca del puerto, se encuentra el Mercado del Puerto, templo de la carne asada y el medio y medio (una mezcla de vino blanco y espumoso).

Aquí en el Ciudad Vieja también aprovechó para probar uno de los platos más típicos de Montevideo, el chivito, un sandwich de carne de ternera, jamón, queso, lechuga, tomate y huevo frito, que se sirve en un pan tortuga, pebete, de molde, o incluso hasta un trozo de baguette.

Plaza Independencia: con la icónica estatua de José Artigas y su mausoleo subterráneo. A un lado, la Puerta de la Ciudadela, vestigio de la antigua muralla colonial, y al otro, el imponente Palacio Salvo, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Parque Rodó: Desde el puerto y recorriendo un trozo de la famosa Rambla de Montevideo, se encuentra este parque, uno de los pulmones verdes de Montevideo. Además del lago y los espacios para hacer deporte, aquí se encuentra el Museo Nacional de Artes Visuales, con una de las mejores colecciones de arte uruguayo.

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Imagen del campanario de la Catedral de Punta Arenas

Partieron de Montevideo un 16 de marzo, rumbo al primer puerto chileno de los dos que iban a tocar durante el crucero de instrucción.

Después de 11 días de navegación, recorrer 1.284 millas a 4,86 nudos de velocidad media, recalaron en Punta Arenas, una ciudad justo en medio del Estrecho de Magallanes.

Curiosidad

Una de las travesías más emblemáticas que ha realizado el buque durante esta vuelta a Sudamérica, fue la navegación por el Estrecho de Magallanes, una ruta famosa por sus fuertes vientos y condiciones extremas. Este desafío evoca la gesta del propio Juan Sebastián de Elcano, quien completó la primera vuelta al mundo en 1522.

El Estrecho de Magallanes, descubierto en 1520 por Fernando de Magallanes, es el paso natural que conecta los océanos Atlántico y Pacífico, atravesando algunos de los paisajes más remotos y salvajes del planeta.

Como te decíamos antes, a las orillas del Estrecho se encuentra Punta Arenas, la ciudad más grande de la Patagonia chilena, fundada en 1848 como una colonia penal y convertida con el tiempo en un punto clave para la navegación y el comercio. Hoy, es la puerta de entrada a la Antártida y un destino lleno de historia, aventura y naturaleza en estado puro.

Durante los 3 días que Óscar estuvo en la ciudad, aprovechó para conocerla. Visitó lugares como la Plaza Muñoz Gamero centro histórico de Punta Arenas, y rodeada de antiguas mansiones de la época dorada de la ciudad. Aquí se encuentra la estatua de Hernando de Magallanes, cuya tradición dice que hay que besarle el dedo del pie para asegurarse un regreso a la Patagonia. Pegada a la plaza se encuentra la pequeña, pero bonita Catedral de Punta Arenas.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Vista de la ciudad de Valparaiso desde la cubierta del JS de Elcano

El 30 de marzo partieron de Punta Arenas rumbo al segundo puerto que iban a tocar en Chile, Valparaiso. Navegaron 1.440 millas, durante 12 días a una velocidad media de 5 nudos.

Durante esta navegación entre Punta Arenas y Valparaiso, Óscar navegó por uno de los lugares que para él sigue siendo una de las cosas más bonitas que ha visto en su vida, los Canales Patagónicos.

Curiosidad

Los Canales Patagónicos son una red de estrechos, fiordos e islas que se extienden a lo largo de la costa austral de Chile, desde Chiloé hasta el Cabo de Hornos. Este laberinto natural ha sido utilizado por navegantes desde tiempos prehispánicos.
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Varias imágenes de los Canales Patagónicos

Arribaron a Valparaiso el 11 de abril, para pasar 5 días, tiempo suficiente para poder conocer esta histórica ciudad y para hacer alguna que otra excursión.

En Valparaiso pudo conocer sus imprescindibles, como los cerros Concepción y Alegre, el alma de la ciudad, con calles adoquinadas, murales coloridos, cafés con terrazas y miradores que ofrecen vistas espectaculares del puerto. Para llegar a ellos, lo hizo en los históricos ascensores, como El Peral, que lleva más de un siglo conectando la parte baja con los cerros.

