¿Te imaginas un lugar donde se mezclan iglesias manuelinas, castillos medievales, calles con sabor a Portugal y un museo que te lleva directo al pasado? Así es Olivenza. Un rincón extremeño con alma de frontera que puedes descubrir en un solo día… y que te va a sorprender ¿Te vienes?

Olivenza es una de las ciudades más curiosas de Extremadura, situada muy cerca de la frontera con Portugal. Su historia compartida entre ambos países ha dejado un casco histórico lleno de encanto que se puede recorrer fácilmente en un día.

La bonita Calle Francisco Ortiz, Olivenza
Calle Francisco Ortiz

Desde 1297 fue territorio portugués, pasando a manos españolas en 1801 tras la firma del Tratado de Badajoz, después de la llamada Guerra de las Naranjas. Aunque desde entonces forma parte de España, Portugal nunca ha reconocido formalmente esa cesión, y aun la considera parte de su soberanía histórica. Sin embargo, la población local ha sabido abrazar lo mejor de ambos mundos. Hoy, los oliventinos suelen decir con orgullo: «somos hijos de España y nietos de Portugal».

Plaza de Santa María. Escultura la "Encina" y al fondo la Iglesia de Sta. María del Castillo. Olivenza
Plaza de Santa María

Durante siglos Olivenza fue un paso comercial vital entre España y Portugal. Su situación estratégica la convirtió en un enclave codiciado por ambas coronas, y aún hoy es habitual ver matrículas portuguesas por las calles, sobre todo los fines de semana. El cruce de culturas se nota hasta en el tráfico.

¿Sabías qué…?

Algunos documentos oficiales en Portugal siguen incluyendo a Olivenza en mapas antiguos o inventarios administrativos, lo que refleja ese lazo simbólico aún vigente. Y todo esto se nota en cada rincón del pueblo, en sus nombres de calles, en su arquitectura y en el alma de su gente.

Aunque se puede visitar todo el año, la primavera y el otoño son ideales por el clima suave. En verano hace calor y en invierno, aunque no hiela, puede hacer fresquete.

Olivenza está más cerca de lo que crees, y llegar hasta esta joyita fronteriza es tan sencillo como apetecible. Además de su cercanía con Badajoz, existen varias formas de acceder desde distintos puntos de España que te permitirán organizar una escapada viajando fetén.

Desde Badajoz: unos 30 km (30 min en coche). Es la opción más rápida. Si no tienes vehículo, puedes coger un autobús interurbano desde la estación de autobuses de Badajoz, con varias salidas diarias entre semana.

Desde Mérida: a 70 km (1 h 15 min en coche). Una opción perfecta si haces una ruta por Extremadura.

Desde Sevilla: 2 h 30 min aprox. en coche (a 200 km). Ideal para una escapada de fin de semana.

Desde Cáceres: 2 h en coche (a 180 km). Buen trayecto por la A-66 y luego la EX-107.

Desde Madrid: unas 4 horas y media. Puedes optar por tren hasta Badajoz y después continuar en taxi o bus. La ruta en coche por la A-5 es cómoda y llena de paisajes castellanos que van dando paso a la dehesa extremeña.

Desde Salamanca: 3 h 30 min (300 km aprox.). Ruta muy directa pasando por Ciudad Rodrigo y luego bajando hacia Badajoz.

Desde Lisboa: sí, también puedes llegar desde Portugal. En coche son unas 3 horas, lo que la convierte en una escapada transfronteriza muy atractiva para nuestros vecinos lusos.

👉 Si tu opción es llegar en transporte público, no te preocupes, podrás hacerlo. Desde Badajoz hay buses diarios de lunes a viernes gestionados por DAMAS (Grupo Interbus), con trayectos de unos 35-45 minutos.

Uno de los grandes puntos a favor de Olivenza es que aparcar es muy sencillo. Te recomendamos buscar sitio en la Avenida Badajoz (en la gran explanada donde hacen la feria), también en la calle Santa Engracia o por ejemplo donde dejamos nosotros el coche, en la Plaza de San Juan de Dios (delante de la Oficina de Turismo), desde donde puedes recorrer el casco histórico caminando sin problemas. Otra buena opción es junto al Paseo Hernán Cortés.