Otro imperdible que conoció fue La Sebastiana, la casa-museo de Pablo Neruda, llena de objetos curiosos y con una vista inigualable de la bahía. También se pasó por la Plaza Sotomayor, rodeada de edificios históricos y con acceso al Muelle Prat.

Cerca del Muelle Prat, se acercó al Paseo 21 de Mayo, donde se obtienen las mejores panorámicas de la ciudad.

Como te decíamos antes, también le dio tiempo a hacer alguna excursión a ciudades cercanas, como Viña del Mar.

A pocos minutos de Valparaíso se encuentra Viña del Mar, una ciudad más moderna y con un aire costero elegante. Es famosa por sus playas, su Reloj de Flores y por ser la sede del famoso Festival Internacional de la Canción.

Junto con un grupo de amigos se fueron también de excursión a la capital chilena, Santiago. Una ciudad vibrante, con el imponente Cerro San Cristóbal, el casco histórico con el Palacio de La Moneda y barrios llenos de vida como Lastarria y Bellavista.

Después de 16 días de mar y 1.900 millas recorridas, a una velocidad media de 4,95 nudos, el 2 de mayo, llegaron a Ecuador, concretamente a la ciudad bañada por el río Guayas, Guayaquil.

Guayaquil es la ciudad más grande de Ecuador y su principal puerto comercial. Fundada en 1538, ha sido protagonista clave en la independencia ecuatoriana y hoy combina historia, modernidad y una fuerte identidad costeña.

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Óscar en el Malecón 2000 de Guayaquil

En Guayaquil estuvieron 4 días, durante los cuales les dio tiempo a recorrer y conocer los lugares claves de la ciudad.

Estos son alguno de los lugares que visitó en la ciudad:

Parque Seminario (Parque de las Iguanas): Ubicado en pleno centro, este parque es famoso por sus numerosos habitantes: las iguanas. Aquí puedes verlas de cerca en completa libertad mientras paseas junto a la Catedral Metropolitana.

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Parque de las Iguanas y al fondo la Catedral

Barrio Las Peñas y Cerro Santa Ana: El barrio Las Peñas es el más antiguo y colorido de la ciudad, lleno de casas coloniales, calles empedradas y galerías de arte. Subiendo sus 444 escalones se llega al Cerro Santa Ana, donde se pueden obtener las mejores panorámicas de Guayaquil.

Malecón 2000: Es el corazón turístico de Guayaquil. Un paseo marítimo de más de 2 kilómetros junto al río Guayas, con parques, museos, restaurantes y miradores perfectos para disfrutar de las vistas de la ciudad.

El 6 de mayo partieron rumbo a Panamá. Les separaban poco más de 760 millas de la ciudad panameña de Balboa. Estuvieron en la mar una semana, durante la cual navegaron a una velocidad media de 4,52 nudos.

Balboa, fundada en 1904, es una pequeña ciudad que nació para dar apoyo al Canal de Panamá. Aunque de tamaño modesto, su ubicación estratégica junto al canal la convierte en un punto clave.

Por su cercanía, pasaron parte de los 3 días que estuvieron en puerto en la cercana Ciudad de Panamá, la vibrante capital del país con rascacielos y con un bonito casco histórico colonial.

Durante los días que permanecieron en Balboa, pudieron visitar lugares tan espectaculares como:

Calzada de Amador: Es uno de los lugares más populares de Ciudad de Panamá. Es una vía que conecta la parte continental de la Ciudad de Panamá con tres islas del océano Pacífico, las cuales forman un pequeño archipiélago.

Casco Viejo: El Casco Antiguo de Ciudad de Panamá, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un barrio colonial lleno de encanto, historia y vida. Sus calles empedradas, plazas llenas de color y arquitectura colonial española se mezclan con restaurantes, cafés y galerías modernas, creando un ambiente único.

Dentro del Casco Viejo, los lugares más destacados, y los que visitó Óscar fueron:

Plaza Mayor (Plaza de la Independencia): Es el corazón del barrio, rodeada por edificios históricos, como la Catedral Metropolitana, que domina la plaza.

Palacio Presidencial (Palacio de las Garzas): Edificio histórico y sede del gobierno panameño, conocido por las garzas que habitan en su patio interior.

Plaza Francia: Con un monumento dedicado al Canal de Panamá y sus constructores, ofrece vistas increíbles de la ciudad moderna y la bahía.