Plaza de San Juan de Dios, Olivenza. Aquí se ubica la Oficina de Turismo
Plaza de San Juan de Dios
Puerta del Calvario en Olivenza
Puerta del Calvario

Si al igual que nosotros llegas a Olivenza en tu propio coche y además aparcas en la Plaza de San Juan de Dios, tu primera parada del día debe ser la majestuosa Puerta del Calvario, una de las entradas más impresionantes al recinto fortificado.

Construida en el siglo XVII, formaba parte del sistema defensivo abaluartado levantado durante el dominio portugués, cuando la guerra era una amenaza constante. El túnel que atraviesa esta puerta es largo y oscuro, y en su interior puedes ver pequeñas aberturas laterales usadas para la defensa.

Una vez cruzas esta puerta, se revela ante ti un tramo bien conservado de la muralla abaluartada, con sus características defensas anguladas y bastiones prominentes que muestran la ingeniería militar portuguesa del barroco.

Parte visible de la muralla abaluartada de Olivenza

Si te fijas, muchas calles están trazadas con formas angulosas para despistar al enemigo. Los baluartes están restaurados y puedes pasearlos.

Ayuntamiento de Olivenza, en la Plaza de la Constitución.
Ayuntamiento y justo delante el pelourinho

El corazón administrativo de Olivenza se encuentra en esta plaza amplia y luminosa, donde se alza el actual Ayuntamiento. El edificio, de fachada sobria y elegante, ocupa el lugar del antiguo palacio manuelino, el Palacio de los Duques de Cadaval, señores de Olivenza. Destaca por su torre del reloj.

Una de las joyas más llamativas es la impresionante puerta principal del Ayuntamiento, una estructura decorada con molduras clásicas que encuadran un arco noble, símbolo de la importancia histórica del edificio en la vida de la villa.

Puerta principal del Ayuntamiento de Olivenza

Justo enfrente, se encuentra el pelourinho o picota, una columna de piedra que simbolizaba la autonomía judicial de la villa en tiempos del dominio portugués. Este elemento, tan típico de las localidades lusas, nos recuerda que Olivenza fue villa con fuero propio.

A pocos metros del Ayuntamiento se encuentra la Plaza Magdalena, lugar donde se ubica esta joya del estilo manuelino portugués. La iglesia fue mandada construir por el rey Manuel I de Portugal en el siglo XVI. Sus columnas en espiral, portadas esculpidas con profusión de motivos y el retablo mayor la convierten en un imprescindible.

Iglesia de Santa María Magdalena de Olivenza
Fachada principal de la iglesia
¿Sabías qué…?

Fue elegida «Mejor Rincón de España» por la Guía Repsol en 2012. Ese año, Olivenza compitió con otros pueblos y enclaves de gran belleza, y su iglesia manuelina fue la más votada por los usuarios.
El conocido como Paseo Chico de Olivenza
Paseo Chico

Si dejas la Plaza de la Constitución por la calle Moreno Nieto, al final de esta, llegarás a lo que se conoce como Paseo Chico (realmente es la Avenida de Portugal). Lugar coqueto, recogido y lleno de encanto. Aquí se celebran pequeñas ferias y eventos locales.

Justo al lado se encuentra el Paseo Grande (Plaza de España). El gran salón urbano de Olivenza. Palmeras, bancos, farolas y terrazas lo convierten en el lugar favorito para el paseo al atardecer. En él también se organizan actividades culturales y conciertos durante el verano.

El conocido como Paseo Grande de Olivenza.
Paseo Grande

Un pequeño pulmón verde a las afueras del centro histórico. Ideal si viajas con niños o simplemente quieres un momento de calma. Cuenta con zonas de juegos, caminos para pasear y bancos para disfrutar de la naturaleza sin salir de la ciudad. También hay una terraza donde tomar algo y poder hacer un alto en el camino.

Parque Pintasilgos, Olivenza

De origen templario, el castillo de Olivenza fue construido en el siglo XIII por la Orden del Temple, cuando la ciudad formaba parte del Reino de León. Posteriormente, en el siglo XV, durante la ocupación portuguesa, fue reformado y ampliado para adaptarlo a las nuevas necesidades defensivas.

Torre del Homenaje del Castillo de Olivenza
La imponente Torre del Homenaje

Su imponente torre del homenaje, con remate manuelinos, y con más de 36 metros de altura, es uno de los emblemas de la ciudad y se puede ver desde varios puntos del casco histórico.

¿Sabías qué…?

Esta torre ha servido no solo con fines defensivos, sino también como prisión durante siglos.

👉 Para subir a la Torre del homenaje deberás pagar la entrada del Museo Etnográfico Extremeño «González Santana». La subida es muy fácil, ya que se hace a través de rampas. Merece mucho la pena subir para poder disfrutar de una de las mejores panorámicas de Olivenza y de la campiña rayana que la rodea.

Panorámica desde la Torre del Homenaje del castillo de Olivenza
Magníficas vistas desde lo alto de la Torre del Homenaje

Ubicado en el castillo, concretamente en los edificios de: Alcázar, Panadería del Rey y Cámara Agraria. Este museo es una maravilla. 27 salas repletas de objetos de la vida rural extremeña: herramientas, trajes tradicionales, muebles, juguetes… Una visita que emociona por su cercanía y autenticidad. Ideal para entender la vida cotidiana de la zona. Recrea con mimo oficios tradicionales, viviendas de época, trajes típicos y hasta una barbería de los años 30. Es uno de los museos etnográficos más completos de España.

Museo Etnográfico Extremeño "Gonzalez Santana", de los más completos de España
Una de las salas del Museo

En la misma plaza del Castillo (plaza de Santa María) te vas a encontrar con esta iglesia-fortaleza del siglo XIII, luego remozada en el XVI, tiene una torre imponente y azulejos lusos que recuerdan el árbol de Jesé. Una joya sencilla, pero majestuosa por fuera y sorprendente por dentro.

La iglesia guarda una joya muy especial: su retablo de madera pintada y tallada que representa la vida de la Virgen.

Iglesia de Santa María del Castillo de Olivenza
¿Sabías qué…?

Este retablo es de los más curiosos de España. Porque combina escenas religiosas con elementos casi teatrales. Algunos lo comparan con una novela ilustrada del Renacimiento.
Muralla medieval de Olivenza

Antes de las murallas abaluartadas, Olivenza ya tenía un sistema defensivo medieval. Parte de esa muralla, de sillería y mampostería, aún se conserva.

Puerta de Alconchel, robusta y defensiva. Olivenza
Puerta de Alconchel

Olivenza conserva varias de sus puertas medievales. La Puerta de los Ángeles, con su arco de medio punto, es una de las más fotogénicas. La Puerta de Alconchel, robusta y defensiva, daba acceso a la ciudad desde el oeste. La de San Sebastián, más discreta, aún conserva su estructura original. Todas ellas forman parte del sistema amurallado y tienen ese aire de frontera vigilante.

Una verdadera joya escondida. Esta capilla barroca, decorada con azulejos portugueses del siglo XVIII, se encuentra en la Casa de la Misericordia.

Su interior es recogido y luminoso, con una estética que recuerda a las capillas lisboetas. Uno de esos rincones que sorprenden por su belleza serena.

Cartel con el nombre de la calle en español y el nombre antiguo portugués. Olivenza

Olivenza mantiene viva su historia lusa también en sus calles. De hecho, cada calle del casco histórico está señalizada con su nombre en español, pero justo debajo aparece su denominación original en portugués. Esta singularidad es fruto del respeto a la identidad dual de la localidad, que perteneció a Portugal durante más de cinco siglos, hasta la ocupación española en 1801 tras la Guerra de las Naranjas.