Iglesia de San José: Alberga el famoso altar de pan de oro, que según la leyenda sobrevivió a los ataques piratas por una hábil estrategia.

También tuvieron tiempo para hacer alguna excursión:

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Óscar en la Esclusa de Miraflores
Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Castillo de San Lorenzo

Esclusas de Miraflores: Una parada obligada para entender cómo funciona el Canal de Panamá. Aquí se pueden ver desde muy cerca cómo enormes buques cruzan por las esclusas, además de visitar su interesante museo.

Castillo de San Lorenzo Real de Chagres: Situado en la desembocadura del río Chagres, en la costa atlántica de Panamá, es una antigua fortaleza española construida en el S. XVII. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue un punto estratégico para proteger el comercio colonial del ataque de piratas y corsarios que acechaban el Caribe. Hoy, sus ruinas ofrecen una visita fascinante con vistas impresionantes y permiten explorar una parte esencial de la historia colonial panameña.

El 16 de mayo dejaron el puerto de Balboa, rumbo a la ciudad estadounidense de Nueva Orleans. De esta manera dejaban atrás Sudamérica y comenzaban una serie de escalas en Estados Unidos.

La travesía de Balboa a Nueva Orleans la hicieron en 13 días, recorriendo 1.302 millas, a una velocidad media de 4,17 nudos. Lo más destacado de esta travesía, a parte de navegar por el Mar Caribe, fue el volver a recorrer el espectacular Canal de Panamá, sueño viajero de Óscar, cumplido en la anterior Vuelta al Mundo.

Curiosidad

El Canal de Panamá es una vía acuática que conecta el Océano Atlántico con el Océano Pacífico, permitiendo el tránsito de barcos y otros buques de gran tamaño. El canal fue construido por los Estados Unidos entre 1904 y 1914 y fue administrado por ellos hasta 1999, cuando fue entregado a Panamá.
Canal de Panamá
Esclusa abriendose para dar paso al J.S. de Elcano

La importancia del canal radica en que permite ahorrar tiempo y dinero en el transporte marítimo de mercancías, ya que evita la necesidad de dar la vuelta al continente sudamericano. Además, es un importante punto turístico y es considerado una obra maestra de la ingeniería civil.

En 2014, se inauguró una ampliación del canal, que permitió el paso de barcos aún más grandes y aumentó su capacidad de tránsito. Actualmente, el canal es uno de los principales puntos de tránsito de mercancías en el mundo y es esencial para la economía mundial.

Después de una navegación por el Mar Caribe sin apenas nada de viento y un mar totalmente en calma, llegaron a la desembocadura del río Misisipi y durante toda una noche remontaron el río para llegar al puerto de cruceros de Nueva Orleans, para pasar en esta ciudad 5 maravillosos días.

Nueva Orleans, fundada en 1718 por colonos franceses, es una de las ciudades más vibrantes y culturales del sur de Estados Unidos. Su mezcla de influencias francesas, españolas, africanas y americanas se refleja en su música, gastronomía y arquitectura.

Plaza de España: Mítica plaza dedicada a España. Es uno de los atractivos que ver en el Pier principal de Nueva Orleans.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Óscar en la Plaza de España delante del escudo de su ciudad, Lugo

Acuario: Uno de los acuarios más importantes del sur de Estados Unidos.

French Quarter (Barrio Francés): El corazón histórico de la ciudad, famoso por sus balcones de hierro forjado, calles llenas de vida y bares donde suena jazz en vivo. Aquí también está la icónica Bourbon Street.

Jackson Square: Una plaza emblemática frente al río Mississippi, rodeada de edificios históricos, como la catedral de San Luis. Llena de músicos callejeros, artistas y cafeterías con encanto.

Garden District: Barrio residencial famoso por sus mansiones históricas, de arquitectura sureña, del S. XIX.

Dejaron el puerto de Nueva Orleans el 3 de junio y tras 12 días de mar, atracaron en el puerto de Baltimore. En total recorrieron 1.486 millas, a una velocidad media de 5,16 nudos. Durante esta navegación atravesaron zonas tan icónicas como el Triangulo de las Bermudas o la Bahía de Chesapeake, el mayor estuario de los Estados Unidos.

Baltimore, fundada en 1729, es una de las ciudades portuarias más importantes de Estados Unidos, con un pasado clave durante la guerra de 1812.

Acuario Nacional: Uno de los acuarios más importantes de EE.UU., hogar de miles de especies marinas, tiburones y una impresionante selva tropical en su interior.

Puerto interior: El corazón turístico y marítimo de la ciudad, con restaurantes, tiendas y museos. Ideal para pasear y conocer el histórico USS Constellation, un barco del S. XIX.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
El Juan Sebastián de Elcano atracado en el Puerto Interior de Baltimore

Oriole Park at Camden Yards: Óscar no perdió la oportunidad de ver un partido de beisbol de los Orioles de Baltimore, en este mítico estadio.

Fuerte McHenry: Uno de los imprescindibles de Baltimore. Construido en 1798, este fuerte es conocido por su papel crucial en la Guerra de 1812. 

Fell’s Point: Histórico barrio, fundado en 1763. Hoy en día es el mejor lugar para tomar algo, comer y pasear por sus calles empedradas e ir viendo edificios del S. XVIII.

Washington Pl y Mount Vernon Pl: En la confluencia de estas plazas se levanta uno de los símbolos de Baltimore, el Monumento a Washington. Fue el primer monumento del país dedicado a George Washington.

Una de las excursiones que hicieron durante su estancia en Baltimore fue a la cercana Washington, donde visitaron los lugares más icónicos de esta ciudad.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano

El 20 de junio dejaron el puerto de Baltimore rumbo a Marín, pero antes y por sorpresa hicieron una pequeña escala de tan solo un día en la Base Naval de Norfolk.

Norfolk, fundada en 1682, es un punto estratégico para Estados Unidos, ya que se encuentra justo a la entrada de la Bahía de Chesapeake. Ubicada en la costa este, en el estado de Virginia, es conocida por tener una de las bases navales más grandes del mundo.

Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano
Vista del puerto de Norfolk desde Elcano
Curiosidad

Norfolk alberga el USS Wisconsin , uno de los mayores acorazados construidos por la Armada de EE.UU., ahora convertido en un fascinante museo flotante.

El 22 de junio comenzó la vuelta a casa, les separaban nada más y nada menos que 3.155 millas y 24 días de mar, o lo que se conoce como «cruzar el charco», del siguiente puerto, Marín.

La entrada en Marín y más concretamente en la Escuela Naval Militar, fue muy emocionante, ya que, el buque fue recibido por todos los alumnos de la Escuela, junto con la banda de música y por supuesto prácticamente todos los familiares y amigos de la dotación. 

La escala en Marín es muy especial, ya que, por un lado, es un lugar de despedidas, y por otro es de reencuentros. De despedidas de compañeros, que desembarcan para irse a sus casas, y de reencuentros con familiares y amigos que te vienen a recibir.

La travesía de Marín a Cádiz es la más corta de todo el crucero, tan solo 3 días de mar y poco menos de 500 millas.

La navegación se hace con media dotación, ya que, como te contaba, parte de la dotación desembarca en Marín y además los Guardiamarinas también desembarcan para quedarse en la Escuela y así poder asistir a los actos que se realizan el día 16 de julio coincidiendo con el día de la Virgen del Carmen, patrona de la gente del mar.

Pero esto no es un problema, ya que la navegación se hace muy amena y en un ambiente muy distendido, pero lógicamente sin bajar la guardia en ningún momento. 

La llegada a Cádiz, es tan o más emocionante que la salida. Muchas embarcaciones se acercan al barco para acompañarlo hasta el puerto, y ya atracado, el recibimiento de los familiares, amigos y autoridades es simplemente increíble y difícil de olvidar.

Atrás quedan 16.996 millas navegadas, a una media de 4,72 nudos de velocidad, 142 días de mar, 44 días de puerto, y por supuesto, el LXV Crucero de Instrucción, o lo que es lo mismo Vuelta a Sudamerica 1994, completada.

Fueron seis meses de buenos y malos momentos, pero al fin y al cabo de recuerdos que se quedarán grabados para siempre en la memoria de Óscar. Seis meses de compañerismo, de amistad y de vivencias increíbles.

Esto ha sido todo ¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Conocías esta nueva aventura de Óscar? Esperamos que el artículo te haya gustado, y que gracias a él, vayas conociéndonos un poco mejor.

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