Aunque el territorio quedó bajo soberanía española, la impronta lusa sigue presente en detalles como este, que honran su pasado y reivindican una herencia bicultural viva y visible en el día a día de los oliventinos.

👉 Consejo fetén: Fíjate en algunos carteles de las calles, verás frases curiosas, azulejos decorativos y palabras que solo se usan aquí, como “mariquinha” o “chibito”.

"Paso" de la calle Caridad de Olivenza
«Paso» en la calle Caridad

Por las calles de Olivenza encontrarás estaciones del Vía Crucis, conocidas como «Pasos». Son pequeñas capillas o nichos con relieves o pinturas que representan las escenas de la pasión de Cristo. Muchas están decoradas con azulejos portugueses y están distribuidas por todo el casco histórico. Un paseo por la Vía Sacra es también un recorrido artístico y espiritual.

Calle Caridad y su espectacular pavimento. Olivenza
Calle Caridad

Algunas calles del centro conservan el tradicional empedrado portugués con piedras blancas y negras formando dibujos geométricos. Caminar por ellas es como hacerlo por una ciudad del Alentejo. Este tipo de pavimento, llamado «calçada portuguesa», es otro guiño al alma bilingüe de Olivenza. No te pierdas calles como Caridad o Paseo Chico.

Si hay un lugar que se ha ganado un hueco en nuestro corazón viajero (y en nuestros estómagos), ese es el Restaurante La Rala. Fue allí donde hicimos nuestra parada gastronómica, y no pudimos elegir mejor. La carta de La Rala es un viaje culinario entre Extremadura y el Alentejo portugués.

Restaurante La Rala, Olivenza. Uno de los mejores lugares para comer.

👉 Este restaurante se encuentra en el centro histórico de Olivenza, muy cerquita del Paseo Grande y de la iglesia de Santa María del Castillo, en la calle López de Ayala. Reserva si vas en fin de semana, porque es muy popular entre locales y viajeros bien informados. Precio medio 20-25 €.

¡Comer aquí fue uno de los grandes aciertos de nuestra visita a Olivenza!

A unos 10 km, este puente sobre el Guadiana está en ruinas… ¡Pero qué ruinas!

Pedro I de Portugal ordena su construcción en el año 1363, pero debido a varias circunstancias, abandona el proyecto. Pero, en 1510, el rey Manuel I de Portugal retoma la construcción del puente, finalizándose esta vez con éxito. El objetivo principal del puente era la unión entre Olivenza, una de las ciudades importantes del sur portugués de la época, y Elvas.

Puente Ajuda, entre España y Portugal

En 1597 algunos de sus arcos no resisten la corriente del agua y resultan destruidos como consecuencia de una fuerte riada. Así se queda hasta que en 1640, se ordena su reconstrucción.

En el año 1646, y tras el fracaso del sitio de Olivenza por parte de las tropas españolas, estas deciden volar varios arcos del puente para inutilizarlo, quedando así hasta nuestros días.

¿Sabías qué…?

Está declarado Imóvel de Interesse Público por el gobierno portugués y Bien de Interés Cultural por el gobierno español.

Para que no te pierdas nada de este recorrido fetén, te recomendamos consultar este mapa. En él están marcados todos los lugares que hemos visitado:

1. ¿Cuánto se tarda en ver Olivenza?
Con un día completo puedes ver lo esencial. Si eres de los que se para a mirar detalles, añade una noche.

2. ¿Es recomendable para ir con niños?
Sí, tiene zonas peatonales, parques y el Museo Etnográfico es muy didáctico.

3. ¿Puedo entrar al castillo sin guía?
Sí, el acceso a la Torre del Homenaje es libre con entrada. Puedes subir a tu ritmo.

4. ¿Es accesible para personas con movilidad reducida?
El centro es llano, aunque algunas zonas empedradas pueden dificultar el paso. El museo tiene accesos adaptados.

5. ¿Se puede hacer una visita guiada?
Sí, hay rutas organizadas por la Oficina de Turismo y también visitas teatralizadas algunos fines de semana.

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